El Gobierno del Jurista (Velayat-e faqih)

Nota: este texto está extraido y adaptado de mi artículo sobre la Revolución Islámica de Irán. He decidido publicarlo como artículo independiente para tener una referencia enlazable a mano, ya que el artículo de la Wikipedia en español sobre el tema es una traducción automática bastante mala.

El velayat-e faqih es un concepto específicamente chií; si no estáis familiarizado con la jerarquía del chiísmo os recomiendo leer mi texto sobre los ayatolás.

Velayat e-faqih podría traducirse más o menos como tutela o gobierno del jurista islámico o del alfaquí. El concepto no lo inventó Jomeini, aunque él es sin duda su máximo exponente.

Jomeini escribió “Gobierno Islámico” en 1971. El modelo que propone está parcialmente inspirado en la “República” de Platón. Jomeini, como Platón, concibe una sociedad donde los filósofos, austeros, eruditos, y desprovistos de ambiciones materiales, son los gobernantes. En su versión, los filósofos son los intérpretes de la ley islámica. Esta ley, otorgada por Dios, deberá aplicarse hasta el final de los tiempos. Aunque a lo largo de la historia los clérigos chiíes jamás detentaron ningún poder, esta idea basa su legitimidad en el legado del califa Alí y sus sucesores. Tras la “ocultación” del duodécimo Imán, los clérigos y jueces chiíes se convirtieron en sus teóricos representantes en la tierra.

Si queréis saber más, os recomiendo mirar su Gobierno Islámico,  en especial la tercera sección del libro, “la forma de gobierno islámico”. El texto completo en español puede encontrarse en este enlace. La palabra clave del texto es “ley”. Sustituid faqih (interpreté de la ley islámica, juez) y fuqaha (jueces) por sus equivalentes en español, y todo tendrá muchísimo más sentido. La ley y el orden están de moda en todas partes y en todas épocas. La cuestión siempre es qué ley, y quién puede interpretar esa ley.

Es necesario recordar que los velayatis o jomeinistas no representaban a todos los clérigos en 1979, y de hecho la suya era una posición minoritaria. Por un lado, había una sección conservadora y quietista que consideraba que la religión no debía mezclarse con la política, encabezada por el marya (escalafón superior del chiísmo) Shariatmadari. De igual modo, existían ayatolás progresistas como Taleqani o en menor medida Mutahhari que defendían un orden democrático y parlamentario sin la tutela de un grupo de juristas islámicos.

En la actualidad el velayat-e faqih es la doctrina oficial de la República Islámica de Irán. No obstante, el gran ayatolá Sistani, el más influyente marya en la actualidad, no parece simpatizar con la idea. En otras palabras: el chiísmo no establece que la sociedad deba ser regida por un líder supremo con credenciales religiosas; se trata de una interpretación moderna instrumentalizada por Jomeini y sus seguidores.

¿Qué ha pasado en Iraq? (3 de enero de 2020)

Esto es una guía rápida, cuñada e informal para que todo aquel que no sepa de dónde surge la actual escalada de tensión entre Irán y EEUU. Originalmente era un post de Facebook que intentaba ser una síntesis breve y entretenida. No debe ser tomada muy en serio. Si quieres saber más te recomiendo mis textos Otoño de protestas en Irak y La disputa por Irak entre Irán y Estados Unidos.

Nota: escribo Iraq con Q en esta web porque, independientemente de lo que digan la RAE y la guía de estilo de El País, me parece que la Q es mejor para representar la letra ق


En los últimos 10 años la influencia de EEUU en Iraq ha ido disminuyendo a la vez que aumentaba la de Irán.

Irán, país vecino de Iraq, estuvo enfrentado a éste en una larga y cruenta guerra entre 1980 y 1988, una guerra que dejó decenas de miles de muertos en ambos países y que se resolvió sin que la situación cambiase mucho aparentemente. No obstante, la guerra sirvió para que el régimen revolucionario se consolidase en Irán: los disidentes fueron purgados sin piedad, y la gente joven que podía liarla fue sacrificada en el frente en las famosas “mareas humanas” antiminas.

Avanzamos a 2003. EEUU invade Iraq. Hussein es sustituido por un nuevo gobierno que no funciona muy bien. Corruptelas, saqueos, muerte y destrucción y una breve pero intensa guerra civil intersectaria en 2006. EEUU acaba perdiendo interés en Iraq y entre 2007 y 2011 se piran.

Más o menos por esas fechas (2004-2011) una célula local de Al Qaeda empieza a actuar por su cuenta y se escinde (los motivos de la escisión dan para otro artículo), denominándose Estado Islámico de Iraq. El EII actúa por la provincia de Ambar y las zonas fronterizas del Oeste, y cuando estalla la guerra civil en Siria amplian su área de operaciones. Nace así el famoso Estado Islámico de Iraq y Siria, el ISIS o Daesh.

En 2014 el Daesh es fuerte. Tan fuerte que consigue ocupar Mosul, una de las principales ciudades del norte de Iraq. Aparte de genocidar a los yazidíes y a un montón de gente, pero por desgracia la muerte masiva de minorías étnicas suele ser irrelevante para los amantes de la geopolítica.

¿Quién ayudó al gobierno de Iraq a retomar el control de la situación? EEUU estaba entretenido en otros asuntos, y la existencia del Daesh favorecía en aquel momento su estrategia en Siria (debilitar al régimen sin mucho coste). Ojo, no quiero decir que el Daesh sea creación de los yankis, sino que estos les dejaron hacer por motivos estratégicos. De modo que Irán se encargó de llenar ese vacío.

El desaparecido Qasem Soleiman. Foto oficial del gobierno iraní

Las PMU, “popular mobilization units” surgen en este contexto. Se trata de una unión de milicias y grupos paramilitares, la mayoría chiíes. Armados, entrenados y financiados en gran parte por el régimen de los ayatolás, las PMU (dirigidas por el general Soleimani, al que acaban de matar) consiguieron éxitos notables contra el Daesh. Vaya, que liberaron Mosul. Las PMU también se han enfrentado a los Peshmerga y los soberanistas kurdos del norte.

En otras palabras: ante la descomposición y la desmoralización del ejército iraquí en 2014, una nueva fuerza controlada por una potencia extranjera y con un marcado caracter sectario se convierte en la principal cuerpo armado del país. Entre otras cosas, consiguieron echar a los bárbaros del Daesh cuando estos amenazaban con romper Iraq en dos.

Las PMU, en definitiva, salvaron el culo al Estado iraquí. Por eso la respuesta de las autoridades civiles y religiosas en Iraq ha sido casi unánime: al bombardear las bases de Kata’eb Hezbolá (una milicia de las PMU ligada a Hezbolá e Irán) y matar a Soleimani, los EEUU han violado la soberanía iraquí y les han metido en un buen lío.

¡PERO AÚN HAY MÁS!
Resulta que desde octubre de 2019, Iraq vive una oleada de manifestaciones sin precedentes. Muchísimas personas han salido a las calles en los últimos meses protestando por la corrupción, la falta de empleo y oportunidades y la mierda de situación económica y social que vive el país. Para que os hagáis una idea: hace un par de veranos el sur de Iraq vivió cortes de electricidad, temperaturas de más de 45º y una plaga de cucarachas gigantes.

Las manifestaciones han sido reprimidas con mucha dureza. Los carabineros de Chile son aficionados al lado de las fuerzas represivas iraquíes… comandadas por iraníes e integradas por algunos miembros de las PMU, Soleimani incluido. En apenas dos meses han muerto varios centenares de manifestantes, que se dice pronto.

Protestas de 2019 en Bagdad. Foto: Ameer al Mohammeddaw

El movimiento, a pesar de la represión, logró alguna victoria simbólica, como forzar la dimisión del primer ministro. También ha dado cierta cohesión a muchos iraquíes que pasan de movidas sectarias, e incluso ha hecho que surjan medios de comunicación alternativos y se produzcan bonitas muestras de solidaridad entre ciudades.

Todo esto, por desgracia, parece que se va a acabar. Pase lo que pase, el Estado iraquí no se va andar con chiquitas a la hora de “pacificar” sus calles. Se masca la reacción nacionalista, lógica cuando una potencia extranjera bombardea tu país como si fuera su patio trasero. La influencia de Irán va a crecer a corto plazo. El gran ayatolá Sistani, que apoyaba las prtestas, se ha situado del lado del gobierno. Las milicias están desatadas y en el nombre de la unidad y el antiimperialismo no se van a cortar un pelo a la hora de reprimir a los suyos.

No puedo decir mucho más sin irme por las ramas. En fin, que las verdaderas víctimas aquí son los iraquíes, que van a ver como su país se convierte una vez más en el escenario de una competición de ver quién la tiene más grande

* * * * *

Puntos clave que se me ha olvidado mencionar:
– EUUU ha bombardeado cosas sin criterio porque se acercan elecciones. No parece que tengan una estrategia coherente. Mi apuesta cuñada es que se acabarán retirando de Iraq.


– Soleimani no era un angelito. Además de su rol en las PMU, ha dirigido operaciones bastante cruentas en la guerra de Siria. Su muerte es un palo para Irán, que pierde uno de sus generales más capaces, aunque gana un mártir y un héroe para el régimen.


-Irán está en una situación interna jodida, con muchísimas protestas y un descontento evidente en parte de la población. Las sanciones hacen pupita. Habrá que ver si la muerte de Soleimani sirve de aglutinante, aunque no creo.

-Me llama la atención que pocos medios enfaticen que el ataque tuvo lugar en Iraq. Es decir, más allá de una acción contra un objetivo iraní de alto rango, se trata de una (otra) violación de la soberanía y el espacio aéreo iraquí y un ataque contra sus infraestructuras básicas.

Nasser, el hiyab, las mujeres iraníes, y lo mucho que nos gusta opinar sin saber

No tenía pensado escribir este artículo, pero creo que puede ser útil. Salgo de mi tono habitual y me pongo un poco polémico. He observado en las redes sociales la tendencia a compartir el video del discurso de Nasser sobre el hiyab hace medio siglo, a menudo para tratar de demostrar que Oriente Medio era una región más progresista cincuenta años atrás. El vídeo en cuestión es este. El texto añadido es de Russia Today, que tiene una agenda muy específica con respecto al islam y Oriente Medio (just sayin’).

Me molesta bastante el uso del vídeo porque suele estar descontextualizado. No se explica quién era Nasser o por qué da ese discurso. También me toca las narices que muchos de los que lo comparten piensen que en la actualidad el hiyab es obligatorio en Egipto. No lo es. Las mujeres que lo llevan lo hacen bien por voluntad propia, bien por presión social o familiar, pero no obligadas por el Estado.

He visto también que la mayoría de las veces que se discute sobre el pañuelo islámico en las redes sociales la opinión de sus usuarias no importa en absoluto. “No haría llevar eso a mi mujer ni en broma” escribía hoy un iluminado en Facebook. Colega, tu mujer llevará lo que le dé la gana, no lo que tú le pongas.

En fin, vayamos por partes.

¿Quién era Nasser?

Gamal Abdel Nasser fue el presidente de Egipto entre 1956 y su muerte en 1970. No llegó al poder de forma democrática, sino mediante un golpe de Estado con un grupo de militares conocido como los “oficiales libres” que derrocó a la monarquía impuesta por los británicos en 1952. Se autoproclamó presidente en el 56, aunque en la práctica llevaba gobernando el país desde la revolución.

El giro autoritario de Nasser se hizo más pronunciado después de que un miembro de los Hermanos Musulmanes lo intentara asesinar en 1954. Gobernó como un buen militar populista: encarceló, torturó y ejecutó a sus opositores, a la vez que concedía subsidios sociales y puestos de trabajo para las capas más desfavorecidas de la población. Fue el fundador del régimen que hoy día domina Egipto: un aparato militar con enormes intereses en la industria del país y otros sectores económicos estratégicos, con una economía dirigida por el Estado y un sistema político aparentemente democrático en las formas pero no en la esencia.

gamal-abdul-nasser-image-gamal-abdul-nasser-36461245-650-617Que su sonrisa de galán no te engañe: Nasser no era un angelito.

Nasser también fue un líder muy popular dentro y fuera de Egipto por la humillación a la que sometió a los ingleses y los franceses cuando nacionalizó el Canal de Suez. La ideología de Nasser era el llamado “modernismo laico”, de la que hablo extensamente en este artículo. También hablo del propio Nasser en ese texto. Nasser consiguió expulsar a los británicos de Egipto, que alcanzaba así la independencia plena. Umm Jaltum, diosa de la canción egipcia, dedicó varios temas elogiando al presidente. Eso lo dice todo. Ahora bien, que un líder sea popular y carismático no implica que sea un demócrata. A mí los dictadores no me gustan, no sé a vosotros.

¿Quiénes son los Hermanos Musulmanes y qué relación tenían con Nasser?

Los Hermanos Musulmanes o la Hermandad Musulmana (en adelante HHMM) es una organización político-religiosa fundada en Egipto hace más de 70 años. Hablo de ellos y de su ideología en este otro artículo. Tras la revolución de 1952, los HHMM trataron de conseguir el poder, o al menos de hacer demostraciones de fuerza para que el nuevo régimen pasara legislación acorde con su visión de la sociedad. Es decir, una islamización de la sociedad dirigida por el Estado y tratamiento a las minorías como describe el Corán (dhimmíes). Rollito totalitario, vaya.

Lo interesante de los HHMM es que no son una organización estrictamente conservadora. Su visión del islam, como explico en el artículo enlazado arriba, es fruto de la modernidad, no de la tradición. Sus fundadores no son juristas islámicos sino profesores y funcionarios. Para ellos la religión es política, mientras que los ulema de Al Azhar (la principal universidad religiosa en Egipto) eran más bien apolíticos.

muslim_brotherhood_emblemEmblema de los Hermanos Musulmanes. Muy simbólico, como queriendo decir “la letra con sangre entra”. (No son una organización terrorista aún así, y no han utilizado nunca la violencia)

Como decía antes, en 1954, un miembro de la Hermandad trató de asesinar a Nasser mientras daba un discurso. Eso hizo que la mayoría de sus miembros fueran encarcelados, incluyendo el famosísimo Sayyid Qutb, uno de los más importantes ideólogos del islamismo del siglo XX. He dedicado dos artículos a Qutb, uno sobre su vida antes de la prisión y otro sobre su evolución intelectual en las celdas de Nasser. La Hermandad Musulmana también tenía una sección femenina, y hablo de una de sus integrantes al final de este artículo.

Cuando Nasser da su discurso en 1958, la mayoría de los miembros de los HHMM están muertos o pudriéndose en prisión. El discurso es una afirmación de su victoria, y de la superioridad de su ideología (un laicismo para las clases medias y altas) sobre el populismo religioso de los HHMM. Hay que saber leer los textos históricos. Claro que obligar a las mujeres a llevar el hiyab está mal, pero lo que está haciendo Nasser en su discurso es un alarde de fuerza. No es un campeón de la causa feminista.

A vueltas con el islam y el pañuelo

Lo que más me fastidia de las conversaciones en las que suele salir este video es el pésimo nivel de la mayoría de sus participantes. La mayoría asumen que los países musulmanes son una especie de bloque homogéneo, donde la evolución política y social es uniforme y simultánea. Por eso no dudan en poner este vídeo en relación con Irán o Arabia Saudí, COMO SI EGIPTO, IRÁN Y ARABIA SAUDÍ FUERAN LO MISMO.

¡No, señores, no tienen nada que ver! Obviamente cada país es un mundo, y en Irán el velo es obligatorio y en Arabia saudí hasta hace poco la policía moral iba con un palo asegurándose de que las mujeres fueran apropiadamente vestidas, pero hay muchos otros países con mayoría musulmana donde el velo no es obligatorio por ley. Egipto, el país de Nasser, es uno de ellos.

Sin embargo, hay algo todavía mucho más molesto, y es asumir que las mujeres de los países musulmanas son pobrecitas desgraciadas sin libertad que deben de algún modo ser rescatadas. De nuevo: ¡No, señores! Hay unos 500 millones de mujeres en todo el mundo que profesan el islam, y generalizar sobre ellas es de ser unos paletos bocazas. A esos señores (y alguna esporádica señora, aunque por lo general suelen ser menos) les pregunto, ¿habéis hablado alguna vez con una musulmana? (¿o con alguna mujer que venga de un país de mayoría islámica?)

Yo sí, y hay de todo. Lo bonito de los seres humanos es que somos complejos y tenemos opiniones y gustos muy distintos. He conocido mujeres que llevaban velo en Occidente “por no hacerle un feo a sus padres”, pero que en realidad lo odian. He conocido mujeres que llevan el velo porque es parte de su religiosidad y su identidad y lo llevan porque quieren. He conocido mujeres que en cuanto han llegado a Occidente han dejado de llevarlo porque estaban hartas de ser obligadas a tener un código de vestimenta en sus países. He conocido mujeres que, sin ser especialmente religiosas, lo llevan por tradición y costumbre. Todas tienen sus motivos para llevar el velo o no, y no somos quiénes para juzgar sin saber. Hay millones de historias, y generalizar alegremente sobre las mujeres con velo es propio de ignorantes. Obviamente, yo tengo mi opinión sobre el tema, pero como no soy una mujer musulmana, no creo que sea relevante y me la voy a guardar.

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¿Por qué ha aumentado el uso del velo en algunos países islámicos? Hay muchísimos motivos. Una respuesta posible (de muchas) es que puede deberse al fracaso del modernismo laico como ideología. Sadam Hussein y los al-Assad serán todo lo nacionalistas panárabes que queramos, pero sus regímenes no se caracterizan precisamente por las libertades civiles.

Las mujeres en Irán antes de la revolución

Algo que también abunda en las redes sociales son listos que cuelgan una imagen de alguna mujer de clase alta en Irán en los años 60 y dice algo así como que con el sha se vivía mejor y que hay que ver qué pena Irán convertida en una dictadura religiosa. Correcto, Irán es un régimen clerical donde no hay libertad política, se prohíben ciertos libros, hay censura de Internet, el hiyab es obligatorio y se ahorca a los homosexuales (aunque el Estado pague las operaciones de cambio de sexo a los transexuales). ¡Pero con el sha no se vivía mejor! ¿Por qué creéis que hubo una revolución en primer lugar?

El sur de Tehrán estaba atestado de pobres desempleados afectados por la “brillante” Revolución blanca del sha, que les había dejado sin trabajo en el campo. El régimen de los Pahlavi no proveía de servicios sociales a estas personas, que encontraron cobijo, apoyo y alimento en las mezquitas. Los jomeinistas lo sabían y cuando se hicieron con el poder construyeron escuelas, hospitales, alcantarillado y dieron derechos laborales que con el sha no había. ¡Había que mantener contenta a la base! ¡Los regímenes autoritarios hacen eso constantemente! Lo hizo Nasser, lo hizo Franco, lo hizo Gadafi, lo hizo Saddam, lo hace Kim Jong-Un, y lo han hecho muchos más.

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Mujeres iraníes en la universidad de Teherán antes de la revolución. Estas mujeres no pasaban hambre y se podían permitir ropas bonitas.

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Mujeres iraníes antes de la revolución, en una barriada chabolista del sur de Teherán. Estas no se podían permitir vestidos bonitos y, oh, sorpresa, llevan velo.

Muchas mujeres protestaron contra la obligatoriedad del velo, pero muchas otras protestaron a favor. De hecho, se podría decir que las mujeres pobres (religiosas y conservadoras por lo general) se “vengaron” de las de clase media urbana, de las intelectuales, de las universitarias que no vivían en chabolas y que no pasaban hambre. La idea de regular la vestimenta femenina en Irán, no obstante, no era nueva. El padre del último sha, Reza Pahlavi, prohibió el uso del velo en 1936. Esto no liberó a las mujeres, sino que hizo que en los hogares conservadores las mujeres no salieran de casa. La prohibición acabó con la invasión anglorrusa en 1941. El problema del despotismo ilustrado, del “todo para el pueblo pero sin el pueblo” es que suele causar resentimiento hacia la ideología gobernante.

Todo esto y mucho más lo he contado en detalle en mis artículos sobre Irán en este blog y en El Orden Mundial, así que no me repetiré. Una reflexión para concluir:

Si impones una religión, la gente acaba harta. Si la prohíbes, generas curiosidad y la gente se vuelve religiosa para protestar. A pocas iraníes he visto en Occidente llevando velo, y en las últimas semanas ha habido importantes protestas de mujeres en Irán al respecto del velo. A la generación de mis padres la obligaron a ir a la iglesia, y gran parte de los jóvenes españoles de zonas urbanas hemos sido educados en el ateísmo. En Polonia, por el contrario, el catolicismo estaba perseguido, y por eso la mayoría de los polacos en la actualidad son católicos practicantes. Acción-reacción.

Por eso, y con esto termino, no hay que imponer ni prohibir nada. Tan absurda es la obligatoriedad del velo en Irán como la prohibición del hiyab y del burkini en Francia. Las mujeres deben ser libres de elegir cómo quieren vestir. Las mujeres musulmanas no necesitan que vengamos desde occidente a liberarlas o darles lecciones.

Amigo, antes de emitir una opinión sin fundamento, infórmate, pregunta a las afectadas, replanteate los conceptos de libertad personal, y piensa durante diez segundos antes de abrir la boca o pulsar “intro”. El mundo te lo agradecerá.

Encuentro internacional “Imagen e imaginario España-Irán” (2 de 2)

En este artículo resumo la segunda mitad de las ponencias del encuentro Imagen e Imaginario España-Irán: miradas y representaciones celebrado en la Universidad Autónoma de Madrid el 10 de octubre de 2016. Puedes encontrar la primera mitad en este otro artículo. Aquí termina mi crónica de las conferencias, pues no pude asistir a la segunda jornada, que tuvo lugar el martes 11 de octubre.

Irán en los medios de comunicación españoles

 Tras la pausita para café volvimos a la sala de vídeo donde tenía lugar el encuentro. Este segundo bloque de ponencias, moderado por José Lus Neila, se centraría en la imagen de Irán que los medios españoles transmitido desde los años 70. Hubiera sido interesante alguna reflexión sobre la visión opuesta (España en los medios iraníes), pero en general estuvo muy bien.

img_20161010_1403411De izquierda a derecha: Fernando Camacho, Nadareh Farzamnia, Jose Luís Neila y Misael Arturo López Zapico

La imagen de Irán en la Televisión Española. Del régimen del Sha a Rohaní.

Fernando Camacho, especialista en Historia Global (y en particular historia chilena), nos ofreció en su ponencia un breve análisis de los documentales y especiales emitidos por TVE desde los años 70 hasta la actualidad. Todos ellos son visualizables a través del archivo digital de Televisión Española y los he enlazado abajo, para el que tenga curiosidad. Tomando como referencia estos archivos, Camacho se preguntó, ¿cuántos programas sobre Irán se han emitido desde los 70? ¿Cuándo se han emitido? ¿Quiénes los han realizado? ¿Dónde?

En los años 70 surgieron los primeros especiales dedicados al país persa. Sin embargo, dada la situación política en España y la cercanía diplomática entre Franco y el Shah, la información era apologética y se centraba en la figura del shah como gran estadista modernizador y como monarca con un estilo de vida lujoso. No se mencionaba la represión del SAVAK ni la agitación política, no fueran a dar malas ideas. Por supuesto no se mencionaba nada del golpe de Estado de 1953 que dio el poder al shah. La información era por tanto oficialista y laudatoria, poco crítica.

shariati-jomeiniCarteles de Jomeini y Shariati durante la revolución.

Con la revolución de 1979 las cosas empezaron a cambiar. TVE fue el único canal español en informar in situ sobre Irán, pero además fue de los últimos en abandonar el país dada la escasa hostilidad que España generaba en los revolucionarios. Informe Semanal emitió un exhaustivo especial, y en los telediarios se informaba de los acontecimientos. Camacho mencionó un libro, Episodios Persas, escrito por el embajador español en Irán durante el periodo revolucionario al que espero poder echar un vistazo pronto. Por lo visto, Sierra Nava actuó de enlace entre los secuestradores de la embajada estadounidense y la dipomacia americana.

Después de la revolución se sucedieron tres décadas sin apenas información sobre Irán, con la excepción de un documental turístico emitido en el 99. El interés por el país persa resurgió en 2009 como consecuencia del Movimiento Verde, una oleada de protestas por (entre otras cosas) la supuesta manipulación de los comicios presidenciales que dieron a Ahmadineyad su segundo mandato. Ese año se emitieron 3 programas sobre Irán, seguidos dos años más tarde por la célebre entrevista de Ana Pastor a Ahmadineyad y otro documental en 2012. Curiosamente, los presentadores de los programas y documentales emitidos desde 2009 han sido casi exclusivamente mujeres.

La lista completa de documentales es:

  1. El despertar de Ciro (1974)
  2. Los reyes de España en Irán e Iraq (1978)
  3. Jomeini, Alma de Dios (1979)
  4. Irán por dentro (1981)
  5. Irán detrás del velo (1999)
  6. Irán, juventud a escondidas (2009)
  7. Irán, 30 años después de los rehenes (2009)
  8. Las fronteras de la revolución (2009)
  9. Entrevista a Ahmadineyad
  10. Irán, la guerra secreta (2012)

La revolución de Irán contemplada desde España

En la segunda ponencia, Misael Arturo López analizó el tratamiento dado a la revolución iraní por dos de los principales diarios españoles, ABC y El País, el primero representando posiciones más conservadoras y el segundo algo más “joven” y progresista, al menos por aquel entonces. López está muy interesado en investigar la función de la prensa y los medios de comunicación como agentes en la política internacional, afectando a las percepciones de la opinión pública y la diplomacia.

Antes de la revolución, Irán solo aparecía en la prensa rosa y las noticias del corazón, en medios como ¡Hola!. La imagen mostrada era de frivolidad, lujo y modernización, y se centraba exclusivamente en la familia de Muhammad Reza Pahlavi, el flamante shah de Persia. Esto cambió radicalmente durante los meses de enero y febrero de 1979, los momentos más críticos de la revolución.

En enero de 1979, Irán apareció en 7 portadas de El País, tres de ellas con imagen. En ABC apareció tan solo en dos ocasiones, ambas con foto. El mes siguiente, El País dedicó a la revolución 5 portadas, todas salvo una con foto; mientras que el ABC contaba con 4 noticias sobre Irán en primera plana, todas con imagen. Las notas de prensa no eran especialmente innovadoras o rompedoras: la mayoría de ellas provenían de agencias o de corresponsales en París (donde se encontraba Jomeini) y EEUU, nunca desde Irán. Los temas tratados solían ser las declaraciones del Shah, especulaciones sobre su fortuna (con posibles errores de traducción, pues las cifras variaban según el medio) y opiniones de expertos en EEUU, así como la suerte de los 1500 “expatriados” (esa eufemismo para no decir “inmigrante), de los cuales solo quedaron 400 al final de la revolución .

jomeini paris, rohaniJomeini en París

A medida que se desarrollaron los acontecimientos, ambos medios trataron de responder a los interrogantes sobre la nueva forma de gobierno de Irán, la República Islámica. Para el ABC era algo natural pues “al contrario que en la Iglesia Católica, la política no está separada del islam.” Afirmación curiosa teniendo en cuenta que España salía de 40 años de dictadura nacionalcatólica donde los protestantes (entre otros) habían sido perseguidos, y un buen ejemplo de cómo los medios siempre aprovechan para lanzar mensajes referidos a la política local. ABC también expresaba su preocupación por el precio del petróleo y las inversiones españolas en el país persa. El País, por su parte, calificaba a Jomeini como “la encarnación de la oposición popular al shah” el 3 de enero del 79, y al día siguiente criticaron duramente al shah en su editorial. El concepto de república islámica se analizó a partir de unas declaraciones del ayatolá Montazeri.

No obstante, El País informaba sobre la revolución con tonos claramente orientalistas y literarios, casi líricos, poco adecuados para noticias de actualidad. Zapico citó numerosos ejemplos de esta retórica, aunque solo pude copiar varios de la entrevista realizada por El País a Jomeini en París; una entrevista con escasa discusión política pero con frases descriptivas como “la cerilla coránica”, “severidad serena y cataclismal”, etcétera. Más allá de eso, El País percibía cuatro fuerzas en el Irán revolucionario: el ejército, el “populismo”, la socialdemocracia y el chiísmo. Un análisis bastante cutre, todo hay que decirlo, aunque claro, es fácil criticar desde la distancia. Se salvan, en opinión de Zapico, los artículos de Félix Bayon que ofrecían una lectura geoestratégica acertada.

ABC, mientras tanto, definía a Jomeini como “la suma de Gandhi y la violencia”, o lo comparaba con Sabino Arana. También aprovechaban paracriticar a la UCD, pues desde 1977 Irán era el principal proveedor de petróleo de España (Irán y Arabia Saudí sumaban casi el 60% de las importaciones), y algo tendrían que haber hecho, pues la economía española no se podía permitir un alza en los precios del combustible. También se metían con la blandeza del presidente Jimmy Carter, que había permitido que un país tan estratégico (por su ubicación geográfica y sus reservas de petróleo) abandonase el “mundo libre.”

En conclusión: la cobertura de la prensa española no fue muy extensiva, y por lo general se abusaba de los tópicos y los elementos pintorescos y exóticos al hablar de un país lejano y desconocido. ABC, como buen medio conservador, era más crítico con la revolución y se preocupaba especialmente de la situación económica. El País, más joven y progresista, parecía más favorable a la caída del shah aunque era crítico con la evolución teocrática de los acontecimientos.

La imagen de Irán en España: de Ahmadinejad a Rohani

Nadereh Farzamnia, iraní, profesora de Historia de Oriente Medio en la UAM y autora de De la revolución islámica a la revolución nuclear, dedicó la última ponencia del día a analizar el tratamiento de Irán en los medios de comunicación españoles durante la última década. Fue la ponencia más larga, aunque también la más expresiva y viva, llena de anécdotas interesantes. Me gustó el patriotismo indignado de la doctora iraní, que a pesar de no comulgar con el régimen teocrático, ha intentado defender a su país de las difamaciones de los medios de desinformación. Su principal crítica es que los medios han asociado la imagen del país a sus políticos, generalizando alegremente sobre los iraníes a partir de sus líderes.

La cobertura de los gobiernos de Ahmadineyad (2005-2013) ocupó la mayor parte de la ponencia, algo lógico dada su extensión y el controvertido carácter del presidente. Polémico desde que llegó (una vez que los comicios presidenciales pasaron a una segunda vuelta), Ahmadineyad se convirtió en el niño rebelde predilecto de la prensa occidental. Su política se basaba en tres pilares: volver a los principios de la revolución, luchar por la justicia social y contra la corrupción, y exportar la revolución islámica. Este último punto, que en sus discursos se materializaba en un tono desafiante y acusador frente al “Occidente imperialista y opresor”, permitió a la prensa despacharse agusto contra el presidente.

Así, en 2006, el diario El Mundo publicó en su sección de deportes (!) un artículo en el que de algún modo conseguían conectar las declaraciones del presidente iraní con una imagen negativa de la selección nacional de fútbol persa que podía perjudicar el rendimiento del equipo. Farzamnia continuó citando ejemplos absurdos, en el que se destacan las arengas de Federico Jiménez Losantos equiparando Irán con los Talibán, o un programa de telecisión en el que entrevistaron a Farzamnia y pidieron su opinión sobre el burka… a pesar de que el burka es afgano y no iraní.La ponente también criticó artículos de periodistas supuestamente más informados, como Ángeles Espinosa.

Los discursos del presidente iraní eran analizados y comentados hasta el más ínfimo detalle, no solo los pronunciados ante organismos internacionales sino también los que estaban destinados a consumo interno. La imagen transmitida por los medios era la de un Irán beligerante con sed de guerra. Nada más lejos de la realidad, pues los iraníes tenían aún fresca en su memoria la guerra contra Iraq y no deseaban embarcarse en un nuevo conflicto, mucho menos contra una superpotencia como los EEUU.

La reciente invasión estadounidense del país mesopotámico y la agresividad de George Bush hicieron saltar las alarmas. En 2007, el líder supremo Alí Jamenei dio un toque de atención a Ahmadineyad para que moderase el tono, pues no era deseable causar problemas diplomáticos. Un alto cargo del gobierno americano había afirmado que no se descartaba una intervención militar contra Irán. La prensa internacional había desarollado una narrativa que justificaba la invasión: Irán es una amenaza mundial, Irán tiene la bomba. Farzamnia aseguraba entre risas que “desde hace 15 años, Irán estará listo para tener la bomba en menos de 6 meses”.

gran satanManifestación anti-americana en Irán.

La prensa española tuvo su parte en la divulgación de esta visión negativa de Irán, asociado perpetuamente a la crisis nuclear. La mayoría de las veces tan solo tenían como referencia a agencias de comunicación británicas y estadounidenses, muchas de ellas conectadas a lobbies sionistas. Otras veces, se limitaban a traducir artículos aparecidos en la prensa israelí. Así, en julio de 2007 El País afirmaba que Irán tenía la Bomba, y El Mundo aseguraba que Israel preparaba un ataque nuclear preventivo contra el país persa. Todo esto, aseguraba Farzamnia, a pesar de que el gobierno iraní colaboraba abiertamente con las agencias internacionales contra la proliferación atómica y permitía la visita de supervisores.

Dada la escasez de tiempo, la ponente tuvo que saltar a 2011, mencionando de pasada el movimiento de protesta de 2009. En 2011, Irán seguía sintiendo las sacudidas de dichas manifestaciones. Sin embargo, la prensa española lo incluyó erróneamente en sus análisis como parte de la Primavera Árabe, sin tener en cuenta que los iraníes no son árabes y que el movimiento se había originado dos años antes, a raíz de los dudosos resultados de las elecciones presidenciales.

Un año después, en 2012, Irán seguía siendo caracterizado como un país conflictivo y peligroso, merecedor de sanciones. La crisis nuclear seguía siendo el centro de atención de las noticias sobre el país, además de esporádicas menciones a la brillantez de sus cineastas. Situación que cambió radicalmente tras la elección de Rohaní, el principio de lo que un editorial de El País calificaba como “un gobierno de prudencia y esperanza” cuya misión era resolver la crisis diplomática y devolver Irán a la comunidad internacional.

Nadereh Farzamnia no pudo analizar exhaustivamente el tratamiento dado por la prensa a Rohaní, ya que se quedó sin tiempo. Yo también estaba cansado y dejé de tomar notas. En todo caso, fue una charla muy agradable y entretenida, que a pesar de su extensión no se hizo tediosa. El debate de la tarde no fue todo lo animado que podía haber sido, y de él no tomé apuntes así que no lo puedo plasmar aquí.


Me hubiera encantado estar en las ponencias del día siguiente, pero tenía que trabajar la tarde del martes y, como buen profesor, debía preparar mis clases por la mañana, así que me quedé en Toledo. Si alguno de mis lectores estuvo en la sesión del martes y puede comentar algunas impresiones, le estaría muy agradecido. Al mismo tiempo, si alguno de los ponentes de aquel día quiere matizar o corregir la información que he dado, que no dude en escribirme a desvelandooriente@yandex.com

Este blog no deja de ser un proyecto amateur, y como buen aficionado, el que escribe puede cometer errores o haber tomado mal las notas.

 

 

 

Encuentro internacional “Imagen e Imaginario España-Irán” (1 de 2)

Los pasados días lunes 10 de octubre y martes 11 se celebró un interesante encuentro internacional en la Universidad Autónoma de Madrid. Su título era Imagen e imaginario España – Irán: miradas y representaciones, y consistía en una serie de ponencias y debates centradas en la visión de Irán en España y viceversa, a cargo de diversos académicos de la UAM y de la Universidad Allameh Tabataba’i de Tehrán.

Por desgracia, el encuentro no fue muy publicitado, más allá de carteles dispersos por la facultad de letras de la UAM. Si no me llega a avisar una amiga, no me hubiera enterado. La web de la UAM ofrece una descripción muy escueta, y la web del proyecto IPESP en el que se enmarcaba el encuentro lleva medio año sin ser actualizada. Najmeh Sobeiri, una de las ponentes, se quejaba con razón de que este tipo de iniciativas no suelen superar los muros de la famosa “torre de marfil” académica y trascender a la prensa. Para remediar esto os voy a ofrecer este breve resumen basado en las notas que tomé ese día (de modo que puede haber errores y omisiones). La difusión de este blog es muy modesta, pero mejor algo que nada. Por motivos laborales solo pude asistir a la primera jornada, de modo que me voy a centrar en las ponencias del lunes. El público era reducido, pero el ambiente muy agradable.

Embajadas y misiones diplomáticas en los siglos XV-XIX

El primer bloque de exposiciones, moderado por Fernando Camacho, se centraba en la historia diplomática de la época moderna. No tenía título, pero el que le he dado se ajusta bien, yo creo. La principal fuente primaria para el estudio de estos periodos, además de los documentos oficiales, son los libros de viajes. La primera ponencia fue un interesante resumen introductorio, y las dos siguientes se centraban en personajes concretos.

El país de Irán a través de la diplomacia española. Una larga historia

En la primera ponencia, Fernando Escribano Martín nos presentó las distintas misiones diplomáticas entre España y Persia desde la Edad Media hasta finales del siglo XIX. El periodo más intenso de contacto fueron los siglos XVI y XVII, ya que la monarquía hispánica y la dinastía safávida de Irán tenían un formidable enemigo común: los turcos otomanos. El antecedente, sin embargo, es la célebre Embajada a Tamerlán de Ruy González de Clavijo. Esta misión diplomática, que tuvo lugar entre 1403 y 1406, fue ideada por Enrique III de Castilla para estudiar las posibilidades de una alianza contra los turcos entre su reino y la poderosa dinastía Timúrida (de origen mongol) que dominaba la meseta irania y Asia central por aquel entonces. Si bien la alianza no se concretó, el resultado fue uno de los primeros libros de viajes europeos y el primero en lengua castellana.

Los safávidas ascendieron al poder en Irán en 1501, y su dinastía coincide temporalmente con la de los Austrias en los reinos españoles. El interés mutuo entre ambas monarquías, sin embargo, no cristalizaría hasta el siglo XVII, que nos dejó múltiples informes y dos libros de viajes, el de García de Silva y Figueroa (el primer europeo en identificar el cuneiforme como un sistema de escritura, hecho que se suele atribuir a Pietro de la Valle) y las Relaciones de Juan de Persia (un embajador de los safávidas que se convirtió al catolicismo y se quedó en Castilla). Ambos serían tratados en las ponencias posteriores.

Aprendí cosas muy interesantes en la exposición de Fernando Escribano, como que los famosos hermanos Shirley (los primeros occidentales en llegar a Irán e instalarse como asesores y consejeros en la corte safávida) no eran leales agentes de la corona británica (como se suele asumir), sino aventureros, comerciantes y buscavidas católicos (en un momento en el que ser católico en Inglaterra era bastante peligroso), que de hecho trabajaron para diversos reinos.

El último viajero en el que se centró Escribano fue Adolfo Rivadeneyra. Hijo de un famoso editor, uno de los gobiernos de la Primera República le encomendó viajar a Persia para estudiar las posibilidades comerciales con los Qayar, con la promesa de que costearían la publicación de un libro con sus impresiones. A su vuelta, la República había sido derrocada, y los gobiernos de la Restauración se desentendieron de Rivadeneyra, que por suerte disponía de los medios económicos para publicar su obra. Podéis encontrar un detallado artículo sobre Rivadeneyra escrito por el propio Escribano Martín en este enlace. Como ejemplo de la desidia de la administración española, nos enseñó un cuadro de corte orientalista inspirado en las impresiones de Rivadeneyra en Irán… erróneamente titulado “Escena de Marruecos” y situado en la secretaría del Ministerio de Administraciones Públicas.

asirio_trad08gAdolfo Rivadeneyra en Dizful. Grabado realizado sobre un cuadro de J. L Pellicer. Fuente: Asiriología UAM.

Las crónicas de Don García de Silva y Figueroa, embajador de Felipe III en la corte de los Safávidas de Persia.

La segunda ponencia estuvo a cargo de Najmeh Shobeiri, doctora en Literatura por la UCM y directora del departamento de Filología Hispánica de la universidad Alameh Tabataba’i. Shobeiri amplió con mucho detalle la introducción que nos había hecho Fernando Escribano sobre García de Silva tratando de responder un interrogante: ¿fue un viaje inútil?

El viaje se produjo entre 1614 y 1619. El contexto de la época es importante: los safávidas estaban en guerra por los otomanos. Recordando el susto que los turcos habían dado a los cristianos (el siglo anterior habían llegado a las puertas de Viena), el Shah Abbas I mandó una carta al Papa y a los principales reyes europeos proponiendo una alianza para estrangular a los turcos en dos frentes. Para explorar las posibilidades de esta alianza, así como reanudar las relaciones iranio-portuguesas y controlar las ambiciones inglesas, Felipe III mandó a Persia a García de Silva, un militar y diplomático de su confianza, acompañado de un impresionante séquito cargado de regalos. Además de la misión diplomática, García de Silva tenía otro objetivo en mente: conocer la cultura y las costumbres de los persas y explorar sus ruinas y reliquias del pasado.

A diferencia de la mayoría de aventureros y viajeros que llegaban a Irán en esa época, de Silva era un hombre culto e ilustrado, con intereses no puramente comerciales. Su estilo literario, afirmaba Shobeiri, es refinado y de calidad. El diplomático describe en su libro las semejanzas entre España e Irán, desde  los paisajes hasta la arquitectura, pasando por la hospitalidad (¡tan diferente en nuestra tierra en comparación a otros países europeos!), que atribuía al pasado islámico de España. El libro de de Silva y Figueroa es especial porque habla de cosas que ningún otro europeo menciona, como los juegos y deportes practicados por los persas, la vida en la corte, la vestimenta, la gastronomía, el carácter de la gente, etcétera. Mientras que los hermanos Shirley y demás se centran en los recursos, productos y las posibilidades militares y comerciales, de Silva se centra en aspectos sociológicos. Era un humanista y Abbas I, uno de los pocos monarcas inteligentes y decentes que ha habido en la historia de Irán (según Najmeh Shobeiri) supo reconocer su calidad humana.

A continación nos narró una anécdota fascinante: El shah Abbas y de Silva y Figueroa estaban un buen día  hablando de festivales y tradiciones en sus respectivos países. Abbas contó a D. García en qué consistía la Ashura (que de hecho ha sido esta semana), y el embajador español la comparó con la Semana Santa católica, también un periodo de lamento y penitencia. La descripción de los rituales católicos, de las procesiones con velas y de los costaleros, entusiasmó al shah, que decidió incorporar algunos de esos elementos a la Ashura chií. El resultado es una tradición sincrética, incorporando elementos ajenos a la cultura irania que resultan sorprendentemente similares a la Semana Santa. Shobeiri demostró su argumento con fotografías de los rituales español e iraní, apuntando que las velas no son tradicionales en los rituales chiíes. El parecido es innegable.

mourning_of_muharram_in_cities_and_villages_of_iran-342_16_66La “Semana Santa” iraní, con costaleros y todo. Fuente: Wikimedia

Esta revelación fue lo mejor de todo el día, al menos para mí. Najmeh Shobeiri continuó su exposición explicando que el siglo XVII fue el primer periodo de contacto intenso entre las culturas persa y europea, el “puente”. Abbas I, afortunadamente, fue un monarca bastante tolerante a la vez que piadoso. Bajo sus órdenes se contruyó la catedral cristiana de Isfahán (es preciosa, buscad fotos). El shah fue el primero en “inaugurar” la iglesia, participando en el ritual y bebiendo el vino consagrado. Como penitencia por beber alcohol, fue andando descalzo hasta Mashad (que está bastante lejos).

La embajada de de Silva y Figueroa, en definitiva, fue muy provechosa, no tanto desde un punto de vista político y comercial, sino en otros aspectos más intangibles, principalmente culturales y literarios. La ponencia fue interesantísima y estuvo muy bien estructurada, me encantaría poder leer la tesis doctoral de Najmeh Shobeiri algún día. Su español era impecable, y además era muy simpática.

Relaciones de Don Juan de Persia: Representación de la cultura persa en la narración y descripción en el género libro de viaje.

Baharak Akradlu nos ofreció la última ponencia de este bloque, centrada en la obra del enigmático Juan de Persia, un contemporáneo de García de Silva. Por desgracia, se me había pasado el efecto del café de la mañana, así que mis notas sobre este tema son más escasas. Uruch Beg, nombre original de Juan de Persia, era un noble iraní, sobrino del primer embajador Safávida a Europa, que se quedó a vivir en Valladolid. No se sabe por qué decidió quedarse en España, ni por qué se convirtió del chiísmo al catolicismo, ni siquiera se sabe si si fue él el que llegó a escribir el libro, aunque Akradlu cree que sí. Llegó en 1601 y el libro fue publicado en 1604.

Las Relaciones están dividias en tres partes. En la primera parte se detallan brevemente las motivaciones del autor (dar a conocer la tierra de Persia al rey Felipe III) y se da información sobre la geografía y la política de Irán, así como la religión, los recursos, la cultura, la tecnología, etcétera. En la segunda parte se narran las guerras de persia contra los otomanos que, recordemos, eran el principal motivo por el que europeos y safávidas intercambiaban embajadores. La tercera parte se centra en el viaje de Don Juan, su vida y los dos compañeros que decidieron quedarse con él, que también se convertirían y se bautizarían como Don Felipe y Don Diego de Persia.

Uno de los elementos más interesantes de la obra es el “yo”. Don Juan escribe como si fuera español, constantemente contraponiendo un “nosotros” hispano frente al “otro” persa. Esto puede deberse a que la obra estuviera escrita para el rey, o que Don Juan quisiese reafirmar su españolidad. Uruch Beg era de Isfahan, y “los de Isfahán son muy listos“, concluyó Akradlu, de forma que puedes esperarte cualquier cosa de ellos.

La verdad es que este tema era quizá el más enigmático e interesante (¿cómo y por qué un noble persa decidió dejar a su familia en Irán y quedarse en Valadolid adoptando el catolicismo?), pero como contaba, empezaba a estar cansado y dejé de tomar notas. En todo caso, para el que sienta curiosidad por la obra, la Junta de Castilla y León la ha subido a internet muy amablemente una edición de 1946 que se puede encontrar aquí en PDF.


Después de esta ponencia hubo una pausita para café, seguida de otro bloque de ponencias. Las resumiré en el próximo artículo.

Las relaciones no tan secretas entre EEUU y Jomeini

Especial “Acuerdo nuclear”
I – Relaciones Irán-Occidente, 1800-1953
II – Relaciones Irán-Occidente, 1953-1979
III – La Revolución Islámica, 1979-1989
IV – Irán después de Jomeini, 1989-1997
V – Los gobiernos de Jatami, 1997-2005
Bonus: Las relaciones no tan secretas entre EEUU y Jomeini


Quizá uno de los indicadores del delicado momento por el que pasa la sección internacional de muchos periódicos españoles es que algunos medios hayan decidido dedicarse a traducir artículos de otros sin producir contenido propio. Es el caso de eldiario.es, que adapta al castellano algunos de los artículos publicados por el diario británico The Guardian. Si bien The Guardian es un diario de cierta calidad, también incurre en errores y omisiones.

Ayer eldiario.es publicaba una traducción de un artículo titulado Las relaciones secretas entre EEUU y el ayatolá Jomeini. El texto es interesante, aunque olvida muchos detalles y presenta como un hallazgo sensacional cosas que los historiadores veníamos un tiempo sabiendo o sospechando. Por supuesto que el ayatollah contactó a la embajada americana: el poder del shah dependía enormemente del apoyo militar y financiero estadounidense,  todo intento de sustituir al régimen necesitaba tener en cuenta este factor. No haber contactado a las autoridades americanas hubiera sido estúpido. No sé hasta qué punto el intercambio de mensajes puede ser considerado “una estrecha relación”, como escriben en el artículo. Al artículo le falta contexto, mucho contexto. Para remediarlo, he escrito este breve texto.

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Manifestación conmemorando el aniversario de la Revolución Islámica (Tehrán, 11 de febrero de 2002). Fuente: Global Post

La importancia de 1963

Se afirma en el artículo de eldiario.es que “los primeros intentos de Jomeini de comunicarse con EEUU datan de 1963, 16 años antes de la revolución”, pero no se explica por qué esto es significante. En 1963, como explicamos en la segunda parte del Especial sobre Irán, tuvo lugar una oleada de protestas en las que se destacó un clérigo llamado Ruhollah Jomeini. Las versiones sobre qué pudo ocasionar las respuestas varían, pero hay cierto consenso al respecto de que las reformas de la llamada “Revolución Blanca” y los decepcionantemente manipulados comicios de ese año tuvieron algo que ver. Jomeini tuvo que exiliarse en Irak ese mismo año, desde donde continúo su labor opositora al régimen predicando contra el shah. En noviembre, momento en el que contacta a EEUU, ya estaba en el exilio. Estos intentos de contacto deben entenderse como un esfuerzo por influir en uno de los elementos esenciales de la política interna iraní: el apoyo estadounidense.

Parafraseando a eldiario.es, en ese mensaje Jomeini explicaba “que no estaba en contra de los intereses de EEUU en Irán” y que “por el contrario, pensaba que la presencia de ese país era necesaria para contrarrestar la influencia soviética y, posiblemente, la británica”. No parece una afirmación muy descabellada, pues los persas eran muy conscientes de lo perjudicial que había sido tener rusos y británicos como vecinos (fueron invadidos por ellos en las dos guerras mundiales). Jomeini intentaba mostrar que a pesar del apoyo americano al golpe de Estado del 53, la oposición iraní no sentía rencor contra los americanos, que en el contexto de la guerra fría erna vistos como un buen garante de la independencia del país.

El ayatollah astuto

Jomeini, como ya he explicado alguna vez, era un tipo muy listo. Si a los autores del artículo original les sorprende que sea “más astuto” y “menos heroico” de lo que parecía, es que no se han documentado lo suficiente. Jomeini no era necesariamente anti-americano, pero se apropió del discurso predominante para conseguir sus objetivos políticos. Contaba aquí  cómo en los años 60 empezó a surgir un fuerte sentimiento de anti-occidentalismo entre los intelectuales iraníes; lo único que hizo el ayatollah fue aprovecharse de ese sentimiento para impulsar su propia agenda. Los periodistas no son los únicos en no entender a Jomeini; éste ya fue sobreestimado por el resto de la oposición en 1979: los distintos grupos que disputaban el poder creyeron que podían utilizar al anciano clérigo para lograr sus objetivos y al final fue él el que se aprovechó de todos para implantar su modelo de Estado. El ayatollah no era un inocente y bienintencionado clérigo, sino que desde principios de los 70 había diseñado un programa político, un modelo teocrático conocido como el “velayat e-faqih”, el gobierno del jurista. Hablamos de ello aquí (buscar “el gobierno del jurista”). El objetivo de Jomeini era implantar este modelo, con o sin los americanos.

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Jomeini en París. El segundo por la izquierda es el actual presidente de Irán, Hasan Rohaní. Fuente, Reddit

Obviamente, de las palabras a los hechos hay una enorme distancia. Tuve la ocasión de estudiar las relaciones diplomáticas entre EEUU y los primeros gobiernos de la república islámica. Ni los iraníes querían cortar todos los lazos con el gobierno americano, ni los yanquis querían perder años de inversión y esfuerzo. A pesar de la retórica anti-americana en las calles, los políticos iraníes que intentaban controlar la situación eran conscientes de que era preciso mantener una relación cordial con los estadunidenses, que llevaban 25 años invirtiendo e influyendo en el país.

Jimmy Carter había empezado a presionar al shah en 1977 para que respetase los derechos humanos y poco a poco abriese el sistema político iraní. Recordemos que, en 1975, el shah había impuesto un partido único. Al mismo tiempo, el shah se moría de cáncer y esperaba preparar una transición a la española. Los contactos entre el rey Juan Carlos y el shah de los que se han hecho eco algunos medios republicanos se inscriben en ese contexto.  Jomeini era visto por los diplomáticos occidentales como una figura crucial para una transición pacífica, especialmente desde que abandonó el exilio en Nayaf por las afueras de París.

La crisis diplomática, al servicio de la política interna

Jomeini no hablaba ni papa de inglés. En París fue asesorado por un grupo de estudiantes y profesionales iraníes con experiencia exterior y conocimientos en francés, inglés y alemán, que se comunicaban con la prensa y los diplomáticos extranjeros. La mayoría de ellos, como Ebrahim Yazdi, al que se menciona en el artículo de eldiario.es, eran militantes del Movimiento de Liberación de Mehdi Bazargán. Este partido, sobre el que escribí mi tesina de máster, era una amalgama de intelectuales de clase media-alta, islamista pero anti-clerical,  dividido entre un sector socialista-revolucionario y otro liberal-reformista. Jomeini supo percibir estas contradicciones y explotarlas en su propio beneficio, nombrando a Bazargán como presidente provisional y esperando pacientemente a que el partido se descompusiera.

La relación con EEUU fue un factor más en la lucha por el poder dentro de la incipiente revolución islámica. Los pragmáticos liberales del Movimiento de Liberación del presidente Bazargán fueron desahuciados del poder gracias a la ocupación de la embajada estadounidense, a la que el artículo de eldiario apenas hace una breve mención. La toma de la embajada fue un intento muy exitoso de desestabilizar al gobierno provisional, incapaz de controlar a los manifestantes, las fuerzas de seguridad y las nuevas instituciones revolucionarias que iban surgiendo.

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Bani-Sadr (izquierda), Bazargán (centro) y Jomeini. Fuente, Fouman.com

Paralelamente, según cuenta en sus memorias el expresidente Abolhassan Bani-Sadr, miembros del Partido de la República Islámica como Raja’i iniciaban contactos con representantes de Ronald Reagan. Bani-Sadr, el primer presidente de la República Islámica elegido democráticamente, fue destituido por Jomeini en 1981. En sus memorias (que tengo en PDF si a alguien le interesa) se aprecia mucho resentimiento contra el ayatollah y sus partidarios. A pesar de eso, y aunque sus acusaciones no estén sustanciadas con pruebas, la teoría de Bani-Sadr es interesante: según él, la crisis de los rehenes fue aprovechada tanto por el PRI como por los republicanos, y hubo un acuerdo entre ellos para que el secuestro durara hasta después de las elecciones. La incapacidad de liberar la embajada fue presentada como un fracaso de la política conciliadora de Carter, y permitió la elección de Reagan. A cambio, (siempre según Bani-Sadr) el PRI recibió fondos y armamento para luchar contra los iraquíes, que habían invadido Irán en 1980.

Desde entonces, las relaciones entre EEUU e Irán han sido elementos importantes en la política interna de ambos países, especialmente de Irán. Estas relaciones tocaron fondo durante la década de los 80, en la que EEUU apoyó a Iraq en su guerra contra Irán y derribó un avión de pasajeros civil; mientras que Irán apoyó a organizaciones terroristas y milicias armadas como Hezbollah. Desde 1989 ha habido sucesivos intentos por ambas partes de mejorar la relación, con mayor o menor éxito. El acuerdo alcanzado este año es el último hito de esta tortuosa relación.

 Para más información sobre la revolución y las décadas posteriores, recomiendo leer tres artículos de este blog, La Revolución Islámica,  Irán después de Jomeini y Los gobiernos de Jatami.

¿Está Daesh detrás de la masacre de Orlando?

No me gusta escribir sobre atentados terroristas recientes, y normalmente no lo hago, pero hoy voy a hacer una excepción. Como casi todos sabréis, hace un par de días ha habido un ataque en un local gay en Orlando, Estados Unidos. La noticia ha sido ampliamente comentada y analizada, con toda suerte de detalles macabros y morbosos, así que no voy a recrearme en ella.

Tan solo voy a intentar responder una pregunta que algunos medios se han hecho y no han sabido responder con exactitud:

¿Era Omar Mateen -el asesino- un salafista yihadista? ¿Pertenecía al Daesh?

La respuesta, me temo, es no. Si no sabes muy bien qué es un salafista, escribí hace poco un artículo aclaratorio que recomiendo leer antes.

Voy a parafrasear un artículo en el que Juan Cole explica los 7 motivos por los que se puede afirmar que Mateen no era salafista ni pertenecía al Daesh. Yo los voy a reducir a 3.

1 – Los salafistas no van a pubs homosexuales. Omar Mateen había estado frecuentando el Pulse, el local que asaltó, semanas antes de su ataque, según informa el Orlando Sentinel. y como han recogido medios en español. Sobre todo, los salafistas no beben alcohol. Si Omar Mateen hubiera estado en el pub tan solo para reconocer el terreno, identificar rutas de escape y preparar su masacre en profundidad, no hubiera pedido cerveza una noche tras otra. Parece un detalle absurdo, pero es revelador.

2 – Los salafistas no suelen ir afeitados. La barba es para ellos una señal de piedad que les permite identificarse como miembros de la comunidad islámica. Se han escrito numerosas fatuas sobre la longitud óptima del vello facial, y aunque no hay un consenso definido en cuanto a la prominencia y espesor, sí que está claro que un buen salafista debe llevar barba, o al menos intentarlo. Mateen, como se puede ver en la foto de abajo, no tenía vello facial. Los salafistas, además, no utilizan apps para ligar con homosexuales (los hay que no utilizan ni el móvil).

3 – Los militantes del Daesh conocen a sus enemigos. Ya vimos que buena parte de las publicaciones internas de Daesh se dedican a explicar por qué Al Qaeda son sus principales enemigos enemigos. Sabemos también que Daesh odia a los chiíes y planea su exterminio. Omar Mateen, por el contrario, no parecía tenerlo muy claro, ya que se declaró miembro de Hezbollah (la milicia chií por excelencia) y expresó su admiración por Jabhat al-Nusra, sección siria de Al-Qaeda, enemigo número 1 de Daesh. Mal militante de Daesh sería si no sabe quienes son los principales rivales de la organización en Siria.

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Selfie de Omar Mateen. Mucha pinta de salafista no tiene. Fuente: Global Dispatch

A diferencia del ataque de París, todo parece indicar que Mateen preparó la matanza por su cuenta, sin recibir asesoramiento o financiación del exterior. Aunque Daesh se haya apresurado a reivindicar la autoría del atentado, la propia policía estadounidense reconoce que los vínculos entre la organización salafista y Omar Mateen son escasos, por no decir inexistentes.

Mateen, que ya había sido investigado por el FBI, tenía cierta tendencia a inventar y exagerar cosas. Por ejemplo, dijo que conocía a los terroristas de Boston y a varios luchadores que fueron a Siria; la policía descartó dicha conexión. También afirmó en 2013 que era parte de Hezbollah, grupo paramilitar chií. La cosa, según informa el Whasington Post, parece venir de familia, pues su padre, nacionalista pastún que hablaba en Dari (analogía tonta: como si un nacionalista catalán hablase en portugués), se hacía pasar por una figura importante de la política afgana en el exilio, llegando a anunciar su candidatura a las elecciones presidenciales de 2014 un año después de que tuviesen lugar.

Por tanto, aunque Mateen anunciase su lealtad a Daesh y Abu Bakr al-Baghdadi, de momento no hay pruebas que indiquen que en efecto pertenecía al grupo. En otro artículo, Juan Cole pone en duda que el ataque de Orlando pueda ser considerado terrorismo.  Si bien no estoy del todo de acuerdo con él, Cole hace una puntualización muy acertada: El terrorismo no es sino el uso de la violencia para obtener unos fines políticos determinados. ¿Cuáles eran los objetivos de Mateen, salvo matar a mucha gente? ¿Qué le movía, salvo el odio?

Cuando hace un año Dylan Roof asaltó una iglesia afroamericana en Charleston, lo hizo con la esperanza de iniciar una guerra racial, según confesó. Roof tenía una web donde difundía textos supremacistas, y donde publicó un manifiesto explicando por qué quería matar gente. El ataque de Dylan tenía una motivación política y por tanto, era terrorismo. Sin embargo, enseguida se le calificó como “mentalmente inestable”, y a otra cosa.

Hace un año también, Andreas Lubitz, un piloto de Germanwings estrelló el aparato que pilotaba contra los Alpes, matándose a sí mismo y a otros 149 pasajeros. Este caso no tenía motivación política, pero también buscaba matar a mucha gente. Los medios agitaron el fantasma de la inestabilidad mental (como si todas las personas con depresión fueran capaces de hacer algo así) y pasaron también a otra cosa.

A casi nadie se le ocurrió utilizar estos dos ejemplos para atacar y criticar a sus comunidades (hombres estadounidenses blancos; pilotos de avión alemanes), ni se habló de una conspiración internacional de hombres blancos deprimidos. Sin embargo, la masacre de Orlando sí se ha utilizado para criminalizar a los musulmanes. Se asume que Mateen era parte de una red yihadista mundial sin que haya pruebas. Se acepta acríticamente la propaganda del Daesh, nos creemos que la masacre ha sido obra suya. Nos dejamos manipular por una organización terrorista.

Por supuesto, hay que ser realistas y no pasarnos de buenistas: es cierto que un sector importante de la comunidad islámica contemporánea condena la homosexualidad (aquí un artículo en inglés que explora los posibles motivos de esta tendencia). Países que se autoproclaman defensores de la fe, como Irán o Arabia Saudí ejecutan a los homosexuales de formas horribles. [Actualización 16 de junio] Ahora mismo varios grupos de ultras turcos preparan acciones violentas contra la manifestación del Orgullo Gay que se celebrará en Ankara el 26 de junio. Pero no es cierto que, como se suele insinuar, los musulmanes estén unánimemente de acuerdo con este tipo de acciones violentas. La comunidad musulmana de EEUU ha lamentado y condenado los ataques  y publicado varias declaraciones al respecto.

Por extrapolar de nuevo, aunque en España haya un sector amplio de la sociedad que no entiende la homosexualidad, o que incluso denuncie la supuesta existencia de un “imperio gay” que ataca los valores cristianos tradicionales, no creo que casi ningún católico apruebe este tipo de asesinatos a sangre fría. Una cosa es no aprobar la homosexualidad; otra muy distinta coger un rifle y matar a medio centenar de personas.

Es natural que ante una masacre de estas dimensiones reaccionemos de forma visceral. Pero los periodistas y opinólogos deberían intentar informarse, mantener la calma, y no generalizar alegremente (para algo les pagan). El islam, como religión, tiene muchas caras. El islamismo [islam político] tiene también mil posibles interpretaciones. Incluso el salafismo tiene varias corrientes antagónicas, por no hablar de las división interna del salafismo yihadista. Hacer afirmaciones como “el islam dice…” o “los musulmanes piensan…” es casi  siempre erróneo. No se puede meter a mil millones de personas en el mismo saco.