Indicadores sanitarios en Oriente Medio

En esta página voy a recopilar algunos datos interesantes ofrecidos por la Organización Mundial de la Salud. La OMS ofrece los datos de estos indicadores para todos los países, yo me he limitado únicamente a recogerlos y organizarlos en estas páginas. Al final de cada tabla ofrezco el dato relativo a España, por tener un elemento familiar con el que comparar.

Creo que estos dos indicadores que ofrezco (hospitales y médicos por 10.000 habitantes) nos permiten entender algunas de las diferencias en la salud pública de los países de la región. Por supuesto estos no son los únicos indicadores disponibles (aquí está toda la lista, hay más de 100), y como siempre hay que tener cuidado con los datos, ya que la metodología con la cual se recogen no está del todo clara. Y además, siempre debemos recordar que la salud pública no depende solo de la infraestructura y el personal, sino que hay muchos determinantes que influyen en ella.

Camas por 10.000 habitantes

PaísDatoAño
Turquía26.562013
Siria152014
Líbano28.52014
Israel30.922013
Egipto15.62014
Arabia Saudí26.52014
Jordania142015
Kuwait20.42014
Bahréin20.32014
Qatar122014
Emiratos11.52013
Oman15.82014
Yemen7.12014
Irak13.82014
Iran152014
España29.652013
Fuente: Organización Mundial de la Salud (2020)
Hospitales/10.000 habitantes.
Mapa elaborado en la web de la OMS con sus datos

Nota: el dato del Líbano me ha parecido sorprendente, pero por lo visto el problema en Líbano no es el número de camas disponibles, sino el hecho de que la gran mayoría de ellas son de hospitales privados a los que la población más vulnerable no tiene acceso.

Médicos por 10.000 habitantes

PaísDatoAño
Turquía18.492017
Siria12.872016
Líbano21.042018
Israel46.252018
Egipto4.522018
Arabia Saudí26.122018
Jordania23.242017
Kuwait26.462015
Bahréin9.262015
Qatar24.852018
Emiratos25.282018
Oman20.32018
Yemen5.252014
Irak7.082018
Iran15.842018
España38.722017
Fuente: Organización Mundial de la Salud (2020)

El ascenso del gran ayatolá Sistani

El ascenso del gran ayatolá Sistani

El gran ayatolá Sistani (Mashad, Irán, 1930) es uno de los clérigos chiíes más poderoso del mundo. Se estima que tres cuartas partes de los chiíes del mundo le tienen como autoridad religiosa de referencia, y su fundación maneja un presupuesto millonario que le permite tener representantes en países como Azerbaiyán, Georgia, India, Turquía, el Reino Unido, Líbano, Pakistán, Estados Unidos y por supuesto Irán e Iraq.

Este artículo se centra en la trayectoria de Sistani hasta 2005. Primero narro el ascenso de Sistani entre la jerarquía eclesiástica chií. Después explico como tras la invasión estadounidense de Iraq, Sistani se convirtió en una pieza central de la política del país. Para leer sobre los últimos 15 años de la vida Sistani tendréis que esperar a mañana 15 de enero: El Orden Mundial (EOM) va a publicar un artículo mío sobre el tema (solo para suscriptores).

Antes de meternos en materia, es preciso tener en cuenta que la importancia de Sistani no se puede comprender sin considerar algunos características del chiísmo duodecimano usulí, la denominación más extendida entre los chiíes. Los usulíes defienden el uso del razonamiento independiente para interpretar los textos sagrados del islam y encontrar indicaciones sobre cómo actuar ante los problemas cotidianos. No obstante, esto solo puede ser llevado acabo por aquellos que tienen el conocimiento necesario para no malinterpretar las escrituras, los muytahidún o clérigos. El resto de los creyentes serían muqalidún o seguidores, y según la doctrina ortodoxa estarían obligados a seguir las indicaciones a un líder religioso vivo, en particular a un gran ayatolá o marya taqlid ―fuente de emulación, el más alto rango de la jerarquía religiosa chií.

Si el párrafo anterior te resulta confuso, te recomiendo que leas este artículo en el que intento explicar de forma sencilla la jerarquía religiosa y algunos de los fundamentos del chiísmo.

Una vida dedicada a la teología

Alí Hussein Sistani nació en 1930 en el seno de una familia clerical de la ciudad iraní de Mashad, un importante destino de peregrinaje. De niño estudió árabe y jurisprudencia básica en el seminario local, y a los dieciocho años se mudó a Qom, la principal ciudad religiosa de Irán, donde asistió a algunas de las clases del gran ayatolá Boruyerdí. Tres años más tarde se desplazó a Nayaf, ciudad santa del chiísmo en Iraq, donde se convirtió en alumno del ayatolá Joí, quien acabaría alcanzando la categoría de marya taqlid en 1971. Tras obtener su certificado de muytahid y regresar brevemente a Mashad, Sistani se instaló definitivamente en Nayaf y comenzó a impartir clases de derecho islámico en uno de los seminarios más importantes del mundo chií.

En 1987, el gran ayatolá Joí designó a Sistani como imam de la mezquita verde, uno de los templos del santuario del Imam Alí en Nayaf. Joí había impartido sus lecciones en esa mezquita desde su reconstrucción en los años 60 ―de hecho, se encuentra enterrado allí―, y poniendo a Sistani al frente estaba nombrando informalmente a su sucesor como marya, algo muy poco habitual entre las autoridades religiosas chiíes. Tras la muerte de Joí en 1992, Sistani se convirtió en la principal autoridad religiosas del seminario de Nayaf, donde impartió clases hasta que Sadam Hussein se lo prohibió en 1999, año en el que también fue asesinado uno de sus principal rival como marya, Sadeq al-Sadr. Sistani tuvo el apoyo de la acaudalada fundación Joí de Londres, fundada en 1989 y administrada por la familia de su predecesor, lo que facilitó su reconocimiento en Iraq.

Sistani y Joí a finales de los 80. Fuente: Wikimedia

El el reconocimiento de Joí y su fama en Nayaf no era suficiente para que el maryayat de Sistani fuera aceptado por los clérigos iraníes. Según el especialista en chiísmo Mehdi Khalaji, Sistani debe gran parte de su éxito en su país natal a su representante en Qom, su yerno el hoyatoleslam Yavad Shahrestaní. En los años 80 Sharestaní fundó en la ciudad santa iraní una editorial religiosa que popularizó el nombre de Sistani. También consiguió establecer muy buenas relaciones con la oficina de Joí, y tras la muerte de su maestro, Sistani consiguió retener una parte importante de su red y su capital simbólico.

La hábil diplomacia de Sharistaní evitó que Sistani tuviera problemas con el recién designado Líder Supremo de la República Islámica, Alí Jameneí, quien también afirmaba ser un marya a pesar de no estar reconocido como tal. Además de no disputar a Jameneí el dominio del seminario de Qom y de cultivar buenas relaciones con las autoridades del régimen, Shahrestaní se esforzó por reunirse en nombre de Sistani con clérigos caídos en desgracia o repudiados por el régimen, como el gran ayatolá Montazeri o Abdelkarim Sorush. Esto dio a Sistani un aura de independencia y neutralidad política, lo que aumentó su popularidad en su país natal.

Su creciente número de seguidores permitió a Sistani conceder estipendios a estudiantes en el seminario. Para no violar la norma no escrita que dicta que los sueldos más altos del seminario deben estar pagados por Jemeneí, Sistani gastó sus fondos en construir bibliotecas especializadas, residencias de estudiantes y hasta un observatorio, así como para ofrecer el primer servicio de internet en Qom a finales de los 90. Esto hizo que su popularidad en Irán aumentara, y poco a poco se convirtió en uno de los marya más populares, lo que a su vez hizo que siguieran aumentando sus ingresos, que en 2006 se estimaban en unos 600 millones de dólares anuales.

2003: Sistani entra en la escena política

Al igual que su antecesor, Sistani siguió una línea apolítica ―o al menos pretendidamente neutral― durante la mayor parte de su trayectoria, alejada de la corriente activista de Sadeq al Sadr o Jomeini. Esto puede interpretarse como una estrategia de supervivencia, ya que el régimen de Saddam Hussein tenía una larga tradición de asesinar clérigos incómodos. Durante sus primeros años como marya, Sistani evitó referirse al gobierno iraquí. También evitó pronunciarse explícitamente sobre el velayat-e faqih (gobierno del alfaquí), uno de los fundamentos religiosos del régimen clerical iraní. De este modo, Sistani logró asegurar la continuidad de su seminario en Nayaf y protegió sus intereses en Irán al no presentarse como un antagonista de Jamenei.

No obstante, la invasión estadounidense de Iraq en 2003 cambió radicalmente su posición. Por un lado, la caída del régimen baazista creó un vacío de poder en el que Sistani pudo ejercer su influencia. Muchos de los políticos chiíes que volvían del exilio apenas eran conocidos en su país, de modo que se acercaron a Sistani para ganar popularidad y legitimar su posición. Al mismo tiempo, los ocupantes extranjeros necesitaban encontrar un interlocutor entre la comunidad chií y Sistani, una influyente figura religiosa, sin duda conservadora pero alejada de radicalismos y sin aparentes ambiciones políticas, parecía el candidato perfecto. El anciano marya se convirtió así en una figura con poder simbólico, un mediador en tiempos de crisis, aunque con agenda propia. Una de las primeras medidas

Durante los dos primeros años de ocupación, Sistani presionó con éxito a las autoridades estadounidenses para que celebraran elecciones constituyentes. El plan de los estadounidenses tras la ocupación era establecer un gobierno provisional, redactar una constitución y someterla a referéndum. Sistani demandó elecciones inmediatas y amenazó a los ocupantes con emitir fatuas contra ellos. Sistani logró su objetivo y las elecciones se acabaron celebrando el 30 de enero 2005, aunque la participación en las áreas suníes fue muy baja ―en la provincia de Anbar, al oeste del país, apenas votó un 2% de la población. La alta abstención suní se debió al boicot por parte de algunos grupos, que pedían posponer las elecciones hasta que se diesen unas condiciones de seguridad mínimas, y al miedo de gran parte de la población a ataques de grupos armados.

Elecciones de 2005. Fuente: US Marines

El partido que se hizo con la victoria en las elecciones constituyentes fue la Alianza Unida Iraquí o lista Sistani, una coalición de 22 partidos chiíes formada por sugerencia del gran ayatolá. En otras palabras: Sistani tuvo influencia informal en la redacción de la constitución iraquí, cuyo texto protege los intereses de los clérigos chiíes. El artículo 2 de la carta establece un estado “multicultural y democrático” con el islam como “religión oficial del Estado” y “fuente principal de la legislación” donde se garantiza la libertad religiosa. También se garantiza la protección de los lugares sagrados del chiísmo ―artículo 10― así como la libertad para “administrar los bienes píos y sus asuntos”, ―artículo 43― lo que asegura la independencia del clero. A pesar de esto, Sistani ha defendido siempre que el clero debe evitar inmiscuirse en política.

Aunque nunca la ha criticado explícitamente, es evidente que Sistani no apoya la doctrina del velayat-e faqih o gobierno del alfaquí, al menos en la interpretación vigente en Irán, que establece que el poder político debe estar en manos del clero ―Sistani siempre ha defendido que el papel del clero debe ser el de “aconsejar” y “guiar” al pueblo y a los gobernantes. En cualquier caso, Sistani ha seguido manteniendo una relación personal cordial con algunas de las autoridades iraníes, por ejemplo recibiendo al presidente Rohaní en marzo de 2019―honor que no concedió a Ahmadineyad diez años antes―o preocupándose por la salud de Jameneí.


Si os ha gustado este texto, no os perdáis la segunda parte en El Orden Mundial


Bibliografía

He consultado muchos textos para escribir esto de modo que una bibliografía exhaustiva resultaría muy extensa y poco útil. No obstante, me gustaría destacar cuatro referencias que podéis encontrar online.

El Gobierno del Jurista (Velayat-e faqih)

Nota: este texto está extraido y adaptado de mi artículo sobre la Revolución Islámica de Irán. He decidido publicarlo como artículo independiente para tener una referencia enlazable a mano, ya que el artículo de la Wikipedia en español sobre el tema es una traducción automática bastante mala.

El velayat-e faqih es un concepto específicamente chií; si no estáis familiarizado con la jerarquía del chiísmo os recomiendo leer mi texto sobre los ayatolás.

Velayat e-faqih podría traducirse más o menos como tutela o gobierno del jurista islámico o del alfaquí. El concepto no lo inventó Jomeini, aunque él es sin duda su máximo exponente.

Jomeini escribió “Gobierno Islámico” en 1971. El modelo que propone está parcialmente inspirado en la “República” de Platón. Jomeini, como Platón, concibe una sociedad donde los filósofos, austeros, eruditos, y desprovistos de ambiciones materiales, son los gobernantes. En su versión, los filósofos son los intérpretes de la ley islámica. Esta ley, otorgada por Dios, deberá aplicarse hasta el final de los tiempos. Aunque a lo largo de la historia los clérigos chiíes jamás detentaron ningún poder, esta idea basa su legitimidad en el legado del califa Alí y sus sucesores. Tras la “ocultación” del duodécimo Imán, los clérigos y jueces chiíes se convirtieron en sus teóricos representantes en la tierra.

Si queréis saber más, os recomiendo mirar su Gobierno Islámico,  en especial la tercera sección del libro, “la forma de gobierno islámico”. El texto completo en español puede encontrarse en este enlace. La palabra clave del texto es “ley”. Sustituid faqih (interpreté de la ley islámica, juez) y fuqaha (jueces) por sus equivalentes en español, y todo tendrá muchísimo más sentido. La ley y el orden están de moda en todas partes y en todas épocas. La cuestión siempre es qué ley, y quién puede interpretar esa ley.

Es necesario recordar que los velayatis o jomeinistas no representaban a todos los clérigos en 1979, y de hecho la suya era una posición minoritaria. Por un lado, había una sección conservadora y quietista que consideraba que la religión no debía mezclarse con la política, encabezada por el marya (escalafón superior del chiísmo) Shariatmadari. De igual modo, existían ayatolás progresistas como Taleqani o en menor medida Mutahhari que defendían un orden democrático y parlamentario sin la tutela de un grupo de juristas islámicos.

En la actualidad el velayat-e faqih es la doctrina oficial de la República Islámica de Irán. No obstante, el gran ayatolá Sistani, el más influyente marya en la actualidad, no parece simpatizar con la idea. En otras palabras: el chiísmo no establece que la sociedad deba ser regida por un líder supremo con credenciales religiosas; se trata de una interpretación moderna instrumentalizada por Jomeini y sus seguidores.

¿Qué ha pasado en Iraq? (3 de enero de 2020)

Esto es una guía rápida, cuñada e informal para que todo aquel que no sepa de dónde surge la actual escalada de tensión entre Irán y EEUU. Originalmente era un post de Facebook que intentaba ser una síntesis breve y entretenida. No debe ser tomada muy en serio. Si quieres saber más te recomiendo mis textos Otoño de protestas en Irak y La disputa por Irak entre Irán y Estados Unidos.

Nota: escribo Iraq con Q en esta web porque, independientemente de lo que digan la RAE y la guía de estilo de El País, me parece que la Q es mejor para representar la letra ق


En los últimos 10 años la influencia de EEUU en Iraq ha ido disminuyendo a la vez que aumentaba la de Irán.

Irán, país vecino de Iraq, estuvo enfrentado a éste en una larga y cruenta guerra entre 1980 y 1988, una guerra que dejó decenas de miles de muertos en ambos países y que se resolvió sin que la situación cambiase mucho aparentemente. No obstante, la guerra sirvió para que el régimen revolucionario se consolidase en Irán: los disidentes fueron purgados sin piedad, y la gente joven que podía liarla fue sacrificada en el frente en las famosas “mareas humanas” antiminas.

Avanzamos a 2003. EEUU invade Iraq. Hussein es sustituido por un nuevo gobierno que no funciona muy bien. Corruptelas, saqueos, muerte y destrucción y una breve pero intensa guerra civil intersectaria en 2006. EEUU acaba perdiendo interés en Iraq y entre 2007 y 2011 se piran.

Más o menos por esas fechas (2004-2011) una célula local de Al Qaeda empieza a actuar por su cuenta y se escinde (los motivos de la escisión dan para otro artículo), denominándose Estado Islámico de Iraq. El EII actúa por la provincia de Ambar y las zonas fronterizas del Oeste, y cuando estalla la guerra civil en Siria amplian su área de operaciones. Nace así el famoso Estado Islámico de Iraq y Siria, el ISIS o Daesh.

En 2014 el Daesh es fuerte. Tan fuerte que consigue ocupar Mosul, una de las principales ciudades del norte de Iraq. Aparte de genocidar a los yazidíes y a un montón de gente, pero por desgracia la muerte masiva de minorías étnicas suele ser irrelevante para los amantes de la geopolítica.

¿Quién ayudó al gobierno de Iraq a retomar el control de la situación? EEUU estaba entretenido en otros asuntos, y la existencia del Daesh favorecía en aquel momento su estrategia en Siria (debilitar al régimen sin mucho coste). Ojo, no quiero decir que el Daesh sea creación de los yankis, sino que estos les dejaron hacer por motivos estratégicos. De modo que Irán se encargó de llenar ese vacío.

El desaparecido Qasem Soleiman. Foto oficial del gobierno iraní

Las PMU, “popular mobilization units” surgen en este contexto. Se trata de una unión de milicias y grupos paramilitares, la mayoría chiíes. Armados, entrenados y financiados en gran parte por el régimen de los ayatolás, las PMU (dirigidas por el general Soleimani, al que acaban de matar) consiguieron éxitos notables contra el Daesh. Vaya, que liberaron Mosul. Las PMU también se han enfrentado a los Peshmerga y los soberanistas kurdos del norte.

En otras palabras: ante la descomposición y la desmoralización del ejército iraquí en 2014, una nueva fuerza controlada por una potencia extranjera y con un marcado caracter sectario se convierte en la principal cuerpo armado del país. Entre otras cosas, consiguieron echar a los bárbaros del Daesh cuando estos amenazaban con romper Iraq en dos.

Las PMU, en definitiva, salvaron el culo al Estado iraquí. Por eso la respuesta de las autoridades civiles y religiosas en Iraq ha sido casi unánime: al bombardear las bases de Kata’eb Hezbolá (una milicia de las PMU ligada a Hezbolá e Irán) y matar a Soleimani, los EEUU han violado la soberanía iraquí y les han metido en un buen lío.

¡PERO AÚN HAY MÁS!
Resulta que desde octubre de 2019, Iraq vive una oleada de manifestaciones sin precedentes. Muchísimas personas han salido a las calles en los últimos meses protestando por la corrupción, la falta de empleo y oportunidades y la mierda de situación económica y social que vive el país. Para que os hagáis una idea: hace un par de veranos el sur de Iraq vivió cortes de electricidad, temperaturas de más de 45º y una plaga de cucarachas gigantes.

Las manifestaciones han sido reprimidas con mucha dureza. Los carabineros de Chile son aficionados al lado de las fuerzas represivas iraquíes… comandadas por iraníes e integradas por algunos miembros de las PMU, Soleimani incluido. En apenas dos meses han muerto varios centenares de manifestantes, que se dice pronto.

Protestas de 2019 en Bagdad. Foto: Ameer al Mohammeddaw

El movimiento, a pesar de la represión, logró alguna victoria simbólica, como forzar la dimisión del primer ministro. También ha dado cierta cohesión a muchos iraquíes que pasan de movidas sectarias, e incluso ha hecho que surjan medios de comunicación alternativos y se produzcan bonitas muestras de solidaridad entre ciudades.

Todo esto, por desgracia, parece que se va a acabar. Pase lo que pase, el Estado iraquí no se va andar con chiquitas a la hora de “pacificar” sus calles. Se masca la reacción nacionalista, lógica cuando una potencia extranjera bombardea tu país como si fuera su patio trasero. La influencia de Irán va a crecer a corto plazo. El gran ayatolá Sistani, que apoyaba las prtestas, se ha situado del lado del gobierno. Las milicias están desatadas y en el nombre de la unidad y el antiimperialismo no se van a cortar un pelo a la hora de reprimir a los suyos.

No puedo decir mucho más sin irme por las ramas. En fin, que las verdaderas víctimas aquí son los iraquíes, que van a ver como su país se convierte una vez más en el escenario de una competición de ver quién la tiene más grande

* * * * *

Puntos clave que se me ha olvidado mencionar:
– EUUU ha bombardeado cosas sin criterio porque se acercan elecciones. No parece que tengan una estrategia coherente. Mi apuesta cuñada es que se acabarán retirando de Iraq.


– Soleimani no era un angelito. Además de su rol en las PMU, ha dirigido operaciones bastante cruentas en la guerra de Siria. Su muerte es un palo para Irán, que pierde uno de sus generales más capaces, aunque gana un mártir y un héroe para el régimen.


-Irán está en una situación interna jodida, con muchísimas protestas y un descontento evidente en parte de la población. Las sanciones hacen pupita. Habrá que ver si la muerte de Soleimani sirve de aglutinante, aunque no creo.

-Me llama la atención que pocos medios enfaticen que el ataque tuvo lugar en Iraq. Es decir, más allá de una acción contra un objetivo iraní de alto rango, se trata de una (otra) violación de la soberanía y el espacio aéreo iraquí y un ataque contra sus infraestructuras básicas.

La invasión española del Rif: Causas y antecedentes (1848-1908)

Parte de la serie España en el Rif

  1. La invasión española del Rif: causas y antecedentes (1848-1908)
  2. Marruecos y el Rif a principios del siglo XX
  3. Annual, 1921: muerte y nacimiento
  4. Breve historia de la República del Rif (1923-1927)
    1. El nacimiento de la República
    2. La construcción y consolidación del nuevo Estado (próximamente)
  5. Fuente primaria: Carta de Abdelkrim a la Sociedad de Naciones (1921)


Artículo escrito conjuntamente por Alejandro Salamanca y Selim Balouati

Introducción

En esta web hemos tratado el colonialismo y sus efectos en las sociedades musulmanas, tanto en casos donde hubo dominación militar por los europeos como en ocasiones donde la influencia de Occidente tuvo un carácter más indirecto. Habitualmente nos hemos centrado en los países que hoy denominamos Oriente Medio (Egipto, Levante, Mesopotamia, la península Arábiga, la meseta Irania y alguna excursión hacia la India). El Magreb, la región más cercana a la península Ibérica y con la que los españoles han tenido más contacto, ha tenido un papel secundario en esta web.  Esta serie de artículos sobre España y el Rif es un intento de remediar esto y de reflexionar sobre el reciente pasado colonial español en África.

Si bien los contactos entre el Magreb y la península Ibérica tienen una larga trayectoria, Desvelando Oriente es una web de historia contemporánea, de modo que vamos a comenzar nuestro relato a finales del siglo XIX. Nos vamos a centrar en el norte Marruecos, escenario de uno de los tres proyectos coloniales españoles tras el Desastre del 98. Los otros dos, que se desarrollaron más o menos al mismo tiempo, fueron el Sáhara Occidental y Guinea Ecuatorial, aunque fue el Rif la región que dio más problemas. El protectorado español en Marruecos se extendió hasta 1956 y ocupó un área de unos 20.000 kilómetros cuadrados en los extremos norte y sur de Marruecos, apenas un 4,69% de la superficie total del país. El resto estaba ocupado por Francia

800px-Mapa_del_Magreb_28195629.svg_

España desembarcó en el Rif en 1904 y se quedó hasta 1956, medio siglo que cambió para siempre la historia de ambas tierras, y en el que el ejército y la administración españolas cometieron numerosos abusos, incluyendo el uso de gas mostaza contra la población civil.

Los rifeños que se opusieron a la ocupación española fueron capaces de establecer un Estado independiente que resistió durante cinco años, entre 1921 y 1926. La República del Rif fue un experimento único en el Magreb y, nos atreveríamos a decir, el mundo musulmán. No tanto por su oposición al colonialismo (los argelinos ―y las argelinas― llevaban resistiendo desde 1830) o por su carácter modernizador y en cierto modo occidentalizante (en Turquía una nueva élite militar desmantelaba el Imperio otomano más o menos por esas fechas), sino porque fue el primer proyecto descolonizador que tuvo un breve periodo de éxito. Cinco años pueden parecer poca cosa, pero no olvidemos que la II República española duró lo mismo. El lustro republicano ha marcado muy significativamente la identidad de los rifeños que se oponen al régimen marroquí.

No obstante, no queremos adelantar acontecimientos. Hoy trataremos los antecedentes de la ocupación española en el Rif, fijándonos en los motivos por los que se decidió la invasión en los despachos de Madrid y en las experiencias previas durante el siglo XIX.

Las causas de la invasión

Las tropas españolas desembarcaron en el Rif procedentes de Melilla el 14 de febrero de 1908. Sin embargo, la invasión se había comenzado a gestar mucho antes. Antes de narrar las vicisitudes militares es preciso preguntarse cuáles son los motivos por los que España, que en 1898 había perdido sus posesiones en Cuba, Filipinas y Puerto Rico, decidió comenzar una aventura colonial en el norte del Magreb. A grandes rasgos, se podría decir que la invasión del Rif se produce por la combinación de tres grupos de presión: las potencias extranjeras (Francia y Gran Bretaña), la burguesía comercial y el Ejército.

La España de principios del siglo XX estaba dominada por el régimen de la Restauración borbónica, un sistema político semidemocrático (las mujeres no podían votar) en el que los partidos Liberal y Conservador se turnaban en el poder de forma análoga a como sucedía en el Reino Unido. España no pintaba mucho en la escena internacional del momento pero, al contrario de lo que se suele afirmar, la ocupación del Rif no fue un intento de recuperar el prestigio perdido. Más bien fue una mezcla de intereses geopolíticos, posibilidades de inversión y necesidad de mantener ocupados a los militares.

2809124 - copiaSección de un mapa de África del año 1901. Autor: GF Cram.

Presiones geopolíticas

En los años anteriores a la rimera Guerra Mundial, el equilibrio estratégico era un concepto fundamental en las relaciones entre países europeos. Como podemos ver en el mapa arriba, las posesiones francesas en el norte de África bordeaban todo el sultanato de Marruecos y el Sáhara español. El norte de Marruecos controlaba el acceso meridional al estrecho de Gibraltar, vital para el tráfico marítimo. Si Francia, que aspiraba a hacerse con Marruecos, hubiera sido capaz de controlar el Rif, el equilibrio de potencias se hubiera visto gravemente alterado.

Los británicos no podían permitir que Francia se hiciera con el control del Estrecho, pues además de suponer una enorme ventaja geoestratégica, podía amenazar su base en Gibraltar. Al mismo tiempo, ni los franceses ni los británicos deseaban que Alemania, una potencia emergente y relativamente nueva (la unificación alemana se había producido en 1871), pero muy activa en Marruecos, obtuviera una posible ventaja territorial. De modo que para garantizar la neutralidad del estrecho, franceses y británicos acordaron conceder una pequeña “esfera de influencia” a España en el norte de Marruecos dentro de los acuerdos que llevaron al establecimiento de la Entente Cordial en 1904.

Un año después España y Francia se repartían formalmente el territorio con un acuerdo sobre el cual podéis leer en más detalle aquí. Las presiones alemanas (y las protestas del sultán de Marruecos) forzaron la convocatoria de una conferencia internacional sobre el destino de Marruecos que se celebró en Algeciras en 1906 con la presencia de 13 países, incluyendo a EEUU y los imperios otomano y austrohúngaro. La jugada no les salió bien a los alemanes, pues solo Austria-Hungría apoyó firmemente sus posiciones y Francia y España tuvieron vía libre para actuar en Marruecos, a pesar de algunas medidas cosméticas como garantizar el comercio internacional y poner un supervisor suizo a los oficiales de policía españoles y franceses.

No obstante, no ha de entenderse que España sólo ocupó el Rif forzada por sus compromisos internacionales. Estos compromisos supusieron un incentivo y una justificación para la intervención, pero también hubo importantes factores internos que llevaron a la invasión. El más elemental era la seguridad fronteriza.  Los enclaves de Ceuta y Melilla se encuentran completamente rodeados de territorio marroquí, y en el siglo XIX se habían producido numerosas escaramuzas entre las tropas españolas y diversos grupos de guerreros bereberes, como veremos más adelante. Asegurar el territorio que rodeaba a las plazas españolas era estratégicamente una buena decisión.

Potencial económico del Rif

El Rif, dominado por la cordillera homónima, no tiene ni mucho menos un paisaje homogéneo. Además de montañas, crestas y colinas, hay valles verdes, bosques, olivares, y áreas semidesérticas. Una foto por satélite de la región, un mapa orográfico y un un mapa de precipitaciones nos ahorrarán un largo párrafo describiendo los distintos paisajes del Rif.

mapa satélite norte marruecos
mapa altitud rif
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A pesar de su importancia estratégica, las posibilidades de explotación  del Rif a principios del siglo XX eran limitadas. El rudimentario estado de las comunicaciones hacía necesaria una importante inversión en infraestructuras (vías, puertos, red telegráfica)  antes de que se pudiera sacar partido económico real. No obstante, si los inversores españoles conseguían hacerse con sus derechos de explotación, las minas de hierro del monte Uxian y las de plomo del monte Afra prometían beneficios rápidos y suculentos.

El grupo de hombres de negocios que apoyaba la expansión colonial había comenzado a organizarse formalmente en 1904, coincidiendo con el convenio hispano-francés de octubre de ese año que reconocía la esfera de influencia española. Ese año se fundaron los Centros Comerciales Hispano-Marroquíes de Madrid y Barcelona. Estos centros organizaron cuatro “Congresos Africanistas” entre 1907 y 1910 en los que se debatió la mejor forma de “penetrar pacíficamente en el Rif”.

Aunque algunas crónicas describen los congresos como una sucesión de discusiones leoninas y poca acción real, se trataron temas importantes, como la organización del flujo migratorio español a África, especialmente a las colonias agrícolas de Guinea (¡vaya, quién lo diría un siglo después!); las posibilidades de compra de tierras en Marruecos, de establecer cultivos intensivos para la exportación, y de ofrecer tierras a los militares que participasen en la campaña como incentivo. Jesús Marchán, que ha investigado en detalle sobre los Congresos Africanistas, concluye que se tomaron decisiones de forma apresurada y sin una planificación detallada. Pese a todo, los centros comerciales y los congresos favorecieron el surgimiento de un grupo de presión que trató de influir al gobierno para impulsar la causa colonial (y ya de paso obtener subsidios y préstamos ventajosos para el desarrollo de infraestructuras).

En 1907, España consiguió los derechos de explotación sobre las minas de hierro, mientras que los franceses obtuvieron las de plomo. El sector minero recibió la noticia con agrado, pues la minería española de por aquel entonces estaba especializada en el hierro, que representaba el 60% de la exportación minera española a finales del siglo XIX. No obstante, los filones habían comenzado a agotarse y la posibilidad de explotar nuevas minas en Marruecos supuso un oportunidad para la industria.

La recién fundada Compañía Española de Minas del RIF (CEMR) contó con un capital inicial de seis millones de pesetas, y su proyecto inicial incluía la construcción de un ferrocarril para transportar los minerales a puerto. La CEMR fue fundada despuésde que varios inversores alcanzaran un acuerdo con Bu Hamara “el Rogui”, un avispado bandolero, líder tribal y pretendiente al trono marroquí que hizo creer a los empresarios españoles que tenía autoridad real sobre las minas de Uxian y que las riquezas de dichas minas superaban las expectativas. En este artículo de Ginés Sanmartín se pueden leer más detalles y anécdotas sobre la CEMR y la reputación legendaria del Rif como región con una gran riqueza mineral.

La necesidad de distraer al ejército

Este punto es más polémico, y se trata más de una hipótesis que de una afirmación inequívoca, pero en todo caso trataremos de argumentarlo. Se puede decir que el Desastre del 98 es una de las causas de  la invasión de Marruecos. No porque España necesitara recuperar su prestigio y papel en la esfera internacional, sino porque la burguesía comercial que se había enriquecido con las plantaciones en Cuba necesitaba nuevas posibilidades de inversión.  No obstante, no se debe minimizar la importancia de la moral del Ejército. Las Fuerzas Armadas españolas, cuestionadas y duramente criticadas tras la derrota frente a EEUU, necesitaban un proyecto para mantenerse ocupadas y dejar de causar problemas e incidentes violentos en España.

El siglo XIX español se caracterizó por la constante intervención de los militares en la vida política a través de pronunciamientos, levantamientos, guerras carlistas y otros intentos de golpes de Estado. El régimen de la Restauración borbónica, instaurado en 1876, había sobrevivido durante más de un cuarto de siglo sin golpes militares. El ejército, antaño adalid de las ideas liberales y progresistas, se había convertido a finales del XIX en uno de los guardianes de las esencias tradicionales españolas, a la vez que se minimizaba su intervencionismo en política. El régimen borbónico, instaurado tras un golpe militar, debía su estabilidad al compromiso del Ejército con el proyecto político que encarnaba.

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Esta viñeta que ridiculiza a los militares causó una grave crisis constitucional en 1905

Muchos militares se habían sentido traicionados tras la derrota de 1898. Habían luchado y sufrido para defender los restos del Imperio colonial español, y a su vuelta habían sido criticados y tratados como cobardes e inútiles. Los militares se sentían injustamente tratados, y además no podían comprender por qué los políticos profesionales del gobierno hacían concesiones al movimiento obrero o a la burguesía catalanista, poniendo en juego (a su juicio) la unidad de España por la que tantos compañeros habían muerto. Una buena fuente para apreciar como surgen estas dinámicas y cómo los propios militares entendían la situación de la época es la película Raza (1942), dirigida por el dictador Franco bajo pseudónimo.

Una expedición al Rif con el objetivo de asegurar las fronteras de ceuta y Melilla era un buen pretexto para alejar a los militares del centro de la política en Madrid y reducir la inestabilidad doméstica. No obstante, el estado del ejército español en 1905 era bastante deficiente: sobraban oficiales, faltaban tropas, y apenas había presupuesto para renovar o mantener el material de guerra, ya que la mitad del presupuesto del Ejército se empleaba para pagar sueldos. (Para comparar, Sebastian Balfour ofrece en Abrazo Mortal el contraejemplo del ejército francés, donde solo una sexta parte del presupuesto iba destinada a salarios).

Lo cierto es que hasta 1923 el ejército no tuvo mucha influencia en la vida política española, o al menos la amenaza de los pronunciamientos desapareció. Sin embargo, acabó forjándose una división entre el ejército africanista y el peninsular que terminaría de cristalizar en los años de la II República. No obstante, los oficiales destinados en África no formaban un grupo homogéneo, como explica Sebastian Balfour en Abrazo Mortal.

Por otro lado, Marruecos era un escenario muy propicio para el ejército español. A todo el discurso de la Reconquista, la lucha contra el musulmán en defensa de la fe, y la necesidad de asegurar el perímetro de Ceuta y Melilla se le sumaban unos exitosos antecedentes: en la segunda mitad del siglo XIX el ejército español había cosechado dos victorias en sus enfrentamientos con las tribus y milicias rifeñas. Los vamos a ver brevemente a continuación.

Antecedentes: las guerras del XIX

La presencia militar ibérica en el norte de África se remonta al siglo XV cuando Portugal tomó con la ciudad de Ceuta, si bien el trasiego de personas y mercancías entre ambas orillas del Estrecho ha sido constante desde la Antigüedad. Además de Ceuta y Melilla, con las que España se hizo formalmente en 1640 y 1556, respectivamente, España dominó durante años ciudades como Orán (1509-1792, salvo el periodo 1708-1732), Larache (1610-1689) o fuertes como el penón de Vélez de la Gomera. De forma sorprendente, los conflictos entre españoles y las cabilas rifeñas se mantuvieron al mínimo, con alguna excepción.

El primer intento de expansión de España en Marruecos durante el siglo XIX se produce en 1848, cuando el  general Serrano ocupa las  islas Chafarinas. Los motivos de la operación fueron puramente estratégicos: tras la conquista de Argelia por los franceses en 1830, estos planeaban tomar las islas para tener una base próxima a Marruecos, lo que suponía una grave amenaza para España por la cercanía de los islotes a Almería. Ante las quejas del sultán de Marruecos, las autoridades ceutíes decidieron aumentar la línea de la ciudad y construir un reducto extramuros, lo que provocó el levantamiento de los cabileños y el ataque a las obras, donde murieron varios trabajadores españoles.

Este episodio sería el detonante de la primera guerra hispano-marroquí ( o “Guerra de África“) declarada por España, con O’donnell al mando, el 22 de octubre de 1859. La superioridad española se hizo evidente, y rápidamente las fuerzas españolas llegaron a Tetuán mientras la marina bombardeaba Tánger o Larache. Preocupada por Gibraltar, Gran Bretaña decide prestar ayuda al sultán de Marruecos y facilitarle los fondos para pagar la indemnización que exigía España. La guerra fue breve; en abril de 1860 se firma la paz. Aunque los éxitos materiales fueron escasos, la victoria supuso una gran inyección de moral para el lado español. Según Ángel Bahamonde y Jesús Martínez, la guerra causó un gran impacto (positivo) en la opinión pública y alimentó una “exaltación nacional en letargo desde los días de la Guerra de la Independencia”

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La Batalla de Tetuán, un descomunal óleo de Mariano Fortuny, testigo de la guerra.

La siguiente intervención española en Marruecos, llamada Guerra de Margallo por la muerte del general homónimo, tuvo lugar tres décadas después, en 1893-94. El detonante fueron, de nuevo, las obras de expansión de una de las plazas españolas, Melilla. Los cabileños locales habían solicitado a las autoridades españolas que detuviesen la construcción de un fuerte en la zona de Rostrogordo cercano a una kubba (mausoleo con cúpula ) donde se encontraba un morabito muy venerado. Los españoles hicieron caso omiso, y las cabilas se rebelaron, sin obedecer al sultán de Marruecos (en el próximo artículo hablaremos de la complicada relación entre el poder central y las tribus rifeñas y marroquíes).

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Tira cómica sobre la guerra, 1893.

Tras siete meses de cruento conflicto, el sultán fue capaz de negociar su cese, otorgando a España la razón y el permiso para construir el fuerte.  Otra de las cláusulas de la paz firmada incluía el derecho de España a supervisar la elección de los caídes en el Rif, lo que podría leerse como un primer intento de expandir la influencia española más allá de Ceuta y Melilla. No obstante, la zona no estaba sometida al sultán, de modo que este difícilmente podía asegurar el cumplimiento de dicha cláusula. Al mismo tiempo, España estaba centrada en controlar a los independentistas cubanos, de modo que no prestó excesiva atención al Rif hasta la década posterior.

Conclusiones

En este primer artículo hemos tratado de analizar las causas por las que España planeó y ejecutó la invasión del Rif en 1908. El primer motivo es geopolítico: como potencia modesta, España permitía garantizar la neutralidad del Estrecho de Gibraltar, una solución de compromiso que agradó a los principales poderes europeos: Francia, Gran Bretaña y, en menor medida, Alemania. Al mismo tiempo, los militares españoles se mostraban preocupados por la seguridad de Ceuta y Melilla.

La segunda razón por la que España intervino en Marruecos fue por las posibilidades de obtener beneficios económicos. Un nutrido grupo de comerciantes y empresarios, muchos de ellos debilitados por la independencia de Cuba, Puerto Rico y Filipinas, vieron en Marruecos una enorme oportunidad económica, dada su cercanía y una supuesta riqueza mineral. Los empresarios africanistas organizaron congresos y empresas destinadas a explotar las riquezas tanto del Rif como de Ifni, Sáhara y Guinea Ecuatorial. Estamos en plena época del imperialismo capitalista, al fin y al cabo.

La tercera causa fue la necesidad de ocupar a los militares para evitar problemas domésticos. Marruecos se presentaba como un escenario muy propicio para las campañas militares, tanto por su cercanía y por el relativo subdesarrollo de las milicias locales como por las leyendas épicas sobre la Reconquista, la guerra contra el infiel y el recuerdo de las victorias en 1860 y 1894.

Estos tres factores (diplomático, económico y militar) se conjugaron para que el gobierno de España plantease una intervención en 1908. No obstante, tendréis que esperar al siguiente artículo para leer los detalles de la misma y una descripción más detallada de las dinámicas internas en el Marruecos de principios del siglo XX.

Bibliografía básica

Ángel Bahamonde y Jesús Martínez, Historia de España Siglo XIX, Cátedra: 2011

Sebastián Balfour, Abrazo Mortal: De la guerra colonial a la Guerra Civil en España y Marruecos (1909-1939), Península: 2018

Faros El Messaoudi-Ahmed, El Rif, sus elites y el escenario internacional en el primer tercio del siglo XX (1900-1930), Megustaescribir: 2016

Manuel Horrillo, El Rif 1921, Una historia olvidada (documental)

Jesús Marchán, “Costa, los congresos africanistas y la colonización agrícola en Marruecos”, en Regenerar España y Marruecos. Ciencia y educación en las relaciones hispano-marroquíes a finales del siglo XIXCSIC: 2011 (enlace)

Ginés Sanmartín Solano, “La Compañía Española de Minas del Rif (1907-1984),” en Aldaba: revista del Centro Asociado de la UNED de Melilla 5, 1985, pp. 55-74 (enlace)

Rosario de la Torre del Río, “Preparando la Conferencia de Algeciras: el acuerdo hispano-francés de 1 de septiembre de 1905 sobre Marruecos”, Cuadernos de Historia Contemporánea 2007, vol. Extraordinario, pp. 313-320

Fuente primaria: Carta de Abdelkrim a la Sociedad de Naciones (1921)

Texto traducido por Kamal Boutarfas. Introducción por el autor de este blog.

Introducción

Hasta el momento, en esta página me he centrado en Oriente Medio y apenas he prestado atención al Magreb. Sin embargo, hoy voy a hacer una excepción para introducir un documento histórico muy interesante y hasta cierto punto relevante en la actualidad.

La guerra del Rif es uno de esos conflictos a los que no hemos prestado la atención debida en las escuelas. Normalmente se ve únicamente como contexto del golpe de Primo de Rivera y como “escuela” de los generales africanistas que después protagonizarían la guerra civil, pero nunca reflexionamos sobre las causas y consecuencias del conflicto y de su efecto en la población local. Yo mismo no conozcco mucho sobre ella, a pesar de que sea una campaña colonial española en uno de nuestros países vecinos. Es un tema que tengo pendiente, y por lo tanto no me voy a extender, ya que hay muchos otros que han escrito más y mejor que yo.

A principios del siglo XX, la población del Rif, al norte del actual Marruecos, se sublevó contra la presencia colonial española y francesa y contra el sultán de Marruecos. El principal líder de la rebelión fue Abd el-Krim (o Abdelkrim), cuya biografía es interesantísima. Los rifeños consiguieron establecer una república independiente entre 1921 y 1925, aunque no fue reconocida internacionalmente. La rebelión rifeña fue finalmente aplastada por la alianza militar entre España y Francia, que emplearon métodos muy violentos, incluyendo ataques aéreos con gas mostaza.

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Bandera de la República del Rif. Fuente: Wikimedia

En 1921 Abdelkrim enviaba una carta a la Sociedad de Naciones (organismo formado tras la primera guerra Mundial que precedió a la ONU). La Sociedad de Naciones, creada por las potencias occidentales con el objetivo de resolver conflictos por la vía diplomática a nivel global, no fue capaz de evitar ninguna agresión colonial durante el periodo de entreguerras. De hecho, sancionó la ocupación de muchos territorios que habían estado en manos de alemanes y otomanos. La fórmula legal fueron los Mandatos, uns protectorados encubiertos cuyo objetivo era ayudar a los países administrados a alcanzar su indpendencia. (Hablo de los mandatos franceses y británicos en Oriente Medio aquí)

El Rif es uno de los precedentes de lo que después sucedería con la invasión japonesa de Manchuria y la campaña italiana contra Etiopía. La carta que analizamos hoy tendrá ecos en el famoso discurso de Haile Selassie en la Sociedad de Naciones quince años después. Resalto algunos fragmentos llamativos en negrita. Especialmente interesante es, como señaló el traductor, que Abdelkrim diferencie a los rifeños del resto de africanos. Esto refleja de algún modo la ideología imperante entre las potencias occidentales durante la época, que consideraban que los no-europeos no estaban preparados para autogobernarse de forma independiente.

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Abdelkrim. Fuente: El Mundo

En la actualidad en la región del Rif se están produciendo numerosas protestas contra el régimen marroquí a causa del abandono de la región, donde no hay suficiente inversión en educación, sanidad e infraestructuras, así como por la marginación que sufren los habitantes de la zona, mayoritariamente amazigh (o bereberes). El majzén ha respondido con represión, militarización, amenazas y el encarcelamiento de los líderes del movimiento Hirak. La diáspora rifeña está muy activa y organizada, y una gran ola de solidaridad recorre las redes. Se han convocado manifestaciones y acciones en España y el resto de Europa. Muchos activistas rifeños escriben en español y podéis encontrar muchísima información sobre el movimiento en Internet. Al final del artículo dejo una lista de twiteros que os pueden interesar.

Uno de los referentes históricos del movimiento es la República del Rif. Durante las últimas semanas la carta de la que hablamos hoy ha circulado por la twitsfera rifeña. Os dejo con el texto de la carta de Abdelkrim a la Sociedad de Naciones, traducida por Kamal Boutarfas, que muy amablemente me ha dado permiso para publicarla aquí. Podéis encontrarle en Twitter con el pseudónimo Ayrad.

Carta de Abdelkrim a la Sociedad de Naciones

Nosotros, el Gobierno de la República del Rif, instaurado en julio de 1921, queremos declarar y hacer ver a los países participantes en el acuerdo de Algeciras en 1906 que las altas ambiciones que auspiciaron dicho tratado no pueden ser llevadas a cabo, cosa que ya la historia evidenció tiempo atrás, y esto debido a una premisa inicial falsa que afirma que nuestro país, el Rif, es parte de Marruecos. Nuestro país es geográficamente parte de África, y sin embargo es una entidad claramente individual, y por lo consiguiente se ha diferenciado étnicamente del resto de etnias de África, mezclándose con europeos y fenicios hace cientos de años resultado de la migración. Nuestra lengua también se diferencia claramente del resto de lenguas, de la marroquí, la africana o de otras. Porque nosotros, los rifeños, nunca hemos sido marroquíes, del mismo modo que los ingleses no pueden considerarse a sí mismos alemanes, y tal vez esta mezcla étnica es lo que nos hace más parecidos a los ingleses en cuanto a nuestra fuerte convicción en la independencia y en nuestro deseo de estar en contacto con el resto de las naciones del mundo. Hacemos un llamamiento, mediante este comunicado, a todas las naciones de cualquier parte del mundo para que vengan y descubran nuestras regiones ignotas, y para que las visiten mediante científicos, geólogos, químicos e ingenieros, con motivos comerciales y sin ninguna intención militar.

Defendemos nuestra tierra contra la invasión de las fuerzas españolas que nos obliga a la guerra con la excusa del acuerdo de Algeciras, pero este acuerdo declara la independencia del Sultán de Marruecos, su soberanía, la salvaguarda de sus territorios, la independencia de su economía sin diferenciación alguna, y nosotros estamos de acuerdo con los dos puntos anteriores con relación a sus tierras, por ello llamamos a algo parecido para nuestro Rif que nunca ha pagado impuesto alguno al Majzén, ni tampoco recibe por parte de éste ayuda o subvención para el desarrollo del Rif. Aspiramos a establecer la libertad económica sin diferenciación en nuestra república, y para ello hemos nombrado a un representante económico para desarrollar la gran riqueza de nuestro país y hacer un llamamiento a los distintos agentes económicos de todas las naciones para que prevalezca la regla de orden, paz y prosperidad.

En julio de 1921 hicimos constar a los embajadores ingleses, americanos, franceses e italianos en Tánger que hemos establecido la República del Rif, y que no despreciamos embarcarnos en una guerra legítima contra España en defensa de nuestra independencia, y que perseveraremos en ello hasta obtener la paz, la libertad y el reconocimiento de nuestra independencia con todos sus territorios; desde los límites fronterizos con Marruecos hasta el mar Mediterráneo y del río Muluya hasta el océano Atlántico. Y llamamos a todos los países a establecer servicios consulares y diplomáticos en la sede de nuestro actual Gobierno, en Ajdir, se les dará todas las facilidades y serán bien recibidos.

Firmado: Mohamed ben Abdelkirm El-Jattabi

Fuentes

Primera: Aquí está tanto el texto en árabe como su traducción al francés.

Segunda: En este periódico digital marroquí (AnwalPress) aparece el texto en árabe junto con más información sobre la República.

Tercera: En este otro periódico electrónico marroquí (Alaoual) aparece parte de dicha carta.

Rifeños en Twitter

No es una guía exhaustiva, ni mucho menos, pero si queréis saber lo que se cuece por la región son una mejor fuente que yo. Gente joven, muchos de ellos residentes o nacidos en España, que twitean en castellano sobre el Hirak, el Rif y otros temas de interés. Si veis que falta alguien, indicádmelo y será añadido a la lista.

Arrif Tweets

Aydud24

Ayrad

Boutaina Rifia

Comité deapoyo al Hirak en Andalucía

Hirak Madrid

Rifland

Salua El Omari

Youssef Ouled

 

Nasser, el hiyab, las mujeres iraníes, y lo mucho que nos gusta opinar sin saber

No tenía pensado escribir este artículo, pero creo que puede ser útil. Salgo de mi tono habitual y me pongo un poco polémico. He observado en las redes sociales la tendencia a compartir el video del discurso de Nasser sobre el hiyab hace medio siglo, a menudo para tratar de demostrar que Oriente Medio era una región más progresista cincuenta años atrás. El vídeo en cuestión es este. El texto añadido es de Russia Today, que tiene una agenda muy específica con respecto al islam y Oriente Medio (just sayin’).

Me molesta bastante el uso del vídeo porque suele estar descontextualizado. No se explica quién era Nasser o por qué da ese discurso. También me toca las narices que muchos de los que lo comparten piensen que en la actualidad el hiyab es obligatorio en Egipto. No lo es. Las mujeres que lo llevan lo hacen bien por voluntad propia, bien por presión social o familiar, pero no obligadas por el Estado.

He visto también que la mayoría de las veces que se discute sobre el pañuelo islámico en las redes sociales la opinión de sus usuarias no importa en absoluto. “No haría llevar eso a mi mujer ni en broma” escribía hoy un iluminado en Facebook. Colega, tu mujer llevará lo que le dé la gana, no lo que tú le pongas.

En fin, vayamos por partes.

¿Quién era Nasser?

Gamal Abdel Nasser fue el presidente de Egipto entre 1956 y su muerte en 1970. No llegó al poder de forma democrática, sino mediante un golpe de Estado con un grupo de militares conocido como los “oficiales libres” que derrocó a la monarquía impuesta por los británicos en 1952. Se autoproclamó presidente en el 56, aunque en la práctica llevaba gobernando el país desde la revolución.

El giro autoritario de Nasser se hizo más pronunciado después de que un miembro de los Hermanos Musulmanes lo intentara asesinar en 1954. Gobernó como un buen militar populista: encarceló, torturó y ejecutó a sus opositores, a la vez que concedía subsidios sociales y puestos de trabajo para las capas más desfavorecidas de la población. Fue el fundador del régimen que hoy día domina Egipto: un aparato militar con enormes intereses en la industria del país y otros sectores económicos estratégicos, con una economía dirigida por el Estado y un sistema político aparentemente democrático en las formas pero no en la esencia.

gamal-abdul-nasser-image-gamal-abdul-nasser-36461245-650-617Que su sonrisa de galán no te engañe: Nasser no era un angelito.

Nasser también fue un líder muy popular dentro y fuera de Egipto por la humillación a la que sometió a los ingleses y los franceses cuando nacionalizó el Canal de Suez. La ideología de Nasser era el llamado “modernismo laico”, de la que hablo extensamente en este artículo. También hablo del propio Nasser en ese texto. Nasser consiguió expulsar a los británicos de Egipto, que alcanzaba así la independencia plena. Umm Jaltum, diosa de la canción egipcia, dedicó varios temas elogiando al presidente. Eso lo dice todo. Ahora bien, que un líder sea popular y carismático no implica que sea un demócrata. A mí los dictadores no me gustan, no sé a vosotros.

¿Quiénes son los Hermanos Musulmanes y qué relación tenían con Nasser?

Los Hermanos Musulmanes o la Hermandad Musulmana (en adelante HHMM) es una organización político-religiosa fundada en Egipto hace más de 70 años. Hablo de ellos y de su ideología en este otro artículo. Tras la revolución de 1952, los HHMM trataron de conseguir el poder, o al menos de hacer demostraciones de fuerza para que el nuevo régimen pasara legislación acorde con su visión de la sociedad. Es decir, una islamización de la sociedad dirigida por el Estado y tratamiento a las minorías como describe el Corán (dhimmíes). Rollito totalitario, vaya.

Lo interesante de los HHMM es que no son una organización estrictamente conservadora. Su visión del islam, como explico en el artículo enlazado arriba, es fruto de la modernidad, no de la tradición. Sus fundadores no son juristas islámicos sino profesores y funcionarios. Para ellos la religión es política, mientras que los ulema de Al Azhar (la principal universidad religiosa en Egipto) eran más bien apolíticos.

muslim_brotherhood_emblemEmblema de los Hermanos Musulmanes. Muy simbólico, como queriendo decir “la letra con sangre entra”. (No son una organización terrorista aún así, y no han utilizado nunca la violencia)

Como decía antes, en 1954, un miembro de la Hermandad trató de asesinar a Nasser mientras daba un discurso. Eso hizo que la mayoría de sus miembros fueran encarcelados, incluyendo el famosísimo Sayyid Qutb, uno de los más importantes ideólogos del islamismo del siglo XX. He dedicado dos artículos a Qutb, uno sobre su vida antes de la prisión y otro sobre su evolución intelectual en las celdas de Nasser. La Hermandad Musulmana también tenía una sección femenina, y hablo de una de sus integrantes al final de este artículo.

Cuando Nasser da su discurso en 1958, la mayoría de los miembros de los HHMM están muertos o pudriéndose en prisión. El discurso es una afirmación de su victoria, y de la superioridad de su ideología (un laicismo para las clases medias y altas) sobre el populismo religioso de los HHMM. Hay que saber leer los textos históricos. Claro que obligar a las mujeres a llevar el hiyab está mal, pero lo que está haciendo Nasser en su discurso es un alarde de fuerza. No es un campeón de la causa feminista.

A vueltas con el islam y el pañuelo

Lo que más me fastidia de las conversaciones en las que suele salir este video es el pésimo nivel de la mayoría de sus participantes. La mayoría asumen que los países musulmanes son una especie de bloque homogéneo, donde la evolución política y social es uniforme y simultánea. Por eso no dudan en poner este vídeo en relación con Irán o Arabia Saudí, COMO SI EGIPTO, IRÁN Y ARABIA SAUDÍ FUERAN LO MISMO.

¡No, señores, no tienen nada que ver! Obviamente cada país es un mundo, y en Irán el velo es obligatorio y en Arabia saudí hasta hace poco la policía moral iba con un palo asegurándose de que las mujeres fueran apropiadamente vestidas, pero hay muchos otros países con mayoría musulmana donde el velo no es obligatorio por ley. Egipto, el país de Nasser, es uno de ellos.

Sin embargo, hay algo todavía mucho más molesto, y es asumir que las mujeres de los países musulmanas son pobrecitas desgraciadas sin libertad que deben de algún modo ser rescatadas. De nuevo: ¡No, señores! Hay unos 500 millones de mujeres en todo el mundo que profesan el islam, y generalizar sobre ellas es de ser unos paletos bocazas. A esos señores (y alguna esporádica señora, aunque por lo general suelen ser menos) les pregunto, ¿habéis hablado alguna vez con una musulmana? (¿o con alguna mujer que venga de un país de mayoría islámica?)

Yo sí, y hay de todo. Lo bonito de los seres humanos es que somos complejos y tenemos opiniones y gustos muy distintos. He conocido mujeres que llevaban velo en Occidente “por no hacerle un feo a sus padres”, pero que en realidad lo odian. He conocido mujeres que llevan el velo porque es parte de su religiosidad y su identidad y lo llevan porque quieren. He conocido mujeres que en cuanto han llegado a Occidente han dejado de llevarlo porque estaban hartas de ser obligadas a tener un código de vestimenta en sus países. He conocido mujeres que, sin ser especialmente religiosas, lo llevan por tradición y costumbre. Todas tienen sus motivos para llevar el velo o no, y no somos quiénes para juzgar sin saber. Hay millones de historias, y generalizar alegremente sobre las mujeres con velo es propio de ignorantes. Obviamente, yo tengo mi opinión sobre el tema, pero como no soy una mujer musulmana, no creo que sea relevante y me la voy a guardar.

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¿Por qué ha aumentado el uso del velo en algunos países islámicos? Hay muchísimos motivos. Una respuesta posible (de muchas) es que puede deberse al fracaso del modernismo laico como ideología. Sadam Hussein y los al-Assad serán todo lo nacionalistas panárabes que queramos, pero sus regímenes no se caracterizan precisamente por las libertades civiles.

Las mujeres en Irán antes de la revolución

Algo que también abunda en las redes sociales son listos que cuelgan una imagen de alguna mujer de clase alta en Irán en los años 60 y dice algo así como que con el sha se vivía mejor y que hay que ver qué pena Irán convertida en una dictadura religiosa. Correcto, Irán es un régimen clerical donde no hay libertad política, se prohíben ciertos libros, hay censura de Internet, el hiyab es obligatorio y se ahorca a los homosexuales (aunque el Estado pague las operaciones de cambio de sexo a los transexuales). ¡Pero con el sha no se vivía mejor! ¿Por qué creéis que hubo una revolución en primer lugar?

El sur de Tehrán estaba atestado de pobres desempleados afectados por la “brillante” Revolución blanca del sha, que les había dejado sin trabajo en el campo. El régimen de los Pahlavi no proveía de servicios sociales a estas personas, que encontraron cobijo, apoyo y alimento en las mezquitas. Los jomeinistas lo sabían y cuando se hicieron con el poder construyeron escuelas, hospitales, alcantarillado y dieron derechos laborales que con el sha no había. ¡Había que mantener contenta a la base! ¡Los regímenes autoritarios hacen eso constantemente! Lo hizo Nasser, lo hizo Franco, lo hizo Gadafi, lo hizo Saddam, lo hace Kim Jong-Un, y lo han hecho muchos más.

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Mujeres iraníes en la universidad de Teherán antes de la revolución. Estas mujeres no pasaban hambre y se podían permitir ropas bonitas.

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Mujeres iraníes antes de la revolución, en una barriada chabolista del sur de Teherán. Estas no se podían permitir vestidos bonitos y, oh, sorpresa, llevan velo.

Muchas mujeres protestaron contra la obligatoriedad del velo, pero muchas otras protestaron a favor. De hecho, se podría decir que las mujeres pobres (religiosas y conservadoras por lo general) se “vengaron” de las de clase media urbana, de las intelectuales, de las universitarias que no vivían en chabolas y que no pasaban hambre. La idea de regular la vestimenta femenina en Irán, no obstante, no era nueva. El padre del último sha, Reza Pahlavi, prohibió el uso del velo en 1936. Esto no liberó a las mujeres, sino que hizo que en los hogares conservadores las mujeres no salieran de casa. La prohibición acabó con la invasión anglorrusa en 1941. El problema del despotismo ilustrado, del “todo para el pueblo pero sin el pueblo” es que suele causar resentimiento hacia la ideología gobernante.

Todo esto y mucho más lo he contado en detalle en mis artículos sobre Irán en este blog y en El Orden Mundial, así que no me repetiré. Una reflexión para concluir:

Si impones una religión, la gente acaba harta. Si la prohíbes, generas curiosidad y la gente se vuelve religiosa para protestar. A pocas iraníes he visto en Occidente llevando velo, y en las últimas semanas ha habido importantes protestas de mujeres en Irán al respecto del velo. A la generación de mis padres la obligaron a ir a la iglesia, y gran parte de los jóvenes españoles de zonas urbanas hemos sido educados en el ateísmo. En Polonia, por el contrario, el catolicismo estaba perseguido, y por eso la mayoría de los polacos en la actualidad son católicos practicantes. Acción-reacción.

Por eso, y con esto termino, no hay que imponer ni prohibir nada. Tan absurda es la obligatoriedad del velo en Irán como la prohibición del hiyab y del burkini en Francia. Las mujeres deben ser libres de elegir cómo quieren vestir. Las mujeres musulmanas no necesitan que vengamos desde occidente a liberarlas o darles lecciones.

Amigo, antes de emitir una opinión sin fundamento, infórmate, pregunta a las afectadas, replanteate los conceptos de libertad personal, y piensa durante diez segundos antes de abrir la boca o pulsar “intro”. El mundo te lo agradecerá.

Fuente primaria: un español presencia la toma saudí de La Meca (1807)

Domingo Badía, también conocido como Alí Bey, fue un viajero y espía español que recorrió parte de Oriente Medio bajo las órdenes de Godoy fingiendo ser un príncipe abasí. Fue el primer español no musulmán en visitar los lugares sagrados del islam. Además, fue testigo de la toma de La Meca por los saudíes en 1807.

Su relato es un interesantísimo retrato de la Arabia del emirato de Diriya, el primer estado saudí al que me referí en el primer artículo sobre Arabia Saudí. Obviamente, hay que tener en cuenta que esta escrito a principios del XIX como una crónica de viajes, y que el autor sigue las convenciones estilísticas de la época, con descripciones que hoy nos parecerían racistas o esencialistas, pero que estaban de moda por entonces.

Alí Bey llega a la Meca en enero de 1807. Se reúne con el jerife Ghalib ibn Musaid y describe la ciudad. Me voy a centrar tan solo en los pasajes relativos a la llegada de los wahabis y la situación política de la ciudad. Dos elementos llaman la atención: la descripción que hace de la religiosidad de los wahabis y el temor que suscitan, y la escasa popularidad del jerife de La Meca entre sus súbditos.  Para el contexto histórico, podéis consultar Historia de Arabia Saudí I

He adaptado el texto a las convenciones gramaticales modernas para que su lectura sea más sencilla, añadiendo acentos y tildes y sustituyendo formas arcaicas de ciertas palabras por su versión moderna. He respetado la transliteración árabe que utiliza el autor (influida por las convenciones francesas), aunque no sea el estándar que usamos en la actualidad.

Si queréis el texto original, se puede encontrar fácilmente por Internet en Google Books, pero también me podéis enviar un email y os facilito un PDF.

Historia de Arabia Saudí
1Geografía y primer emirato saudí (1744-1818)
2 – El siglo XIX (1818-1919)
3 – Conquista y dominio (1919-1926)
4 – El reino antes del petróleo (1926-1938)
5 – Petróleo con sabor americano (1938-1953)
6 – El breve reinado de Saud (1953-1964)
7 – El despotismo ilustrado de Faisal (1964-1975)


Capítulo XIV. Llegada de los saudíes a la Meca.

[…] Aquel mismo día [3 de febrero de 1807] entró en la Meca un cuerpo de ejército de los wehhabis, para cumplir el deber de la peregrinación, y tomar posesión de la santa ciudad. Vílos entrar por una casualidad. Hallábame a las nueve de la mañana en la calle principal, cuando me veo venir una multitud de hombres…. Figúrese cualquiera un tropel de individuos apretados unos contra otros, no llevando mas vestido que una pequeña faja al rededor de la cintura, y algunos una toalla sobre el hombro izquierdo y bajo el brazo derecho; y en lo demás enteramente desnudos y armados de fusiles de mecha con un khanjear o gran cuchillo corvo a la cintura.

A la vista de aquel torrente de hombres desnudos y armados, todo el mundo echó a correr para dejar expédita la calle, que llenaban enteramente. Yo me obstiné en permanecer en mi sitio, y subí a un montón de escombros, para observarlos mejor. Ví desfilar una columna que me pareció compuesta de cinco a seis mil hombres, tan apiñados en todo lo ancho de la calle, que les fuera imposible mover la mano. La columna, precedida de dos jinetes armados con una lanza de dos pies de largo, terminaba en otros quince o veinte montados en caballos, camellos o dromedarios, con una lanza en la mano como los primeros; mas no llevaban banderas, ni tambores, ni algún instrumento o trofeo militar. Durante la marcha, los unos daban gritos de santa alegría, otros rezaban confusamente oraciones en alta voz, cada cual a su modo.

En el orden referido subieron hasta la parte superior de la ciudad, donde comenzaron a desfilar en pelotones para entrar en el templo por la puerta Beb-es-Selén. Crecido número de muchachos de la ciudad, que sirven ordinariamente de guías a los extranjeros, salieron a su encuentro, y se presentaron sucesivamente a los diversos grupos, para servir de guías en las ceremonias sagradas. Noté que entre aquellos conductores benévolos no había un solo hombre formado. Ya los primeros pelotones, para comenzar las vueltas de la Kaaba, se apresuraban a besar la piedra negra, cuando otros, impacientes sin duda de aguardar, se adelantan en tumulto, se mezclan con los primeros, y bien pronto, llegando a su colmo la confusión, no deja oír la voz de los jóvenes conductores.

A la confusión sucede el tumulto. Todos quieren besar la piedra negra, y se precipitan; muchos se abren paso con palo en mano: en vano uno de sus jefes sube al zócalo, junto a la piedra sagrada, para restituir el orden; sus gritos y ademanes son inútiles, porqué el santo celo de la casa de Dios que los devora no les permite escuchar la razón ni la voz de su jefe. Auméntase el movimiento en círculo por la impulsion mutua. Finalmente se les ve, como un enjambre de abejas que vuelan confusamente en torno de la colmena, circular sin orden al rededor de la Kaaba, y en su tumultuoso entusiasmo hacen pedazos con los fusiles que llevaban al hombro, todas las lámparas de vidrio que rodeaban la casa de Dios.

[…]

Los wehhabis de Draaíya, lugar principal de la reforma, tienen color de cobre. Son por lo general bien hechos, y muy bien proporcionados, pero de talla pequeña, y he notado principalmente entre ellos algunas cabezas bastante hermosas para ser comparadas a las del Apolo, del Antinoo, o del Gladiator. Tienen los ojos vivísimos,la nariz y boca regularmente diseñadas, hermosos dientes, y fisonomía muy expresiva…

Represéntese cualquiera una multitud de hombres desnudos y armados, sin casi idea alguna de civilización, y hablando una lengua bárbara: semejante cuadro a primera vista espanta la imaginación, y parece horroroso; mas si uno se sobrepone a esta primera impresión, halla en ellos cualidades recomendables: jamas roban ni a fuerza, ni con engaño, excepto cuando creen que el objeto pertenece a un enemigo o a un infiel. Todo cuanto compran, y cualquier servicio que se les hace,lo pagan en su moneda. Ciegamente sumisos a sus jefes, sufren en silencio toda clase de fatigas, y se dejarían conducir al cabo del mundo. En fin, se ve en ellos los hombres mas dispuestos a la civilización, si se les supiese dar la dirección conveniente.

Vuelto a casa supe que no cesaban de ir llegando cuerpos de wehhabis a cumplir el deber de la peregrinación. ¿Qué hacia entre tanto el sultán scherif?… En la imposibilidad de resistirá tales fuerzas, se mantenía encerrado u oculto por mejor decir, temiendo algún ataque; las fortalezas se hallaban abastecidas y preparadas a la defensa; los soldados árabes, los turcos y mogrebinos se mantenían en sus puestos: vi guardias y centinelas en los fuertes; tabicáronse muchas puertas; en una palabra, todo se hallaba pronto para el caso de agresión. Mas la moderación de los wehhabis, y las negociaciones del scherif hicieron inútiles semejantes precauciones.

Capítulo XV. Temor a los wahabis

Debo confesar en verdad que hallé mucha racionalidad y moderación en todos los wehhabis a quienes dirigí la palabra. De ellos mismos es de quienes saqué la mayor parte de las noticias quedaré sobre su secta. Sin embargo, a pesar de esta moderación, ni los naturales del país, ni los peregrinos pueden oír pronunciar su nombre sin estremecerse, y aun entre ellos mismos no lo pronuncian sino en voz baja. Así es que huyen de ellos, y evitan en lo posible el hablarles; y siempre que yo quería hablar con ellos, tenia que superar la mas obstinada oposición de parte de los que me rodeaban.

Capítulo XIX. Impopularidad del jerife. Toma definitiva de la Meca por los saudíes.

Los wehhabis, prohibiendo el uso del rosario como una superstición, han privado a los habitantes de la Meca de un ramo de comercio muy lucrativo: mas continúan fabricándolos ocultamente para los peregrinos, con diversas maderas de la India y del Yemen, y con madera de sándalo que es muy odorífera.

[…]

El actual sultán scherif de la Meca se llama Ghaleb. Es hijo del scherif Msaat, su predecesor en el trono. Hace años que su familia ha obtenido la soberanía del Beled el Haram y del Hedjaz; mas la ordinaria costumbre, cuando muere un sultán scherif, es disputar el trono con las armas en la mano, como se practica en Marruecos, hasta que el vencedor da la ley a la nación; pues no se halla establecido el derecho de sucesión. El scherif Ghaleb es hombre de genio astuto, político y valeroso; mas enteramente falto de instrucción, y entregado a sus pasiones, se trasforma en un vil egoísta para satisfacerlas; no hay vejación que no ejerza con los habitantes y con extranjeros o peregrinos; es tal su inclinación a la rapiña, que no perdona aun a sus amigos,ni a sus mas fieles servidores, cuando cree poderles arrancar alguna cantidad. Durante mi corta residencia en sus estados, fui testigo de una de estas fechorías, que costó mas de cien mil francos a un negociante de Djedda, uno de sus principales favoritos. Los impuestos sobre el comercio y sobre los habitantes son enteramente arbitrarios; van creciendo diariamente, pues inventa nuevos medios de aumentar sus rentas; en una palabra, se halla el pueblo reducido a tal extremidad, que en toda la tierra santa no he hallado uno solo que me hablase bien del scherif, excepto el negociante de quien hablé arriba.

[…]

No obstante los defectos del scherif, y la especie de nulidad a que diariamente lo reducían los wehhabis, conserva aun bastante influencia en los puertos de Arabia, y en Cosseir, por sus relaciones con los mamelucos y los habitantes del Saaid o alto Egipto, como también en Sauakeny Messua, que posee en las costas de la Abisinia, en nombre del sultán de Turquía. También advertí con sorpresa en dicho príncipe, que no tenia ninguna de las preocupaciones de su nación.

La situación política del país era muy singular a mi llegada. Era el sultán scherif su natural e inmediato soberano; y sin embargo se reconocía cono monarca supremo al sultán de Constantinopla, haciéndose mención de él como a tal en el sermón de los viernes, cuando Saaud, que domina el país con sus wehhabis, prohibió el viernes ántes de pascua, hacer mención del sultán de Constantinopla.

Bien enviaba la Puerta otomana un bajá a Djedda; pero éste pasaba el tiempo en la Meca comiendo a expensas del scherif, sin ejercer acto alguno de autoridad, de modo que casi se ignoraba su existencia. El sultán enviaba asimismo cada año a la Meca, Djedda y Medina, kadis para ejercer el poder judicial; mas no podían mezclarse en nada de lo concerniente a la parte administrativa; pues esta quedaba enteramente en manos del scherif,que gobernaba como sultán independiente por medio de sus gobernadores. Llevaban éstos el título de uisir o visires, y todos eran esclavos negros del scherif.

El sultán Saaud, cuya autoridad estribaba solo en la fuerza, se hacia obedecer allí; mas aun no se había enteramente alzado con el mando; tampoco exigía contribuciones, y aun parece respetaba el poder del scherif. Gozando éste de las atribuciones de sultán independiente, era dueño absoluto de la vida y bienes de sus súbditos; hacia según su voluntad la paz o la guerra; y mantenía sobre tres mil hombres de tropa entre turcos, negros y mogrebinos.

Sin embargo de tales ventajas, no bastando sus medios para oponerse a las empresas de los wehhabis, se veía obligado a respetar sus órdenes, recibir las leyes que le imponían, y dejarlos obrar con libertad; mas no dejaba de mantener sus fortalezas cerradas y en estado de defensa, a fin de conservar siempre una actitud imponente. De semejante conflicto de poderes, resultaba que la ciudad de la Meca no sabia quién era su verdadero dueño; la autoridad, dividida en tantos jefes, perjudicaba a la administración de justicia,comprometía la propiedad y la libertad individual, y de consiguiente apresuraba a largos pasos la ruina de la pública felicidad.

Fuera del sultán de los turcos, no tenia el scherif relaciones políticas con soberano alguno; ni había en el país cónsul o agente de una nación extranjera. Los ingleses son los únicos que de tiempo en tiempo se presentan en el puerto de Djedda, donde son favorecidos de los habitantes, porqué hacen con ellos el comercio de la India. Ya dijimos que el scherif es el principal actor de este comercio; sus buques navegan de Djedda a Mokha, y de allí a Mascate y a Surate. Tal era la situación del país, cuando el 26 de febrero de 1807, el sultán Saaud mandó anunciar en todas las plazas y parajes públicos, que el día siguiente por la tarde debían salir de la Meca todos los soldados turcos y mogrebinos del scherif, y dirigirse fuera de la Arabia, como también el bajá turco de Djedda, y los antiguos y nuevos kadis de la Meca, Medina y otros lugares: el scherif fue desarmado, destruida su autoridad, y el poder judicial pasó a manos de los wehhabis. Díjose que el sultán Saaud acompañaría la retaguardia de la tropa y peregrinos hasta las fronteras de Siria, y que en seguida iría a establecer su residencia en la Meca, o cuando menos daría a alguno de sus hijos el gobierno del país:en tal caso la nueva monarquía árabe de los wehhabis hubiera tomado un vuelo semejante al del antiguo califato.

La noche del 26 al 27 de febrero se retiraron a Djedda todos los soldados turcos. Una pequeña caravana de Trípoli que había en la Meca, levantó el campo a medio día, y partió con tan poca precaución, que se temió por su seguridad. Todavía quedaban el bajá, los kadis y los peregrinos turcos, y aun no sabían qué partido tomar en tal estado de desorden, porqué todos obraban de mala fe. La noche siguiente se pasaron al servicio de Saaud doscientos cincuenta soldados negros del scherif. Los restantes partieron el 28 de febrero. El sultán Saaud se dirigió sobre Medina con sus tropas, después de haber instalado sus kadis, dejando según dijeron, veinticinco mil francos de limosna para los empleados del templo y pobres de la ciudad. Así terminó sin efusión de sangre esta revolución política.


Alí Bey no consiguió reunirse con Saud, al que solo describe desde la distancia. Aunque hay muchos otros pasajes interesantes al respecto en el texto original, termino aquí la transcripción para no aburrir al lector.

A 24 años del Choque de Civilizaciones: vigencia del pensamiento de Samuel Huntington en las Relaciones Internacionales

Vídeo de mi ponencia en el marco de la conferencia “Desde el pensamiento global en las Relaciones Internacionales hacia la actuación nacional: lecciones para El Salvador y Centroamérica”, organizada por la Escuela de Relaciones Internacionales de la Universidad de El Salvador el 16 de noviembre de 2017.

Debido a problemas técnicos, mi participación tuvo que realizarse a través de este vídeo y no de una llamada de Skype como estaba inicialmente previsto. Lo grabé en mi casa en Oldenburg (Alemania) el día anterior.

Texto relacionado: Huntington y el nuevo orden mundial, en El Orden Mundial. Son los mismos argumentos, desarrollados de otra forma.

Orígenes del nacionalismo árabe I: toma de conciencia (1840-1880)

Introducción

El mundo árabe no es y no ha sido nunca una unidad cerrada y homogénea. El concepto de nación árabe, de hecho, es relativamente reciente en el tiempo. Aunque la identidad árabe estaba más o menos definida a nivel cultural durante el primer tercio del siglo XX (el arabismo), esto no implicaba necesariamente que hubiera un programa político que pudiéramos llamar nacionalismo árabe.  La identidad nacional árabe, superior a la tribu o el clan o a la confesión religiosa, se solapaba a principios del siglo pasado con muchas otras realidades y visiones basadas en el origen o la ubicación geográfica, la religión, o la clase política y social de cada uno. Desde la universalista e “inclusiva” (para los musulmanes) identidad panislámica hasta las perspectivas localistas como el egiptismo, el “despertar de la conciencia árabe” tuvo que competir con muchas otras identidades.

1024px-arabic_dialects-svgDialectos del árabe. Wikimedia

En este artículo voy a empezar a contar los orígenes remotos del nacionalismo árabe. Hoy nos centraremos en el siglo XIX, caracterizado por la aparición del arabismo, la noción de que existía una identidad cultural común a los árabes. Este renovado interés por lo árabe y el orgullo que ciertos intelectuales sintieron por la lengua y la cultura comunes estuvo inicialmente restringido a los sectores urbanos acomodados, y no tuvo el carácter político que poseía el panarabismo de mediados del siglo XX. Me voy a quedar en los países árabes del Mashreq o de lo que hoy día llamamos Oriente Medio, es decir, Egipto, la península Arábiga, el Levante y Mesopotamia.

Para empezar, voy a describir brevemente el mosaico de identidades solapadas e identidades disputadas que es el mundo árabe en el primer tercio del siglo XX. Después, haré un breve repaso al periodo del “renacimiento” (an-Nahda) en Egipto y el Levante, donde comenzó a surgir la idea de una identidad y cultura común a los árabes. Para entender el contexto histórico y político en el que nos situamos, recomiendo a los lectores que no lo hayan hecho ya leer La colonización europea de Oriente Medio y Movimientos de reforma II: el modernismo laico.

Identidades solapadas

En Oriente Medio y en la mayoría de regiones del mundo, los individuos podían -y pueden- definirse a sí mismos en términos muy diversos: Afiliación religiosa, origen geográfico, etnia, comunidad lingüística, clase social, tribu o familia extensa, si se es nómada o sedentario, rural o urbano… Dependiendo del contexto una persona puede dar prominencia a cualquiera de estas identidades sobre las demás. Es decir, la identidad es algo mutable y en constante cambio. La mayoría de árabes hablan árabe (verbigracia) y profesan el islam suní, aunque hay árabes no-musulmanes (como por ejemplo los maronitas) y musulmanes no árabes viviendo en países de mayoría árabe, como los kurdos.

Desde la época de la conquista islámica existían importantes minorías cristianas en Egipto, el Levante y Mesopotamia. Estos cristianos mantuvieron su religión, que incluso en época bizantina había sido un símbolo y un motivo de orgullo regional,1 pero con el tiempo adoptaron el árabe. Con excepciones, la relación entre ellos y las comunidades suníes era buena. Durante la época otomana, los árabes estaban fragmentados en una serie de comunidades religiosas que, aunque compartían un idioma común, tenían instituciones, líderes y costumbres muy distintas. Hasta mediados del siglo XIX, estuvieron organizadas siguiendo el sistema de los millets, en el que las distintas comunidades tenían un gran grado de autogobierno (incluyendo sus propios tribunales) siempre y cuando se mantuvieran leales al sultán. El decreto de ciudadanía universal de 1856 que establecía la igualdad entre todos los súbditos otomanos es el principio del fin de este sistema. No obstante, esta no creó un sentimiento extendido de “otomanismo”, ya que los europeos trataron de debilitar al imperio otomano aprovechándose de sus minorías religiosas.

18638803955_e8cab9e2f7_hMapa Otomano de 1804. Fuente: Afternoon map

Las tensiones entre comunidades eran anteriores a la penetración occidental, aunque normalmente fueron agravadas por la injerencia europea. En 1860, por ejemplo, hubo una dura guerra civil entre drusos y maronitas en el Líbano que finalizó con una intervención militar francesa. Los motivos no eran religiosos sino más bien socio-económicos, pero la prensa europea lo trató como un tema confesional.

Hacia 1914 la mayoría de los árabes levantinos permanecían leales al imperio Otomano. Aunque había cierta sensación de superioridad cultural sobre los turcos y algunos pensadores reclamaban una mayor autonomía dentro del Estado otomano, solo unos pocos cristianos que se veían discriminados en un imperio confesional pedían la independencia política para los árabes, aunque esto solo eran gritos ahogados sin un plan de fondo o una base social en la que se apoyasen. Es decir, que antes de la primera guerra mundial la arabidad era solo una de las muchas capas que formaban parte de la identidad de los árabes. Esta identidad árabe no entraba en contradicción con la lealtad al imperio otomano, algo que a lo largo de la guerra cambiaría. Los asirios, por ejemplo, sufrieron una dura represión y un intento de limpieza étnica que dejó medio millón de muertos por su colaboración con las potencias europeas.

1280px-french_expeditionary_corps_landing_in_beyrouth_16_august_1860Cuadro de la tradición orientalista representando la entrada triunfal de los franceses en Beirut en agosto de 1860. Fuente: Wikimedia

Tras el colapso otomano y la conquista del levante árabe por Francia y Gran Bretaña durante la primera guerra Mundial, las minorías cristianas fueron empleadas como agentes y funcionarios de las nuevas administraciones. Muchos de ellos fueron leales a los occidentales, pero otros fueron activos en la resistencia anti-colonial y más tarde en las acciones anti-sionistas organizadas por los nacionalistas laicos.

Las diferencias entre musulmanes suníes y chiíes no parecen haber tenido importancia en el seno del movimiento nacionalista, pues a principios del siglo XX los chiíes no eran muy prominentes políticamente. Durante la época de los mandatos (1919-1948) la mayoría de chiíes eran campesinos empobrecidos en áreas aisladas y subdesarrolladas, como el valle de la Bekaa en Líbano, aunque ciudades como Bagdad presenciaron un cierto florecimiento del chiísmo gracias al éxodo rural. Con la excepción de Yemen, no había ni un solo gobierno árabe liderado por los chiíes. Más allá de cierta agitación en Iraq, no había ni rastro de las tensiones sectarias que supuestamente hoy recorren la región. No obstante, antes de adelantar acontecimientos e irnos a los años 30, veamos brevemente el surgimiento del nacionalismo cultural.


1 Por ejemplo, los coptos son los sucesores de los cristianos monofisitas que habitaban Egipto y que siempre habían luchado contra el centralismo de Constantinopla. Colaboraron con los conquistadores árabes, que necesitaban una clase administrativa para recaudar impuestos, pues ellos eran principalmente guerreros. A cambio, mantuvieron sus costumbres y su idioma, aunque poco a poco se fueron arabizando.

An-Nahda: El renacimiento cultural árabe

Durante el siglo XIX surgió en algunas ciudades árabes un difuso nacionalismo cultural, muy relacionado con el modernismo laico que comenzaba a surgir en Oriente Medio. El movimiento fue bautizado a posteriori como Al-Nahda [pronunciado an-nahda] ( النهضة), el renacimiento o despertar árabe. Sus epicentros fueron El Cairo y Alejandría y, en menor medida, Damasco y Beirut.

Egipto era el lugar perfecto para el resurgir de la autoestima árabe: como cuento brevemente en Movimientos de Reforma II, Mehmet (o Mohamed) Alí consiguió expulsar a los mamelucos en 1811 y convirtió a Egipto en una provincia prácticamente independiente de los otomanos, mientras que el resto de los árabes del Mashreq seguían bajo la tutela turca. Mehmet Alí decidió enviar varios agentes a Europa para investigar la organización y estilo de vida occidentales, una tendencia que también se dió en lugares como Irán.

bulaq09Rifa’a al-Tahtawi, 1801-1873. Fuente: Biblioteca de Alejandría

Uno de estos agentes fue Rifa’a Tahtawia (o Rifa’a al Tahtawi), al que se considera como padre de la Nahda. Rifa’a llegó a París en 1826, una década después de las primeras misiones egipcias. Su tarea inicial era servir de imán para algunos egipcios que entrenaban en la academia militar de París, aunque pronto comenzó a traducir al árabe numerosas obras científicas y políticas del periodo de la Ilustración. De vuelta a Egipto, fue el director de la gaceta oficial Al-Waqa’i al-Misiriya (Asuntos Egipcios, una especie de BOE de la época). También estableció una escuela de traductores y comenzó la difusión de algunas de las ideas que había elaborado en París, entroncando así la tradición egipcia con las ideas liberales europeas. Este artículo (en inglés) es muy interesante y refuta algunos de los mitos sobre Tahtawia (se suele decir que volvió fascinado de Francia y totalmente occidentalizado; en realidad su visión era bastante más crítica).

Otra figura que suele aparecer citada como uno de los fundadores de la corriente arabista es Mohamed Abduh (1849-1905), al que ya mencioné brevemente en el artículo sobre el modernismo islámico. Su obra, muy marcada por el racionalismo, tiene un carácter más religioso que centrado en lo árabe o egipcio, así que no me voy a detener mucho en él.

Mucho más relevante para el tema que hoy tratamos es el levantino Butrus al-Bustani (1819-1883), al que se suele considerar como el primer nacionalista árabe. De origen cristiano maronita, se convirtió al protestantismo y en la década de 1840 comenzó a colaborar con misioneros británicos y estadounidenses que operaban en Líbano. Sin embargo, poco a poco se empezó a desencantar con ellos y a adoptar posturas favorables a los otomanos, especialmente tras el decrreto de ciudadanía universal de 1856. Al-Bustani se convirtió en un duro crítico de la educación misionera, que se realizaba en idiomas extranjeros (inglés o francés) y en la que los niños solo aprendían historia y filosofía europeas, sin espacio para el legado árabe u otomano, causando división y pérdida de indentidad.

Al-Bustani comenzó así un ambicioso programa en el que trataría de reivindicar el árabe como lengua para la educación y la literatura, escribiendo artículos, dando charlas, recopilando un diccionario. Él árabe era para él una forma de dar cierta unidad a una Siria fragmentada en multitud de comunidades religiosas. “Siria no debe convertirse en una Babel de lenguas, pues ya lo es de religiones y sectas”, escribía en 1861. La actividad de al-Bustani era frenética: estableció una escuela, una sociedad científica, varios periódicos y publicó siete volúmenes de una enciclopedia universal en árabe.

butrus_bustaniButrus al-Bustani. Wikimedia

El proyecto final de al-Bustani era favorecer la integración de las comunidades religiosas sirias en una sola identidad, con la lengua árabe como base. Sin embargo, ni al-Bustani ni sus seguidores llegaron a plantear la cuestión de independizarse del imperio otomano. De hecho, su relación con las autoridades era bastante buena. Los proyectos de al-Bustani recibieron financiación del gobierno durante la década de 1860, y él no dejó de expresar su creencia de que la presencia otomana en Siria era deseable a la injerencia extranjera. No muchos intelectuales cristianos compartían esta opinión. Las críticas de al-Bustani al gobierno autoritario le valieron ciertos periodos de censura en la década de 1870, pero aun así su posición sobre la necesidad de permanecer en el imperio no se vio alterada. [Si os interesa saber más sobre la vida y obra de al-Bustani, os recomiendo este artículo. Si necesitáis el PDF, pedídmelo]

Por supuesto, hay muchísimas más figuras relevantes en el periodo, pero a veces hay que elegir tan solo unos pocos ejemplos. En general, el movimiento del Renacimiento Árabe fue exclusivamente cultural en sus inicios y restringido a las clases altas y medias de las ciudades del Levante. Sin embargo, fue el principio de una toma de conciencia que continuaría en las siguientes décadas. El auge del nacionalismo turco en la primera década del siglo XX haria que muchos arabistas pidieran una mayor autonomía para los países árabes, aunque muy pocos osaron reivindicar una independencia formal. La primera guerra Mundial lo cambiaría todo, pero eso lo veremos el próximo día. Hasta entonces.


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