Los 6 errores de Turquía en Siria

Adaptación y traducción libre, sintetizada y resumida de un artículo de Sibel Oktay para The Conversation. (Artículo original). 

A raíz del atentado del aeropuerto de Estambul, la académica y analista Sibel Oktay reflexiona sobre la política exterior turca. En su opinión, Erdogan ha cometido 6 graves errores o pecados. La mayoría de ellos tienen que ver con la guerra civil siria. Para cotextualizar, en este otro artículo ofrezco un resumen detallado de la dimensión internacional del conflicto sirio.

En un principio, Turquía adoptó la que oficialmente fue conocida como la “política de 0 problemas con los vecinos”. (Explicación del Ministerio de exteriores turco). La idea inicial era aumentar la influencia turca en los Balcanes, el Cáucaso y el Oriente Medio árabe mediante una estrategia de disensión y relaciones amistosas. Esta estrategia tuvo cierto éxito, Siria y Turquía reabrieron sus fronteras y las familias de al-Assad y Erdogan pasaron juntos unas vacaciones.

assadLos Erdogan y los Assad, en feliz armonía. Fuente.

No hablaremos aquí de asuntos internos turcos, pero para el lector no familiarizado con Turquía que quiera saber más recomiendo buscar información sobre las protestas del parque Gezi, el ascenso y caída del movimiento Gülen y la aparición del HDP. Estos tres fenómenos son contemporáneos a lo que hoy veremos.

Entre 2009 y 2012, laestrategia “0 problemas” se vino abajo. Primero, Erdogan y el entonces presidente israelí Shimon Peres tuvieron una pequeña bronca en el Foro Internacional de Davos, tensiones que se agravaron cuando el ejército israelí interceptó la famosa Flotilla de la Libertad. Surgieron problemas poco después con Armenia y Azerbaiyán. La primavera árabe y el fin de Mubarak enfrío las relaciones entre Turquía y Egipto. Y finalmente, el inicio de la guerra civil siria en 2012 hizo saltar por los aires la retórica de los “0 problemas”. Erdogan vio en la represión violenta de al-Assad una línea roja, y comenzó a plantearse la posibilidad de apoyar un cambio de régimen. Aquí empezó la cadena de errores:

  1. Entrar en el conflicto. Turquía empezó a apoyar a las “facciones moderadas” (como el Ejército Sirio Libre) de la oposición a al-Assad. Al poco tiempo comenzó a suministrar armas también a grupos salafistas violentos cercanos a al-Qaeda, incluyendo el frente al-Nusra. El problema de dar armas y apoyo logístico a grupos sobre los que no ejerces un control sólido es que estos pueden perseguir agendas y estrategias opuestas a las tuyas y molestar a tus aliados.
  2. Subestimar al Daesh. Cuando Daesh se escindió de al-Qaeda en Irak el asunto pasó relativamente desapercibido, a pesar de los intereses económicos turcos en el norte de Irak. Cuando entraron en Siria no fueron percibidos como una amenaza para las fronteras turcas, sino un contendiente más en la guerra contra al-Assad. Daesh capturó Mosul (Irak) en 2014, tomando como rehenes a medio centenar de trabajadores del consulado turco en la ciudad. Supuestamente, para garantizar su liberación, Turquía transfirió material de guerra al grupo terrorista, sin considerar que más tarde este material podría ser utilizado en su contra.
  3. No controlar la frontera con Siria. El país vecino estaba en caos. Era de esperar que, arovechando el vacío de poder, los distintos actores de la guerra siria, especialmente los islamistas, buscaran penetrar por la frontera norte y asentarse en suelo turco. Daesh en concreto se estableció en ciudades como Adiyaman, reclutando soldados para su guerra en Siria y organizando brutales atentados contra objetivos civiles. Sin embargo, Otkay olvida mencionar aquí que millones de personas huían del conflicto. 3 millones buscaron refugio en Turquía, que vio su población aumentada en un 2,5%. Ante la dramática situación humanitaria, abrir las fronteras parecía una de las soluciones menos malas.
  4. Atacar a los kurdos. Ante la desestabilización de Siria y el fracaso del Ejército Siria Libre, los EEUU, uno de los principales aliados de Turquía, decidieron apoyar al YPG, la sección militante siria del PKK (principal partido kurdo y organización terrorista). Y es que su éxito frenando el asedio de Kobane les hacía aparecer como uno de los pocos grupos que podían oponerse efectivamente a al-Assad y el Daesh, sin el peligro de tomar una deriva salafista violenta. El problema aquí es que para el gobierno turco, las organizaciones armadas kurdas son una amenaza de primer nivel, dada la complicada y violenta historia de los últimos 30 años. De modo que Turquía, ignorando los designios de su aliado en la OTAN, centró sus esfuerzos militares en debilitar a los kurdos mediante ataques aéreos en lugar de luchar contra Daesh.
  5. Perder credibilidad ante EEUU. La lucha unilateral de Turquía contra los kurdos del norte de Siria, apoyados por EEUU, hizo dudar a los norteamericanos de la fiabilidad de su aliado. Empezaron a surgir voces criticando la política de Erdogan y acusándole de tibieza frente al Daesh. Las acusaciones (no demostradas) de connivencia y compra-venta de petróleo entre el gobierno de Erdogan y el grupo terrorista empezaron a parecer verosímiles en Occidente. Ankara comenzó a estar aislada internacionalmente.
  6. Enfadar a Rusia. Las relaciones entre Putin y Erdogan tocaron fondo cuando los turcos derribaron un avión ruso que, supuestamente, había penetrado en el espacio aéreo turco. Esto sucedió poco después de que Rusia decidiera intervenir activamente en el conflicto para apoyar a al-Assad y mantener su base en el Mediterráneo, lo que permitió al gobierno sirio ganar mucho terreno perdido. Las consecuencias del derribo del avión fueron un embargo ruso a las exportaciones turcas, sanciones económicas y dificultades en la concesión de visados y limitaciones en el turismo. Es decir, graves problemas para la economía turca.

Es fácil relacionar estos errores con la serie de atentados que se ha producido en Turquía en el último año y medio. En mi opinión personal, estos ataques también habrían podido producirse si Turquía se hubiera mantenido al margen de la guerra, no hubiera intercambiado armas por rehenes o hubiera controlado de forma más firme la frontera con Siria.

En todo caso, el atentado del aeropuerto de Estambul pone en serias dificultades al gobierno turco, que ve peligrar el sector turístico. Aislada internacionalmente y sin los ingresos y el empleo del turismo, los problemas internos de Turquía podrían amenazar la hegemonía de Erdogan y el AKP. En ese sentido, Turquía ha dado un par de pasos destinados a mejorar su situación diplomática.

  1. Erdogán ha pedido disculpas públicamente por derribar el caza ruso. El gobierno turco espera así normalizar las relaciones con su vecino, recuperar los lazos económicos y relanzar el sector turístico.
  2. Israel y Turquía han reabierto relaciones diplomáticas con un acuerdo firmado recientemente. Ambos gobiernos intercambiarán embajadores, Israel compensará económicamente a los familiares de los turcos fallecidos en el ataque a la flotilla, y las ONGs turcas serán autorizadas a llevar ayuda humanitaria a Gaza.

Todo parece que Turquía intenta abandonar su agresiva política exterior de los últimos años y volver a la dinámica de “0 problemas”. Sus relaciones con Rusia dependerán en última instancia de su rol en Siria, aunque los últimos acontecimientos parecen indicar que las tensiones se relajan. El tiempo dirá si esto es un verdadero cambio de rumbo en la diplomacia turca, o si Erdogán proseguirá con su programa otomanista e intransigente.

Análisis de Dabiq, revista del Daesh (II)

Seguimos con el análisis de los números 12 y 13 de la revista del Daesh, cuya primera parte puedes encontrar aquí.

Después de un nuevo anuncio de vídeos desagradables, continua el número 12 de la revista. El siguiente artículo es una pieza breve originalmente publicada en Sawt-al-jihad, la que fuera revista de Al Qaeda en la península Arábiga hace una década: (más información sobre la revista en este enlace) El artículo en sí no dice gran cosa salvo que es fundamental para los objetivos de toda organización militar el obedecer las órdenes del líder y respetar la jerarquía, que es esencial una disciplina fuerte y demás consignas. Sin embargo, lo que llama muchísimo la atención es la foto escogida para encabezar este artículo. Muestra a un grupo de jóvenes multiculturales sonrientes, felices y en alegre camaradería mientras agitan fusiles. Si obviamos las armas y los uniformes, parece sacada de la web de alguna universidad u organización juvenil occidental.

Dabiq 12 p 9
Felices y multiculturales militantes de Daesh, encabezando un artículo en el que se enfatiza la necesidad de acatar órdenes sin protestar. Fuente: Dabiq 12, p.9.

Continúa el número 12 con otro artículo dedicado al mayor enemigo del Daesh, Al Qaeda, aunque en este caso se centra en sus aliados en Siria, el llamado “Ejército Sirio Libre” y otros. Es la última entrega de un amplio reportaje dedicado a criticar a los distintos aliados de Al-Nusra en la guerra civil siria. Aparte de las habituales críticas (apóstatas, nacionalistas, pecadores, etc), reproducen una extensa declaración del ELS y otras facciones, la mayoría de ellas islamistas (“Harakat Nūr ad-Dīn Zinkī,” el frente Shāmiyyah,” “Faylaq ash-Shām,” “Jaysh al-Mujāhidīn,” “Al-Ittihād al-Islāmī li Ajnād ash-Shām,” y “Ahrār ash-Shām”), publicada el 18 de septiembre de 2015 y titulada “Los cinco principios de la revolución siria”. En ella, hablan de transición política y constituciones,  se acogen a los principios de la convención de Génova, reclaman democracia, parlamentarismo y  el cumplimiento resoluciones de la ONU, lo cual para Daesh es un ejemplo suficiente de que el ELS está lleno de traidores, apóstatas y gente que no es de fiar. Les indigna especialmente que la declaración se preocupe por los chiíes de Siria, ya que estos chiíes no son “compatriotas”, como sí lo son “antiguos cristianos americanos que se han convertido a la verdadera religión y han venido a luchar a Siria”. También les indigna que se reclame un juicio para Al Assad cuando para Daesh la necesidad de matarle es tan imperiosa (por socialista pan-árabe, por chií y por sus “crímenes”) que la sola idea de un juicio resulta ofensiva.

Prosiguen citando documentos y declaraciones de los “enemigos” (resulta interesante que citen las fuentes primarias), rechazan las teorías conspirativas que culpan a Al Assad de la creación de Daesh, y una vez más, aseguran que solo en las tierras del Daesh se cumple la Sharía, y que pobre de aquel musulmán que ose luchar contra ellos y sustituir “las leyes de Dios” por “las leyes del hombre”. Este argumento no es muy original, pues el tema de la diferencia entre leyes de Dios y leyes humanas es central en toda la teoría sobre el Estado Islámico que se desarrolló en el siglo XX, desde Mawdudi hasta Jomeini, pero ya hablaremos de ello con más detalle en otro momento.  El artículo finaliza llamando a todos los guerreros e integrantes de las otras facciones salafistas a abandonar su coalición de apóstatas, o al menos a negarse a combatir a Daesh y centrarse en el verdadero enemigo, el régimen de Al Assad, el nacionalismo, la falsa democracia, etcétera.

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Daesh no ve con mucha simpatía a la República Islámica de Irán ni a su líder supremo, el ayatollah Jamenei. Fuente: Dabiq 13, p. 10.

El número 13 dedica un extenso artículo a la historia de los chiíes, en concreto a los Safávidas, dinastía que gobernó en lo que hoy es Irán entre 1501 y 1722 de la era cristiana.  Según Daesh, los Safávidas son los culpables de que el chiísmo persista hoy en día y de que la cultura y religión persas hayan continuado vivas. Este tema me resulta particularmente interesante. Creo que tengo un conocimiento más o menos detallado de la historia de dicha dinastía, dado que estudié historia de Irán y el que fuera mi tutor en el Master de Estudios Islámicos, Andrew J. Newman, es uno de los académicos especialistas en los Safávidas más aclamados y respetados (no hay muchos, todo hay que decirlo). Además, en la percepción que los propios iraníes tienen de la historia de su país, los Safávidas son un asunto controvertido. Para muchos representan una época de gloria y esplendor sin precedentes, pero para otros, como Ali Shariati, significaron el principio del fin de la pureza del chiísmo como religión redentora, además de unos sátrapas absolutistas. La cuestión aquí es, ¿por qué Daesh le dedica un artículo? ¿Qué busca demostrar?

El artículo empieza retratando a Ismail, fundador de la dinastía, no solo como un hereje de la peor categoría (Sufí y chií), sino también como un gobernante cruel y sádico que masacró a millares de sunníes, quemando sus libros y textos sagrados y sumiendo a la antaño iluminada Persia en una época de oscuridad y terror. Ismail tuvo que importar clérigos de Líbano, siendo el más famoso Ali Al-Karaki. Aquí he de decir que, soprprendentemente, Daesh ha hecho muy bien sus deberes de documentación histórica, ya que en efecto Ismail llevó a Karaki a Irán para tener un clérigo leal y afecto que emitiese fatwas legitimadoras; también citan la obra de Tomé Pires, embajador portugués a China que pasó por Persia. Posteriormente, se centran en los aspectos más negativos de la época Safávida (desde el punto de vista salafista): la celebración de rituales de lamento y martirio por la muerte de los distintos Imames, y el entendimiento entre los gobernantes persas y las potencias “cruzadas”: Portugal, Gran Bretaña y Francia.

 Una vez más se despachan contra toda la genealogía safávida, a la que llaman alcohólica, adicta al opio, sodomita, débil y sanguinaria, entre otras lindezas. No sin aprovechar para meterse con los otomanos, “adoradores de tumbas”, que alcanzaron un acuerdo con los safávidas para que los chiíes pudiesen peregrinar a la Meca, el mismo tipo de acuerdo respetan los saudíes y que, para Daesh, es otro de los motivos por los que merecen primero la muerte, y después el infierno. Entre los safávidas y el Irán actual, aseguran, existe una continuidad histórica, demostrada por el hecho de que los jomeinistas de hoy día citen a los safávidas como propagadores de la religión y hombres santos, aunque en realidad fueran idólatras y casi adoradores de Satán.

Y aquí está la madre del cordero: Según Daesh, el legado cultural de los safávidas, “podrido y lleno de esputo”, no es otro que un odio atroz hacia la gente de la Sunna, hacia los sunníes. Por eso, concluyen, todos los gobiernos, partidos y organizaciones chiíes, además de ser adoradores de tumbas, profesan un profundo rencor, no hacia los “judíos o los cruzados”, sino hacia los representantes de la verdadera religión, los sunníes. “Al igual que el Imperio romano nunca cayó, sino que adoptó distintos nombres”, finalizan, “los safávidas iraníes, y su objetivo declarado de exterminar a los sunníes, nunca han dejado de existir”.

Guau.

La historia siempre se ha utilizado para justificar planteamientos morales políticos e ideológicos del presente, eso no es nuevo. Aun así, es muy llamativo ver cómo Daesh, que se ha propuesto exterminar a los chiíes de la faz de la tierra, culpa a los propios chiíes de iniciar esa retórica exterminadora, cuando no es ni mucho menos cierto. Los safávidas trataron de instrumentalizar la religión, como han hecho tantos gobernantes, de eso no cabe duda. Pero en ningún momento plantearon genocidar a los sunníes. En la época persistía en el país una importante comunidad de sunníes, al igual que había judíos y armenios. A los que machacaron sin piedad, y se ha seguido machacando hasta la actualidad, es a los Bahais. Volviendo al último siglo, aunque la Revolución Islámica fuera fundamentalmente chií, y sus ganadores perteneciesen al estamento clerical, Jomeini y sus colaboradores soñaron durante un tiempo con extender la revolución y crear una especie de movimiento Islámico mundial. Su retórica no fue la de la confrontación, sino la de tender puentes y el entendimiento… postura lógica dado que los chiíes son apenas un 10% de los musulmanes del mundo, e Irán estaba bastante aislado internacionalmente tras el 79.

shah abbas mosque
Cúpula de la mezquita de Shah Abbas en Isfahán, mandada construir por el shah homónimo en 1611. Fuente: Fernando Mobu, Panoramio.

¿Qué podemos concluir de los artículos analizados hoy?

En primer lugar, que Daesh se autoproclama único representante legítimo de los musulmanes sunníes. En segundo lugar, que intenta captar nuevos miembros, demostrando que el resto de las facciones islamistas violentas (yihadistas) en Siria son hipócritas y no defienden el “verdadero” mensaje del islam. En tercer lugar, que es un movimiento totalitario, ya que plantea el exterminio de todos los que no se ajusten a su credo, ya sean nacionalistas, demócratas, chiíes o cristianos. En cuarto lugar, que internacionalmente se trata de un movimiento intransigente que rechaza llegar a ningún tipo de entendimiento con sus “enemigos”, que considera a la ONU y demás “instituciones cruzadas” y que plantea una especie de guerra global contra el mal.

Más o menos lo mismo que con los artículos anteriores. Seguiremos informando y contrinuaremos con el análisis de la revista, aun así.

Continuará…

Análisis de Dabiq, revista del Daesh (I)

Nota: El autor de este texto no apoya ni justifica el terrorismo y hace uso de “material yihadista” con propósitos únicamente informativos. Parece obvio, pero hay que especificarlo por si acaso, viendo como está el panorama últimamente…

 Como prometido, aquí llega la reseña de los dos últimos números de Dabiq, la revista del Daesh. Los números en inglés se pueden encontrar gratuitamente en la página web del Clarion Project. La portada del 12, publicada 5 días después de los ataques de París, habla por sí sola.

Dabiq 12 cover
Portada de la versión inglesa del número 12 de Dabiq, revista del Daesh.

El número 13 es brutal también. Está dedicado a los chiíes, llamados despectivamente “Rafidah”. El subtítulo es “De Ibn Saba al Dajjal”. El Dajjal es algo así como el Anticristo, e Ibn Saba (que no se sabe muy bien si existió) es un personaje legendario recordado por decir que Alí (el 4º califa, el yerno de Mahoma, una de las figuras más importantes del chiísmo), tenía atributos divinos. Según algunos salafistas, fue el propagador inicial del chiísmo, aunque los ulemas chiíes y la Academia occidental lo niegan.

Lo primero que llama la atención es la maquetación de la revista. Es muy profesional. El inglés es muy bueno. Las fotografías están muy bien escogidas, retratando a los del Daesh como tíos buenos, felices y y multiculturales; y a los malos (el resto de los contendientes en la guerra civil siria, gobernantes extranjeros) como gente muy mala. También es llamativo el número de artículos. El número 12 está formado por 16 artículos y un editorial, en un total de 66 páginas. El 13 solo tiene 10 artículos, y el correspondiente editorial. Hay mucho texto, notas a pie de página y fotos, el estilo que intenta imitar es el de revista seria, al estilo del Spiegel o el Economist.

Lo segundo que llama la atención es que están muy locos.

El editorial del número 12 comienza fardando de ataques terroristas. Los ataques de París y el avión ruso que derribaron son, dicen, la consecuencia directa de las acciones de las potencias contra el Daesh. Tras la decisión de Putin de involucrarse directamente en la guerra de Siria (30 de septiembre de 2015), cambiaron el objetivo de la bomba (que ya estaba preparada) y en tan solo un mes consiguieron tirar el avión. Por aquí en España no se habló mucho del tema, pero 224 personas muertas son una burrada. Los atentados de París, continúan, son también una represalia por la intervención francesa en Siria. “La pesadilla en Francia solo acaba de empezar”, dice un pie de foto.

El editorial sigue llamando a todos los musulmanes a la lucha, diciendo que matarán a todos los infieles y destruirán los falsos ídolos del nacionalismo, la democracia, y demás desviaciones pecaminosas. No obstante, los occidentales tienen la solución a todo esto delante de sus narices: Darse cuenta de que el “califato” está aquí para quedarse y dejarles en paz, aunque se propongan matarnos a todos.

Continúan, una vez más, llamando a la lucha a todos los “musulmanes del mundo”, sin importar su edad o formación. Alaban a varios chavales de 15 y 16 años que mataron a soldados a cuchilladas en Australia, Palestina y Jordania. Insisten una vez más que es mejor que los nuevos adeptos vayan a Siria, pero que si no pueden pues que atenten en sus países de origen. Y finalizan afirmando una vez más que son los mejores y que ganarán.

 [Insértese expresión de asombro malsonante]

El editorial del número 13 está dedicado al atentado en San Bernardino, California. Alaba a la pareja de terroristas, diciendo una vez más que para todos los que no pueden emigrar a Siria, los ataques en su país nativo son los mejores. Ensalzan especialmente a la mujer, que decidió hacer la yihad aunque no fuera obligatoria para ella, y juzgan como muy acertada la decisión de la pareja de atentar aun teniendo una hijita, dado que la habían dejado en buenas manos.

Los editoriales de ambos números van seguidos de anuncios de material audiovisual propio, un documental y un top 10 de videos chungos.

Buscando el primero del top 10 de videos chungos me he topado con lo que parece ser un blog “oficial” del Daesh. Parece una fuente interesante porque tiene información detallada sobre las supuestas acciones del Daesh, entre otras cosas se jactan de haber atacado China recientemente. No os recomiendo ver los videos porque son horribles. Esta gente está muy perturbada, y son ultraviolentos. Es como las pelis de Hollywood pero en la vida real. Las mismas escenas sangre de acción desenfrenada y sangre que vemos en Kingsmen, pero de verdad. Un tiroteo sin motivo a un coche que pasaba, ejecuciones, población local aterrorizada, QUÉ MIEDO. QUÉ ASCO. Está claro que estos tíos son tan malos como nos dicen en la prensa. Ellos quieren hacerse odiar, e inspirar terror. Esto ya lo sabíamos (nos lo llevan diciendo los medios de comunicación de forma machacona desde hace más de un año), pero ha sido interesante (y desagradable) comprobarlo de primera mano.

Siguen ambos ejemplares con artículos dedicados a sus diversos enemigos.

¿Quién es el enemigo número 1 de Daesh?

Al Qaeda.

dabiq - allies al qaeda
Nótese el uso de la imagen y los colores para mostrar que los de Al Qaeda son muuuy malos. Dabiq 12, p.5.

Según Daesh, Al Qaeda colabora con los regímenes pecadores del Golfo, con Arabia Saudí, con EEUU, con los nacionalistas y traidores Talibán en Afganistán y Jorasán, con los Hijos de Hadramut en Yemen. En el primer artículo del número 12 se centran en analizar el comportamiento de Al Qaeda en Yemen. Yemen está ahora mismo inmerso en una guerra civil entre distintas facciones, siendo la principal el gobierno y los rebeldes Houthis, chiíes zaidíes que controlan el norte del país. No soy un experto en asuntos yemeníes así que no me pronunciaré detalladamente sobre la materia. Sé que el conflicto se reactivó un poco después de 2011, cuando hubo una oleada de protestas en las principales ciudades del país que culminó con la dimisión del presidente Saleh, que llevaba más de 3 décadas en el poder. A partir de ahí perdí el hilo, así que no me considero una fuente informada y fiable. En la prensa especializada, aún así,  se está criticando duramente a Arabia Saudí por sus campañas de bombardeo en apoyo al gobierno, que están resultando en una elevada cantidad de víctimas civiles. Esto, no obstante, no le importa a Daesh.

 La principal crítica que hacen del comportamiento de Al Qaeda en Yemen es que cuando la organización de al-Zawahiri conquistó la ciudad de Al Mukalla (en la región de Hadramut, una de las más ricas del país), en lugar de gobernar la ciudad con puño de hierro, decidieron compartir la gestión de la ciudad con una alianza local de líderes tribales, tecnócratas, consejos ciudadanos y demás. Según Daesh, la mayoría de los integrantes del consejo ciudadano de Al Mukalla son apóstatas reconocidos y reincidentes, nacionalistas y pecadores, y por tanto colaborar con ellos es lo peor que se puede hacer. De acuerdo con Daesh, al Qaeda debería haber impuesto la Shariah y no actuar como tonto útil en el conflicto entre las fuerzas gubernamentales y los rebeldes. Lo interesante de este artículo es que Daesh no ve la guerra de Yemén como un conflicto resultante de las tensiones sectarias y religiosas, sino como una lucha por el poder entre distintas facciones de pecadores.

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“Mata a los líderes del pecado”. Dabiq, 13, p.6.

¿Quién es el enemigo número 2 de Daesh?

Arabia Saudí.

En el número 13, el primer artículo se titula “MATA A LOS LÍDERES KUFR” (Es decir, infieles o pecadores). Empieza criticando duramente al régimen Saudí, al que califica de idólatra (taghut). Condena las ejecuciones de Abu Yandal al Azdi (un activista web ligado a Al Qaeda) y otros cuya principal ofensa, dicen, había sido predicar el verdadero islam de forma pacífica. Insiste en la condición idólatra de los Saudíes al asegurar que sus líderes bailan, festejan, y hacen pactos con los “cruzados”. Los ulema a sueldo de los saudíes (wahabíes) son cómplices de esto, y ellos lo saben mientras tratan de justificar doctrinalmente un régimen monárquico y corrupto. Usando las propias palabras de Ibn Wahab, culpan a estos clérigos colaboracionistas de apartar a los jóvenes del camino de la yihad y de sustituir la religión por un orgullo nacionalista vano e idólatra. Continúa el artículo en un tono similar, citando clérigos concretos y el tipo de acciones que justificaban. También aprovechan para criticar a al-Zawahiri (sucesor de Osama Bin Laden al frente de Al Qaeda), al que acusan de distraer la atención, culpando al enemigo externo (los judíos de Israel, los EEUU) en lugar del régimen saudí corrupto y pecador. Al contrario, el principal responsable del derramamiento de sangre musulmana, según Daesh, son los falsos musulmanes, especialmente los líderes de Arabia Saudí y sus clérigos a sueldo. Es imprescindible, fundamental y urgente acabar con todos ellos, “matarlos a todos”, para evitar que sigan esparciendo una imagen falsa del islam que antepone unos ficticios “intereses nacionales” al verdadero mensaje de Allah.

dabiq 12 anuncio
Anuncio de un documental. Llama la atención la calidad de la imagen, que parece sacada de una revista seria con recursos económicos. Fuente, Dabiq 12, p. 4.

De los editoriales y los primeros artículos de cada revista se pueden extraer varias conclusiones interesantes. En primer lugar, que para Daesh los principales enemigos no son necesariamente los gobiernos occidentales, sino otras organizaciones yihadistas y gobiernos de países musulmanes que les disputan el monopolio de la interpretación de los textos sagrados y el uso de los símbolos islámicos con intencionalidad política. Arabia Saudí, que los no-informados suelen citar como un país que financia activamente al Daesh, es duramente criticado por la organización, que plantea la necesidad imperiosa de matar a sus líderes e ideólogos. Al Qaeda, organización terrorista que suele ser comparada a Daesh, también recibe su buena dosis de críticas, y se le acusa de apostasía, idolatría y desviación de las enseñanzas del Corán. Podemos ver, por tanto, que Daesh trata de encontrar su hueco entre el público más radical, y que trata de desbancar a sus rivales ideológicos. La crítica y las amenazas a Occidente, por el contrario, son secundarias. Aunque Daesh se proponga acabar con los ídolos de la democracia y el nacionalismo, aseguran que respetarán a los “cruzados” en cuanto estos les dejen en paz. Por supuesto se trata de una herramienta retórica, pero resulta sin duda ilustrativo. La segunda conclusión es que Daesh está integrado por verdaderos psicópatas, para los que la violencia no es un medio mediante el cual conseguir fines políticos, sino un fin redentor en sí mismo. Derrama la sangre de los infieles e irás al cielo, parecen decir. Más adelante veremos las implicaciones escatológicas del nombre de la revista, y el tono milenarista de ciertos artículos y proclamaciones. De momento, creo que lo expuesto es ilustrativo del tipo de organización que Daesh es.

Una vez más, las fuentes confirman que Daesh no puede estar financiado por el gobierno Saudí ya que se les acusa de apóstatas y se amenaza a sus ideólogos. Arabia Saudí tiene un extenso historial de corrupción y violaciones de los derechos humanos, pero acusarles de financiar a Daesh es faltar a los hechos, y por tanto debo insistir en que es una mentira, que por mucho que repitamos no se convertirá en verdad.

Continuará…

La dimensión internacional de la guerra civil siria

            Nota: Escribí este artículo en noviembre de 2015. Lo rescato para iniciar este proyecto con buen material. Es posible que esté un tanto desactualizado, pero creo que en general la situación sigue siendo parecida. Mi intención original era publicarlo en una revista que no llegó a nacer. Antes que enviarlo a cualquier otra publicación, prefiero ofrecerlo por aquí. Hay muchos pies de página, pues el formato pretendía ser académico. Son simplemente referencias y explicaciones adicionales, así que puedes ignorarlos si tienes prisa.

Introducción

            En los últimos meses, las oleadas de refugiados sirios que intentan llegar a Europa han convertido la guerra civil que asola el país levantino desde 2011 en noticia. Sin embargo, como pasó con el Ébola y otras tantas crisis humanitarias, una vez deje de tener tirón mediático, el tema volverá a ser ignorado. La intervención del gobierno ruso en favor del régimen de Al Assad ha vuelto a llevar el conflicto sirio a las portadas. No obstante, los análisis elaborados por la prensa española no han sido especialmente profundos. Además de ser una grave crisis humanitaria y una guerra civil desgarradora, la guerra de Siria es desde 2012 un enfrentamiento geopolítico de orden mundial. El objetivo de este artículo es ilustrar brevemente la dimensión internacional de esta guerra, mostrando la posición tanto de los actores globales (Rusia, EEUU, la Unión Europea) como de las potencias regionales (Irán, Arabia Saudí, etc).

             Las guerras civiles, por lo general, suelen propiciar la intervención de potencias extranjeras. Nuestra propia historia nos brinda interesantes ejemplos, desde la guerra de sucesión española (1700-1715) hasta la última guerra civil (1936-1939), donde las potencias extranjeras fueron determinantes a la hora de finalizar el conflicto. Por tanto, es legítimo preguntarse, ¿quién está detrás de los distintos bandos? Teniendo en mente esta cuestión, el que la prensa occidental denomine como “rebeldes” u “opositores” a uno de los bandos no es casual, y busca inclinar la opinión pública hacia uno de los bandos del conflicto. Mi intención al escribir este artículo no es emitir juicios morales ni señalar quienes son los “buenos” y los “malos”, sino llamar la atención sobre cómo el tratamiento de la prensa esconde unos intereses estratégicos y geopolíticos que no solemos considerar. No pretendo sentar cátedra, sino introducir el conflicto sirio al lector, esperando que éste se informe por su cuenta y saque sus propias conclusiones. [Al final del artículo se pueden encontrar enlaces a distintos artículos -en inglés- sobre el conflicto].

 Contexto: la guerra civil siria

             La denominada “revolución siria” empezó como un movimiento cívico, en el contexto de la Primavera Árabe de 2011. Sin embargo, la brutalidad del gobierno de al-Assad al reprimir las manifestaciones elevó la tensión, e hizo que algunos opositores decidieran tomar las armas contra el régimen. Como en tantos otros conflictos similares, y a pesar de la Ley Internacional y el Principio de No Intervención, la influencia exterior ha sido una constante desde el comienzo del conflicto, escalando la violencia y dificultando la reconciliación de los contendientes. El carácter fragmentario de la guerra empeora la situación, ya que cada uno de los grupos combatientes recibe apoyo de distintas fuentes. La diplomacia teatral y poco efectiva, simbolizada por la II Conferencia de Génova, ha sido acompañada de envíos pragmáticos de armas, suministros, informes de inteligencia y ayuda humanitaria. El número de refugiados y bajas civiles desde el inicio del conflicto resulta dificil de estimar.[1] Las flagrantes violaciones de la Ley Internacional respecto a la intervención extranjera en guerras civiles (o “conflictos armados no-internacionales”, según la terminología jurídica) han inspirado interesantes análisis.[2]

             El conflicto sirio no es una guerra civil típica, donde dos bandos luchan entre sí. Es, al contrario, un mosaico caleidoscópico de milicias, unidades semi-independientes y lealtades volátiles. Hay más de 1.000 grupos armados luchando contra el gobierno, con objetivos diferentes y aliados internacionales distintos.[3] Aunque se suele afirmar que el conflicto tiene un carácter sectario y religioso[4], esta afirmación caricaturiza una realidad mucho más compleja,[5] y además puede promover la “balcanización” de la región.[6] El célebre escritor libanés Elías Jurí (Elías Khoury) afirma que el “sectarianismo” ha sido promovido desde el exterior, y no representa el espíritu del levantamiento original.[7]

A pesar de la complejidad del conflicto, se pueden identificar cuatro bandos:

1 – el gobierno sirio y grupos aliados como Hezbollah

2 – la oposición siria (los denominados “rebeldes”)

3 – los grupos islamistas (principalmente el frente al-Nusra y Da’esh, autodenominado Estado Islámico)

4 – las fuerzas kurdas (PYD y otros)

             Este esbozo, sin embargo, no es del todo preciso, ya que el frente al-Nusra, asociado a al-Qaeda, lucha contra Da’esh (los conflictos entre grupos yihadistas dan para varios libros); y algunos grupos rebeldes, incluyendo el Ejército Sirio Libre, rechazan la Coalición Nacional, a la que consideran una autoridad ilegítima y extranjera.[8] De igual modo, muchos rebeldes se unieron a las fuerzas yihadistas tras las derrotas ante las fuerzas del régimen en 2013. En general, se podría decir que el frente al-Nusra, que cuenta con un importante número de sirios, mantiene relaciones cordiales con las demás fuerzas opositores, mientras que Da’esh hace la guerra a todos. Aún así, esta división simplificada en cuatro “bandos” permite ilustrar la caótica situación en los frentes de batalla.

Syrian Civil War 19-2-16Mapa del conflicto a 19 de enero de 2016. Fuente: Captura de pantalla modificada de http://syria.liveuamap.com/

 La dimensión internacional del conlficto

             Siria es un importante enclave geoestratégico, un enlace entre Anatolia, la llanura mesopotámica, el desierto Arábigo y el norte de África.[9] Tanto los poderes globales (EEUU, Rusia, la UE) como los regionales (Irán, Turquía, Arabia Saudí) tienen objetivos distintos, a menudo opuestos. A pesar de que la prensa ha enfatizado la necesidad de cooperación entre Rusia y EEUU, algunos analistas aseguran que la clave para terminar el conflicto son los actores regionales, ya que son los que más directamente se han involucrado en el conflicto.[10] El presidente al-Assad, que evita presentar el conflicto como una guerra civil, se queja no obstante de la presencia de “terroristas” apoyados desde el exterior. Al margen de los luchadores voluntarios que llegan de todas partes del mundo,[11] la intervención de distintos Estados es un hecho consumado. Veamos con quién se posicionan:

 Aliados de al-Assad

            Desde el inicio del conflicto, el gobierno de al-Assad ha sido apoyado diplomática y militarmente por sus dos aliados tradicionales, Rusia e Irán. Desde 1971, Rusia cuenta con una base naval en Tartus. Esta base es extremadamente importante para el Kremlin, tanto estratégica como psicológicamente, ya que es la única base rusa fuera de sus fronteras y la única salida segura al mar Mediterráneo.[12] En las últimas semanas se ha hecho pública la intervención militar rusa a favor del gobierno sirio, aunque la asistencia militar es constante desde el inicio del conflicto y, en realidad, desde hace más de una década.[13] En favor de Putin cabe mencionar que ayudar a un gobierno a luchar contra insurgencia interna no es una acción ilegítima según la Ley Internacional[14] (aunque todos sabemos que la Ley Internacional es habitualmente mero papel mojado).

             Irán ha sido un estrecho aliado de Siria desde la guerra entre Iraq e Irán (1980-1988)[15], colaboración que ha sido reforzada desde 2001. No obstante, el gobierno sirio ha sido capaz, en los últimos veinte años, de mantener una agenda exterior independiente respecto a Europa y los EEUU sin dañar la especial “relación fraternal” con el régimen persa.[16] Los desacuerdos entre Irán y la Comunidad Internacional respecto al programa nuclear iraní llevaron a la exclusión del régimen chií de la II conferencia de Génova, lo cual a su vez impidió cualquier progreso significativo. Ahora que se ha alcanzado el “pacto nuclear” la situación podría cambiar, pero hasta entonces la mayoría de diplomáticos expresaban su frustración ante la intransigencia americana.[17] Respecto al apoyo militar, se especula que Tehrán ha enviado miles de Guardias Revolucionarios a Siria.[18] Por otro lado, milicias afines a Irán como Hezbollah y grupos chiíes Iraquís llevan desde 2012 asistiendo al régimen de al-Assad. El objetivo de Irán es mantener a al-Assad en el poder, ante el riesgo de perder influencia en la región ante Turquía, o lo que es peor, Arabia Saudí. Además, Da’esh es una amenaza directa para los intereses iraníes.[19] El autoproclamado califato de al-Bagdadi no solo amenaza a Al Assad sino también al gobierno iraquí (que mantiene relaciones cordiales con Irán) y los lugares sagrados de Kerbala y Nayaf, importantísimos para los chiíes. Pero sobre todo, Da’esh, ha jurado exterminar a los más de diez millones de chiíes. Aunque tal afirmación es tan exagerada como aquella vez que Jomeini aseguró que las tropas persas llegarían a Jerusalén,[20] neutralizar la amenaza es central para el gobierno de Rohaní, que además podría reforzar su posición como defensor de los chiíes en la región (No obstante, la relación del régimen iraní con los ayatollahs de Irak es, a nivel político y teológico, muy tensa. En un futuro artículo me explayaré sobre el tema).

 Enemigos de al-Assad

             A pesar de la presión mediática, el gobierno de Obama ha mantenido una “política de no intervención directa”. Esto es, por un lado, la conclusión lógica de años de esfuerzos diplomáticos por parte del régimen sirio, que se presentaba (y se sigue presentando) como un elemento de estabilidad en Oriente Medio,[21] apoyando la acción anti-terrorista en Iraq y previniendo confrontaciones con Israel (a pesar de la artillería verbal y mediática, tanto Israel como Siria supieron mantener el status quo). No obstante, los medios rusos afirman que la CIA ha apoyado de forma extraoficial al Ejército Sirio Libre con armas, suministros e inteligencia.[22] Asimismo, la creciente fuerza de Da’esh ha sido percibida por EEUU como una amenaza a sus intereses en la región, y (en teoría) se han llevado a cabo bombardeos preventivos contra las posiciones del autodenominado califato en Iraq y el este de Siria.

             La Unión Europea, por su parte, estableció sanciones económicas y un embargo de armas a Siria. Este embargo fue retirado en 2013 ante las presiones británicas (el Reino Unido es uno de los principales traficantes de armas a escala mundial, y no quiso perder la oportunidad de participar en un lucrativo negocio).[23] Durante 2014, la UE, especialmente Alemania, ha provisto a los grupos kurdos con armas y material bélico, con el pretexto de romper el asedio de Kobane. Esto ha creado un problema diplomático adicional, ya que el gobierno turco, temeroso de que las armas refuerzen al PKK, ha comenzado una feroz campaña contra las regiones kurdas de Turquía. De igual modo, es posible que el gobierno turco haya animado a los refugiados sirios a desplazarse a Europa como una forma de castigar y presionar al gobierno alemán.

             La Turquía de Erdogan se opone también al régimen sirio. Al-Assad ha acusado al presidente turco de imperialismo y “otomanismo” en numerosas ocasiones.[24] Aunque la política inicial del gobierno turco era la llamada “cero problemas”[25], posteriormente Ankara pasó a apoyar pasivamente a los grupos rebeldes y yihadistas permitiendo sus actividades en las zonas fronterizas. Dado que el PYD (la sección siria del PKK) controla la frontera norte, el gobierno turco esperaba que esta política debilitase a sus dos enemigos, los kurdos y el gobierno sirio.

             Arabia Saudí y Qatar son abiertamente hostiles a al-Assad. Cada país tiene sus objetivos específicas, pero en general están enviando armas, unidades militares y suministros a las distintas fuerzas enfrentadas al gobierno. Elías Jurí y Sami Naïr acusan al gobierno saudí de armar y financiar a Da’esh y otros grupos yihadistas,[26] aunque otros analistas como Tom Ruys documentan varias evidencias de apoyo militar al Ejército Sirio Libre. Arabia Saudí desea presentarse como el defensor de los musulmanes suníes en la región, así como controlar la influencia de los Hermanos Musulmanes, un enemigo declarado de Riad. Qatar, por el contrario, apoya abiertamente a la Hermandad.[27]

 Resumen y conclusiones

             La intervención extranjera está sin duda ralentizando el fin de la guerra. Siria corre el riesgo de convertirse en un nuevo Afganistán, donde la inferencia internacional (con las distintas potencias armando y apoyando a distintas facciones de muyahidin) promovió una eterna guerra civil que dura hasta nuestros días. En este artículo he enfatizado los distintos Estados involucrados en el conflicto. Sin embargo, existen numerosas ramificaciones en forma de actores no-estatales, desde Da’esh (que se originó en Iraq durante la invasión americana) hasta las redes financieras de donantes privados que apoyan a los distintos grupos rebeldes, pasando por las milicias libanesas e iraquíes que apoyan al gobierno sirio. En este artículo me he limitado a analizar el papel de los Estados. El rol de los grupos armados no-estatales es muy interesante y daría para otro largo artículo.

             Dado que ninguna de las potencias implicadas está suministrando a sus aliados en el terreno con armas pesadas o artillería, lo más probable es que el conflicto dure indefinidamente. La intervención rusa bombardeando a todos los grupos contrarios a Al Assad, dependiendo de su intensidad y de la respuesta de las demás potencias, puede inclinar la balanza a favor del presidente sirio. En todo caso, sería necesaria una transición negociada entre todas las partes incorporando a la mayoría de las partes implicadas y favoreciendo la reconciliación. Hay mucha especulación al respecto entre los círculos especializados. Pero, más allá de las bonitas palabras, el conflicto parece irresoluble si la comunidad internacional no deja de añadir leña al fuego vendiendo armas y persiguiendo políticas egoístas. El tiempo dirá.

             Si deseas saber más sobre Siria y no hablas inglés o árabe, una de las mejores páginas en castellano sobre el conflicto es Traducciones de la Revolución Siria. Actualización (5 de febrero): La victoria de Al-Assad gracias al apoyo ruso está más cerca de lo que parecía hace unos meses.
Véase aquí (en inglés).

 


Referencias

[1]En 2013, la ONU cifraba el número de muertos en 100.000.

[2]Tom Ruys, “The Syrian Civil War and the Achilles’ heel of the Law of Non International Armed Conflict” in Stanford Journal of International Law 50 (2014), pp. 247-280 and “Of Arms, Funding and “Non- lethal Assistance”—Issues Surrounding Third-State Intervention in the Syrian Civil War ” in Chinese Journal of International Law (2014), pp. 13–53 [Ofrecer descarga]

[3]Ruys, …Achilles’ heel… p. 253.

[4]Leon Goldsmith, “Alawites for Assad: Why the Syrian Sect Backs the Regime” in Foreign Affairs, 16-4-2012 [Seen on 21-10-2014] <<http://www.foreignaffairs.com/articles/137407/leon-goldsmith/alawites-for-assad>>; Mohammed Zuhdi Jasser, “Sectarian conflict in Syria” in Prysm Syria Suplemental, National Defense University [Seen on 22-10-2014] <<http://cco.dodlive.mil/files/2014/01/Syrias_Sectarian_Conflict.pdf>>; Charlotte Keenan, “Syria Is Part Of A Wider Religious SectarianWar” in Forbes, 23-9-2013 [Seen on 21-10-2014] <<http://www.forbes.com/sites/skollworldforum/2013/09/23/syria-is-part-of-a-wider-religious-sectarian-war/>&gt;

[5] Elizabeth Shakman Hurd, “The Dangereous Illusion of an Alawite Regime” in Boston Review, 11-6-2013. [Seen on 20-10-2014] <<http://www.bostonreview.net/blog/dangerous-illusion-alawite-regime>>

[6] Un reporte de RAND recomendaba a los analistas estadounidenses “to address Syria in parts, not as a whole. Syria has become an abstraction”. Bryan Michael Jenkins, “The Dynamics of Syria’s Civil War ” in Perspectives (2014), 21. <<http://www.rand.org/pubs/perspectives/PE115.html>>

[7]Elias Khoury, “عن سورية والسوريين”, in Al Quds al Arabi, 10-6-2013 [Seen on 22-10-2014] <<http://www.alquds.co.uk/?p=52806>> Spanish translation available at <<http://traduccionsiria.blogspot.com.es/2013/06/sobre-siria-y-los-sirios.html>> [Seen on 19-10-2014]

[8]“Key Syrian rebels reject National Coalition” in Al Jazeera, 25-10-2013. [Seen on 19-10-2014] <<http://www.aljazeera.com/news/middleeast/2013/09/key-syrian-rebels-reject-national-coalition-201392512047715713.html>&gt;

[9] Ted Galen Carpenter, “Tangled Web: The Syrian Civil War and Its Implications ” in Mediterranean Quarterly (Winter 2013). Also, Joshua Landis, “The Syrian uprising of 2011: Why the Assad regime is likely to survive” in Midle East Policy 19-1; 2012 p. 72

[10]Mahmood Monshipouri and Erich Wieger, “Syria: The Hope and Challenges of Mediation” in Insight Turkey 16-2 (2014), p. 152. Carpenter maintains a similar thesis.

[11] Emil A. Souleimano v, “Globalizing Jihad? North Caucasians in the Syrian Civil War” in Middle East Policy 21-3 (2014 )

[12] Mohammed Ayoob , “The Arab Spring. Its geostrategic significance” in Middle East Policy 19-3 (2012), 86.

[13]Michael R. Gordon, “Russia Sends More Advanced Missiles to Aid Assad in Syria” in The New York Times, 16-5-2013 [Seen on 20-10-2014] <<http://www.nytimes.com/2013/05/17/world/middleeast/russia-provides-syria-with-advanced-missiles.html>>

[14]Ruys, Issues Surrounding Intervention in the Syrian Civil War .

[15]Este hecho puede parecer sorprendente. ¿Cómo es posible que Siria apoyase a Irán en lugar de Iraq? Al fin y al cabo, el régimen de Sadam Hussein y al-Assad padre compartían ideología (socialismo pan-árabe) y partido, el Baath. Sin embargo, la animosidad entre ambos dictadores era tal que Siria, contra todo pronóstico, apoyó al régimen de los ayatollahs.

[16]Radwan Ziadeh, Power and Policy in Syria. The Intelligence Services, Foreign Relations and Democracy in the Modern Middle East. London: I.B. Tauris, 2011, p. 42 and 85.

[17]“Qatar’s foreign minister: Iran has ‘crucial role’ in Syria” in Al Monitor, 22-1-2014. [Seen on 23-10-2014] << http://www.al-monitor.com/pulse/originals/2014/01/qatar-geneva-ii-syria-opposition-iran.html#ixzz3Gy7Z3UJu>>

[18]Ruys, Issues Surrounding Intervention in the Syrian Civil War , 15.

[19]Un análisis detallado de la posición de Irán puede encontrarse en James Devine, “Iran versus ISIL” en Insight Turkey 17:2, 21-34 <<http://file.insightturkey.com/Files/Pdf/02_devine_5.pdf>> [Visto 21-10-2015]

[20]

[21]Raymond Hinnebusch, Marwan J. Kabalan, Bassma Kodmani & David Lesch, Syrian Foreign Policy and the United States. From Bush to Obama, Fife: The University of st. Andrews Centre for Syrian Studies, 2010.

[22]“CIA starts arming Syrian rebels overtly” in Russia Today, 12-9-2013.

[23]“UK forces EU to lift embargo on Syria rebel arms”, The Guardian, 28-5-2013. [Seen on 21-10-2014] <<http://www.theguardian.com/world/2014/aug/15/eu-backs-arms-kurdish-fighters-iraq>&gt;

[24]Al Assad Interview with Russia Today, <<https://www.youtube.com/watch?v=pdH4JKjVRyA>>

[25] Monshipouri and Wieger, Challenges of Mediation, p. 157.

[26] Sami Naïr, ¿Por qué se rebelan?, Madrid, Clave Intelectual, 2013.

[27]“Al Qaradawi role in Tamim’s Qatar sparks debate” in Gulf News, 26-6-2013. [Seen on 22-10-2014] <<http://gulfnews.com/news/gulf/qatar/al-qaradawi-role-in-tamim-s-qatar-sparks-debate-1.1202306>>