Nasser, el hiyab, las mujeres iraníes, y lo mucho que nos gusta opinar sin saber

No tenía pensado escribir este artículo, pero creo que puede ser útil. Salgo de mi tono habitual y me pongo un poco polémico. He observado en las redes sociales la tendencia a compartir el video del discurso de Nasser sobre el hiyab hace medio siglo, a menudo para tratar de demostrar que Oriente Medio era una región más progresista cincuenta años atrás. El vídeo en cuestión es este. El texto añadido es de Russia Today, que tiene una agenda muy específica con respecto al islam y Oriente Medio (just sayin’).

Me molesta bastante el uso del vídeo porque suele estar descontextualizado. No se explica quién era Nasser o por qué da ese discurso. También me toca las narices que muchos de los que lo comparten piensen que en la actualidad el hiyab es obligatorio en Egipto. No lo es. Las mujeres que lo llevan lo hacen bien por voluntad propia, bien por presión social o familiar, pero no obligadas por el Estado.

He visto también que la mayoría de las veces que se discute sobre el pañuelo islámico en las redes sociales la opinión de sus usuarias no importa en absoluto. “No haría llevar eso a mi mujer ni en broma” escribía hoy un iluminado en Facebook. Colega, tu mujer llevará lo que le dé la gana, no lo que tú le pongas.

En fin, vayamos por partes.

¿Quién era Nasser?

Gamal Abdel Nasser fue el presidente de Egipto entre 1956 y su muerte en 1970. No llegó al poder de forma democrática, sino mediante un golpe de Estado con un grupo de militares conocido como los “oficiales libres” que derrocó a la monarquía impuesta por los británicos en 1952. Se autoproclamó presidente en el 56, aunque en la práctica llevaba gobernando el país desde la revolución.

El giro autoritario de Nasser se hizo más pronunciado después de que un miembro de los Hermanos Musulmanes lo intentara asesinar en 1954. Gobernó como un buen militar populista: encarceló, torturó y ejecutó a sus opositores, a la vez que concedía subsidios sociales y puestos de trabajo para las capas más desfavorecidas de la población. Fue el fundador del régimen que hoy día domina Egipto: un aparato militar con enormes intereses en la industria del país y otros sectores económicos estratégicos, con una economía dirigida por el Estado y un sistema político aparentemente democrático en las formas pero no en la esencia.

gamal-abdul-nasser-image-gamal-abdul-nasser-36461245-650-617Que su sonrisa de galán no te engañe: Nasser no era un angelito.

Nasser también fue un líder muy popular dentro y fuera de Egipto por la humillación a la que sometió a los ingleses y los franceses cuando nacionalizó el Canal de Suez. La ideología de Nasser era el llamado “modernismo laico”, de la que hablo extensamente en este artículo. También hablo del propio Nasser en ese texto. Nasser consiguió expulsar a los británicos de Egipto, que alcanzaba así la independencia plena. Umm Jaltum, diosa de la canción egipcia, dedicó varios temas elogiando al presidente. Eso lo dice todo. Ahora bien, que un líder sea popular y carismático no implica que sea un demócrata. A mí los dictadores no me gustan, no sé a vosotros.

¿Quiénes son los Hermanos Musulmanes y qué relación tenían con Nasser?

Los Hermanos Musulmanes o la Hermandad Musulmana (en adelante HHMM) es una organización político-religiosa fundada en Egipto hace más de 70 años. Hablo de ellos y de su ideología en este otro artículo. Tras la revolución de 1952, los HHMM trataron de conseguir el poder, o al menos de hacer demostraciones de fuerza para que el nuevo régimen pasara legislación acorde con su visión de la sociedad. Es decir, una islamización de la sociedad dirigida por el Estado y tratamiento a las minorías como describe el Corán (dhimmíes). Rollito totalitario, vaya.

Lo interesante de los HHMM es que no son una organización estrictamente conservadora. Su visión del islam, como explico en el artículo enlazado arriba, es fruto de la modernidad, no de la tradición. Sus fundadores no son juristas islámicos sino profesores y funcionarios. Para ellos la religión es política, mientras que los ulema de Al Azhar (la principal universidad religiosa en Egipto) eran más bien apolíticos.

muslim_brotherhood_emblemEmblema de los Hermanos Musulmanes. Muy simbólico, como queriendo decir “la letra con sangre entra”. (No son una organización terrorista aún así, y no han utilizado nunca la violencia)

Como decía antes, en 1954, un miembro de la Hermandad trató de asesinar a Nasser mientras daba un discurso. Eso hizo que la mayoría de sus miembros fueran encarcelados, incluyendo el famosísimo Sayyid Qutb, uno de los más importantes ideólogos del islamismo del siglo XX. He dedicado dos artículos a Qutb, uno sobre su vida antes de la prisión y otro sobre su evolución intelectual en las celdas de Nasser. La Hermandad Musulmana también tenía una sección femenina, y hablo de una de sus integrantes al final de este artículo.

Cuando Nasser da su discurso en 1958, la mayoría de los miembros de los HHMM están muertos o pudriéndose en prisión. El discurso es una afirmación de su victoria, y de la superioridad de su ideología (un laicismo para las clases medias y altas) sobre el populismo religioso de los HHMM. Hay que saber leer los textos históricos. Claro que obligar a las mujeres a llevar el hiyab está mal, pero lo que está haciendo Nasser en su discurso es un alarde de fuerza. No es un campeón de la causa feminista.

A vueltas con el islam y el pañuelo

Lo que más me fastidia de las conversaciones en las que suele salir este video es el pésimo nivel de la mayoría de sus participantes. La mayoría asumen que los países musulmanes son una especie de bloque homogéneo, donde la evolución política y social es uniforme y simultánea. Por eso no dudan en poner este vídeo en relación con Irán o Arabia Saudí, COMO SI EGIPTO, IRÁN Y ARABIA SAUDÍ FUERAN LO MISMO.

¡No, señores, no tienen nada que ver! Obviamente cada país es un mundo, y en Irán el velo es obligatorio y en Arabia saudí hasta hace poco la policía moral iba con un palo asegurándose de que las mujeres fueran apropiadamente vestidas, pero hay muchos otros países con mayoría musulmana donde el velo no es obligatorio por ley. Egipto, el país de Nasser, es uno de ellos.

Sin embargo, hay algo todavía mucho más molesto, y es asumir que las mujeres de los países musulmanas son pobrecitas desgraciadas sin libertad que deben de algún modo ser rescatadas. De nuevo: ¡No, señores! Hay unos 500 millones de mujeres en todo el mundo que profesan el islam, y generalizar sobre ellas es de ser unos paletos bocazas. A esos señores (y alguna esporádica señora, aunque por lo general suelen ser menos) les pregunto, ¿habéis hablado alguna vez con una musulmana? (¿o con alguna mujer que venga de un país de mayoría islámica?)

Yo sí, y hay de todo. Lo bonito de los seres humanos es que somos complejos y tenemos opiniones y gustos muy distintos. He conocido mujeres que llevaban velo en Occidente “por no hacerle un feo a sus padres”, pero que en realidad lo odian. He conocido mujeres que llevan el velo porque es parte de su religiosidad y su identidad y lo llevan porque quieren. He conocido mujeres que en cuanto han llegado a Occidente han dejado de llevarlo porque estaban hartas de ser obligadas a tener un código de vestimenta en sus países. He conocido mujeres que, sin ser especialmente religiosas, lo llevan por tradición y costumbre. Todas tienen sus motivos para llevar el velo o no, y no somos quiénes para juzgar sin saber. Hay millones de historias, y generalizar alegremente sobre las mujeres con velo es propio de ignorantes. Obviamente, yo tengo mi opinión sobre el tema, pero como no soy una mujer musulmana, no creo que sea relevante y me la voy a guardar.

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¿Por qué ha aumentado el uso del velo en algunos países islámicos? Hay muchísimos motivos. Una respuesta posible (de muchas) es que puede deberse al fracaso del modernismo laico como ideología. Sadam Hussein y los al-Assad serán todo lo nacionalistas panárabes que queramos, pero sus regímenes no se caracterizan precisamente por las libertades civiles.

Las mujeres en Irán antes de la revolución

Algo que también abunda en las redes sociales son listos que cuelgan una imagen de alguna mujer de clase alta en Irán en los años 60 y dice algo así como que con el sha se vivía mejor y que hay que ver qué pena Irán convertida en una dictadura religiosa. Correcto, Irán es un régimen clerical donde no hay libertad política, se prohíben ciertos libros, hay censura de Internet, el hiyab es obligatorio y se ahorca a los homosexuales (aunque el Estado pague las operaciones de cambio de sexo a los transexuales). ¡Pero con el sha no se vivía mejor! ¿Por qué creéis que hubo una revolución en primer lugar?

El sur de Tehrán estaba atestado de pobres desempleados afectados por la “brillante” Revolución blanca del sha, que les había dejado sin trabajo en el campo. El régimen de los Pahlavi no proveía de servicios sociales a estas personas, que encontraron cobijo, apoyo y alimento en las mezquitas. Los jomeinistas lo sabían y cuando se hicieron con el poder construyeron escuelas, hospitales, alcantarillado y dieron derechos laborales que con el sha no había. ¡Había que mantener contenta a la base! ¡Los regímenes autoritarios hacen eso constantemente! Lo hizo Nasser, lo hizo Franco, lo hizo Gadafi, lo hizo Saddam, lo hace Kim Jong-Un, y lo han hecho muchos más.

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Mujeres iraníes en la universidad de Teherán antes de la revolución. Estas mujeres no pasaban hambre y se podían permitir ropas bonitas.

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Mujeres iraníes antes de la revolución, en una barriada chabolista del sur de Teherán. Estas no se podían permitir vestidos bonitos y, oh, sorpresa, llevan velo.

Muchas mujeres protestaron contra la obligatoriedad del velo, pero muchas otras protestaron a favor. De hecho, se podría decir que las mujeres pobres (religiosas y conservadoras por lo general) se “vengaron” de las de clase media urbana, de las intelectuales, de las universitarias que no vivían en chabolas y que no pasaban hambre. La idea de regular la vestimenta femenina en Irán, no obstante, no era nueva. El padre del último sha, Reza Pahlavi, prohibió el uso del velo en 1936. Esto no liberó a las mujeres, sino que hizo que en los hogares conservadores las mujeres no salieran de casa. La prohibición acabó con la invasión anglorrusa en 1941. El problema del despotismo ilustrado, del “todo para el pueblo pero sin el pueblo” es que suele causar resentimiento hacia la ideología gobernante.

Todo esto y mucho más lo he contado en detalle en mis artículos sobre Irán en este blog y en El Orden Mundial, así que no me repetiré. Una reflexión para concluir:

Si impones una religión, la gente acaba harta. Si la prohíbes, generas curiosidad y la gente se vuelve religiosa para protestar. A pocas iraníes he visto en Occidente llevando velo, y en las últimas semanas ha habido importantes protestas de mujeres en Irán al respecto del velo. A la generación de mis padres la obligaron a ir a la iglesia, y gran parte de los jóvenes españoles de zonas urbanas hemos sido educados en el ateísmo. En Polonia, por el contrario, el catolicismo estaba perseguido, y por eso la mayoría de los polacos en la actualidad son católicos practicantes. Acción-reacción.

Por eso, y con esto termino, no hay que imponer ni prohibir nada. Tan absurda es la obligatoriedad del velo en Irán como la prohibición del hiyab y del burkini en Francia. Las mujeres deben ser libres de elegir cómo quieren vestir. Las mujeres musulmanas no necesitan que vengamos desde occidente a liberarlas o darles lecciones.

Amigo, antes de emitir una opinión sin fundamento, infórmate, pregunta a las afectadas, replanteate los conceptos de libertad personal, y piensa durante diez segundos antes de abrir la boca o pulsar “intro”. El mundo te lo agradecerá.

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Movimientos de reforma (III)

Con este artículo finalizamos los movimientos de reforma. El de hoy es un artículo extenso (3.500 palabras, unas 7 páginas), de modo que de nuevo te aconsejo que lo leas con calma. Está dividido en varias secciones para facilitar la lectura por partes.

El modernimo islámico

Recordemos el dilema que planteábamos en Movimientos de Reforma I. Mediados del siglo XIX. Época de la expansión europea. ¿Qué debían hacer los musulmanes ante la creciente superioridad occidental? Una de las respuestas, como vimos, fue ignorar el problema y tratar de volver a las raíces, en algunos casos (salafistas) desechando siglos de tradición teológica, jurídica y metafísica. La segunda respuesta consitía relegar la fe religiosa al plano privado y tratar de adoptar los modelos políticos imperantes en Occidente, liberalismo, constitucionalismo o socialismo, según la moda.

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La tercera respuesta a los problemas planteados por la superioridad occidental fue lo que el mundo académico ha denominado modernismo islámico. Sus promotores, que eran por lo general intelectuales, activistas y ulema disidentes, pensaban que los valores y principios modernos que habían hecho triunfar a los europeos estaban ya implícitos en el islam, y que el problema no era que los musulmanes hubieran abandonado la “edad de oro” (como creían los tradicionalistas), o que el islam no estuviera adaptado a la modernidad (como defendían los laicos), sino que los musulmanes no habían entendido el potencial emancipador de su propia religión. La mayoría de estos intelectuales no pertenecían al mundo clerical, y de hacerlo solían ocupar posiciones marginales (aunque hay excepciones, claro).

El modernismo islámico no es una ideología coherente y unificada, sino más bien una colección dispersa de interpretaciones del islam. Los intelectuales modernistas pretendían incorporar lo que ellos consideraban como innovaciones positivas de Occidente (fundamentalmente el avance científico, que consideraban patrimonio universal), a la vez que se esforzaban por mantener las señas de identidad culturales de la civilización islámica. Más allá de eso, sus interpretaciones del islam solían diverger: (¿defensa de la tradición escolástica o anticlericalismo? ¿activismo político o quietismo? ¿reforma o revolución? ¿economía estatista o libre mercado? ¿libre albedrío o imposición de la ley religiosa?)

Gran parte del pensamiento modernista islámico tenía (y tiene) un marcado componente político. Los islamistas, en su mayoría, pertenecen a esta corriente. Pese a la diversidad de ideas y opiniones en el modernismo islámico, destacan varios puntos comunes: En primer lugar, los modernistas disputan a los clérigos el monopolio de la interpretación de los textos sagrados. En segundo lugar, suelen apelar a la comunidad islámica internacional (la umma), por encima de divisiones étnicas, lingüísticas o sectarias. Por último, los modernistas no son hostiles a los avances técnicos y científicos, ni a los sistemas políticos importados de Occidente. Al contrario, los modernistas hacen énfasis en los aspectos culturales e identitarios de la religión, y rechazan sobre todo la imitación acrítica de los modelos occidentales por parte de las élites, ya que esto solo sirve, según ellos, para que los países islámicos queden relegados a la periferia colonial.

En este artículo no voy a dar una serie de características ideológicas comunes, ya que no las hay más allá de lo ya mencionado.  Lo que voy a hacer es mencionar diversos pensadores modernistas, para dar fe de la diversidad de ideas, así como un par de temas clave. Empezaré hablando de uno de los pioneros del modernismo islámico, Jamaluddin al-Afghani. Seguiré con un par de discípulos suyos, y a continuación me referiré a la aparición de los Hermanos Musulmanes, quizá el grupo modernista islámico más famoso. Finalmente, tocaré dos de los temas más relevantes para explicar la islamización de los años 70-80: el antioccidentalismo y las políticas de género. Me dejo en el tintero muchísimos pensadores y autores, y tampoco toco la relación de los modernistas con el estamento religioso, que varía según los casos, aunque por lo general no solía ser buena. Los ulema, que reivindican su monopolio sobre la interpretación del islam,  ven en los modernistas una competencia desleal, ignorante y movida por intereses políticos y materiales, más que espirituales.

Crítico, agitador y rebelde

Jamaluddin Al-Afghani  (1838-1897) fue uno de los intelectuales y activistas más activos en Oriente Medio de la segunda mitad del XIX. Escribía y hablaba fluidamente persa, árabe, urdu y francés. Su procedencia es desconocida. Afganos e iraníes lo reclaman como suyo, y el debate historiográfico al respecto es encarnizado. Al-Afghani promovió numerosos movimientos anticoloniales (especialmente anti-británicos) por todo el mundo islámico y fue un precursor del que después se llamaría pensamiento del Tercer Mundo. (Aimé Césaire, Frantz Fanon, Edward Said, etcétera)

 al-afghaniJamaluddin al-Afghani. Fuente: Powell History

Al Afghani quedó muy impresionado por la represión que instigaron los británicos contra los musulmanes indios tras el Motín de 1857. Reflexionó sobre la gloria perdida de la civilización islámica y cómo los colonizadores habían conseguido dividir y fragmentar a la umma. Comenzó su actividad intelectual en Afganistán como tutor del hijo del rey; más tarde pasó a Estambul, donde se convirtió en un famoso orador en la universidad, siendo expulsado por sus discursos en contra de los ulema y en favor de la iytihad [ver el glosario de términos]; después se asentó en el Egipto, donde reivindicó la humildad y la modestia entre los gobernantes, la pureza de los primeros tiempos del islam y reclamó el establecimiento de una democracia islámica basada en la shura (asamblea) y la ijma (consenso). Posteriormente se trasladaría a la India, donde publicaría una de sus escasas obras, Refutación de los materialistas, que ataca duramente a nuestro amigo Sayyid Ahmad Khan y sus ideas modernistas laicas.

En 1882 se estableció en París, donde mantuvo un célebre debate con el filósofo Ernest Renan. También fundó, con la ayuda de su discípulo Mohammed Abduh, la revista al-Urwat al-Wuthqa (“El lazo más fuerte”), en la que se establecieron las bases del pan-islamismo moderno y se analizaban por primera vez las conquistas coloniales en la dinámica de “Occidente contra el islam”. De allí se movió a Londres, Estados Unidos, Uzbekistán (donde realizó una importante labor de proselitismo y difusión del islam) e Irán. En este país criticó la política del rey (a pesar de ejercer como su consejero) y llamó al boicot contra el tabaco, cuyo monopolio estaba en manos de los ingleses. (Te lo contamos aquí)

Al-Afghani no era ni mucho menos un musulmán ortodoxo, aunque los ulema que hoy se consideran sus herederos hayan tratado de disimularlo. Perteneció a distintas logias masónicas (al igual que su discípulo Abduh) y era aficionado al cognac. Algunos académicos afirman que era casi ateo, y que su adscripción religiosa se debía a intereses políticos.[1] Sea como fuere, Jamaluddin defendía la unidad de la comunidad islámica, la importancia de los lazos culturales y religiosos por encima de las barreras étnicas y lingüísticas, y la necesidad de expulsar a los colonizadores de las tierras del islam. Respecto a las otras religiones y minorías, se mostraba bastante tolerante. Aunque al-Afghani no dejó casi nada escrito (él era un hombre de acción), hoy día se le considera como uno de los personajes más relevantes en la historia del pensamiento islámico contemporáneo.[2] El artículo de la Wikipedia en castellano  y el de la Enciclopedia de Oriente Medio (en inglés) cubren la vida y aventuras de al-Afghani bastante bien.

Los discípulos árabes de al-Afghani

 Mohammed Abduh (1849-1905) fue rector de la Universidad de al-Azhar en El Cairo, y una de las voces religiosas más influyentes de su país, llegando a ejercer como Gran Muftí de Egipto. Trató de renovar la universidad y emitió fatuas que permitían el préstamo con interés, lo que para algunos autores constituyó uno de las principales rupturas de la modernidad con la tradición islámica.[3] Abduh era también un gran defensor de la iytihad: (“El camino de la razón es el camino del conocimiento de Dios; el islam, en sus primeras llamadas hacia la creencia en Dios y su unidad no se basaba en más que en la razón”).[4] Abduh fue el mentor de otra de las figuras fundamentales del pensamiento islámico contemporáneo, el sirio Rashid Rida.

 Hay quien considera a Rida (1865-1935) como uno de los padres intelectuales del salafismo, aunque tal vez muchas de sus creencias serían demasiado heterodoxas para los salafistas actuales. Rida, que estaba muy influido por Ibn Taimiyyah, se planteó cómo hacer que el islam sirviera como base para un Estado moderno.[5] Desde el diario al-Manar, llegó a todos los rincones del mundo islámico con sus teorías sobre el califato. Breve biografía (en inglés) aquí.

Dos maestros egipcios

Hassan al-Bana (1906-1949) era un maestro de escuela descontento con los efectos de la occidentalización  en Egipto. En 1928 fundó los Hermanos Musulmanes (HHMM), en origen era una asociación juvenil surgida en los suburbios pobres de la zona de Suez, donde los jóvenes musulmanes podían practicar deporte y adquirir nociones sobre su cultura y tradición. Algo así como la YMCA. A los pocos años, el éxito de la organización hizo que muchos padres o hermanos mayores acabasen uniéndose. De forma similar a al-Afghani, los HHMM “predicaban la modernización panislámica sin necesidad de occidentalizarse”,[6] y para 1935 la Hermandad se había convertido en una organización fraternal, para después convertirse en un movimiento político que “declaraba al islam laico y la élite occidentalizada los mayores enemigos del país”, llamando a los musulmanes a resucitar la umma internacional y establecer un nuevo califato. Casi nada.

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Emblema de los Hermanos Musulmanes. Fuente: Wikimedia

El nuevo gobierno de Nasser veía en los Hermanos Musulmanes un peligroso rival político. Es posible que los militares egipcios estuvieran tras el asesinato de al-Banna, aunque no está claro. Tras la muerte de al-Banna, Sayyid Qutb (1906-1966) se convirtió en la principal figura de la organización. Qutb, “el mayor innovador en el pensamiento islámico” de la primera mitad del siglo XX,[7] es un tipo muy interesante, al que he dedicado un artículo en este blog. Sobre su opinión en temas de genero he escrito también un breve texto académico (en inglés). Qutb intentó superar la exégesis de Rida (limitada a establecer la armonía entre el islam, la razón y la ciencia) y encontrar una justificación coránica a la lucha contra la tiranía, algo parecido a lo que haría décadas más tarde Ali Shariati.

Qutb era un tipo sesudo. Escribió un tafsir, es decir, un comentario exhaustivo de cada una de las azoras del Corán, que no es moco de pavo. Su principal aportación fue el concepto de sociedad yahili. Yahiliya (ignorancia) era el término árabe para designar la época pre-islánica, pero Qutb lo convirtió en sinónimo de todo lo que él consideraba anti-islámico (Occidente, la totalidad de los gobiernos árabes, la mayoría de los musulmanes y prácticamente todo aquel que no siguiera sus ideas). Su principal argumento era que no se podía sustituir la ley de Dios por la del hombre. De este modo,  cualquier estado regido por la ley humana en lugar de la divina era una autoridad ilegítima e infiel, aunque pudiera adscribirse nominalmente al islam.[9]

Las ideas de Qutb habían surgido después de una experiencia educativa en EEUU, donde el materialismo y el “libertinaje” predominantes le habían parecido fuerzas satánicas. Fue encarcelado por Nasser, escribiendo durante su confinamiento su principal obra, Hitos. En el año 66 fue ejecudado, acusado de conspirar para asesinar al presidente egipcio. Las ideas más radicales de Qutb (legitimación de la violencia y el terrorismo) fueron rechazadas por la militancia de los HHMM, pero influyeron en numerosos grupos islamistas. El hermano de Sayyid Qutb, Muhammad, fue mentor de Bin Laden. Dada la relevancia de Sayyid, en el futuro publicaré una entrada centrada en su figura.

Alienación cultural y anti-occidentalismo.

Contaba al final de Movimientos de Reforma II como a mediados del siglo XX comenzaba a surgir lo que muchos autores llamaron sociedad-dual, con las élites y las clases medias modernas (asalariadas y dependientes del Estado) embarcadas en el proyecto de occidentalización, y el resto de la población al margen. La sociedad dual, sin embargo, no era tal, o al menos sus límites no eran tan rígidos como algunos autores parecen creer. Aunque tuvieran gustos e intereses distintos, las clases medias moderna y tradicional (comerciantes y ulema) seguían compartiendo espacios públicos y estaban unidos por lazos familiares y de amistad. Podría equipararse la situación a la de nuestro país, donde católicos y ateos compartimos restaurantes, estadios de fútbol o ceremonias familiares sin que haya problemas graves de convivencia.

La occidentalización parecía imparable, pero tenía un serio problema: era algo promovido por las altas instituciones del Estado. La mayoría de los regímenes de Oriente Medio no permitían la participación política, algo fundamental para mantener contentas a las clases medias y bajas. Poco a poco, la clase media moderna (profesores, médicos, funcionarios…), uno de los principales pilares de los sistemas políticos, comenzó a desconfiar de las élites. No era suficiente tener supermercados y poder llevar vaqueros y escuchar música americana, también querían voz y voto en los asuntos nacionales. La connivencia de las potencias occidentales y la URSS, centradas en su Guerra Fría, con los abusos de los distintos regímenes de Oriente Medio dañaron mucho su imagen. La moda y la cultura occidentales, asociadas a la clase dirigente, se convirtieron en un símbolo de la dictadura.

QutbSayyid Qutb, entre rejas.

Por si fuera poco, los intelectuales y artistas de algunos países de Oriente Medio empezaron a sufrir en una grave crisis de identidad. Uno de los pioneros en expresarlo fue el iraní Yalal Al-e Ahmad (1923-1969) . En su polémico ensayo Gharbzadeghi (algo así como “Occidentosis”), al-e Ahmad afirmaba que Oriente (lo que hoy dominaríamos el Sur Global, incluyendo Latinoamérica, África y la mayor parte de Asia) estaba afectado por una grave enfermedad. Esta enfermedad era la imperiosa necesidad de consumir máquinas y bienes importados de Occidente, que los habitantes de Oriente eran incapaces de producir. No solo eso, sino que además la “vanguardia” intelectual de los países orientales se había entregado a Occidente, tratando de copiarles y produciendo meras imitaciones de dudosa calidad. Oriente, según Al-e Ahmad, no era más que “un burro llevando una piel de león.” La solución era preservar la literatura, la música, la cultura y la religión de la sociedad de cada uno, para evitar así ser alienados. En el caso de Oriente Medio, era preciso recuperar el islam y convertirlo en un arma de movilización política. (Véase Irán parte 2)

La occidentalización impuesta desde arriba, en cuanto se comprobó que no iba acompañada de mayores libertades políticas, generó un intenso sentimiento de rechazo. La islamización de la vida política que comienza en los años 70 surge, entre otros motivos, por el afán de reivindicar la cultura y los valores locales y superar la “occidentalización”, real o imaginaria, de las sociedades de Oriente Medio. El nacionalismo laico de Nasser, Sadam Hussein, Gadafi o el Shah desembocó en dictaduras militares terriblemente represoras, de modo que muchos se plantearon “volver” a las raíces, aunque ese retorno fuera imposible. Quizá el más brillante intelectual islamista y anti-occidental fue el iraní Alí Shariati (1933-1977), al que le voy a dedicar un artículo en exclusiva en las próximas semanas.

¿Mujeres islamistas?

Una de las formas en las que se articuló  el rechazo a la occidentalización fue el retorno a la religiosidad, a los valores tradicionales. El uso del velo por parte de las mujeres fue un modo de mostrar desapego hacia las élites y de denunciar el sistema de valores occidental, que consideraba a las mujeres un simple objeto sexual.

Muchas veces, los periodistas desinformados suelen argumentar que las mujeres musulmanas se hayan sistemáticamente oprimidas. El velo es el más claro ejemplo de esta “subyugación” de las musulmanas. Una muestra de este tipo de retórica es este artículo de Giulio Meotti, en el que habla del auge del velo en las sociedades de Oriente Medio. Meotti considera en su texto que esto fue algo repentino y de algún modo impuesto por los hombres, sin darse cuenta de que en muchos casos no fue sino una forma de lanzar un claro mensaje político. (Nótese que, en su texto, la mayoría de ejemplos que da de mujeres rechazando el velo están protagonizados por miembros de la clase dirigente).

qahera 1Qahera, la superheroína con velo. Un webcomic egipcio publicado en árabe e inglés. Esta viñeta está extraída de esta entrega, en la que se habla sobre el velo.

Meotti no puede reconocer que las mujeres musulmanas tengan capacidad de acción porque eso sería aceptar que puede haber mujeres islamistas. El argumento central de su texto es que debemos proteger a las mujeres del islamismo; si un sector del islamismo estuviera compuesto por mujeres este argumento perdería sentido. No pretendo decir que la mayoría de las mujeres sean islamistas (no tengo datos para hacer esa afirmación y no creo que sea así), pero sí es importante tener en cuenta que las mujeres en Oriente Medio sienten, piensan, tienen capacidad de acción y pueden decidir implicarse en causas políticas. El velo, que no es obligatorio en Egipto, se utiliza como una forma de denunciar la cosificación de la mujer por parte de la cultura Occidental. Esto parece una obviedad, pero a muchos juntaletras se les escapa.

Un ejemplo paradigmático de mujer islamista es la egipcia Zaynab al-Ghazali (1917-2005). Al-Ghazali militó en organizaciones políticas desde su adolescencia: a los 16 años formaba parte de la Unión Feminista Egipcia de Huda Sharawi; y dos años más tarde, descontenta con la concepción de “liberación femenina” que  enarbolaba la agrupación laica, decidió fundar la Asociación de Mujeres Musulmanas. Aunque la AMM no estaba formalmente asociada a los Hermanos Musulmanes de Hassan al-Banna, ambos movimientos colaboraron y se prestaron apoyo, y al-Ghazali era amiga personal de muchos de sus líderes y miembros, como Sayyid Qutb. Cuando los Hermanos Musulmanes fueron reprimidos y encarcelados por Nasser, ella y otras mujeres islamistas sirvieron de enlace entre los prisioneros y tomaron las riendas de la oposición islamista, proveyendo comida y suministros a familias pobres, organizando cursos y seminarios y divulgando la obra de Qutb. En 1965 la AMM fue disuelta for Nasser, y al-Ghazzali y varias de sus compañeras encarceladas y torturadas. La propia activista cuenta sus experiencias en un libro que se puede obtener en este enlace.

531833_4400627137470_937161482_nZainab al-Ghazali en los 90.

La concepción que Al-Ghazali tenía del papel de la mujer en la sociedad era, de hecho, muy similar a la de Qutb. En el Estado Islámico ideal de al-Ghazzali, las mujeres podrían trabajar, implicarse en la política y hacer todo lo que quisieran hacer, siempre que no desatendieran su principal ocupación y esfera de influencia, el mundo doméstico. Ella misma estuvo casada en dos ocasiones: se divorció de su primer marido porque este no aprobaba su militancia, y no tuvo hijos porque estaba demasiado comprometida con intentar conseguir un verdadero y genuino estado islámico.

Según al-Ghazali, “el islam ha provisto todo para hombres y mujeres. Dio a las mujeres todo: libertad, derechos económicos, derechos políticos, derechos sociales, derechos públicos y privados. El islam dio a las mujeres derechos en la familia no concedidos por ninguna otra sociedad. Las mujeres pueden hablar de liberación en las sociedades cristianas, judías o paganas, pero en una sociedad islámica es un grave error hablar de la liberación de la mujer. La mujer musulmana debe estudiar el islam, y así sabrá que es el islam el que le ha dado todos sus derechos”. (Fuente: Jannah.org. La traducción es mía.)

Al-Ghazali fue la primera, pero no la única. También en Egipto, ha surgido desde los años 70 un importante movimiento de mujeres en las mezquitas. Estas mujeres se reúnen para enseñarse conceptos religiosos, leer el Corán y debatir distintas interpretaciones, sin necesidad de intercesión masculina (lo cual constituye una innovación sin precedentes). El movimiento ha sido estudiado por Saba Mahmood, cuyo artículo al respecto puede encontrarse en castellano en el libro Descolonizando el Feminismo.  (Dispongo de una copia en PDF que puedo enviar por email)

Según las organizadoras, el movimiento de las mezquitas nació como respuesta a la percepción de que el conocimiento religioso, como forma de organizar la vida cotidiana, está siendo cada vez más marginado bajo las estructuras modernas del gobierno secular. […] Se entiende que esta tendencia, a la que se suelen referir como la secularización (‘almana) o la occidentalización (taghrib) de la sociedad egipcia, ha reducido al conocimiento islámico (como forma de conducta y como conjunto de principios) al estatus de “costumbre y folklore” (ada wa fukloriyya). El movimiento de las mujeres de la mezquita busca, por tanto, educar a los musulmanes legos en estas virtudes, capacidades éticas y formas de razonamiento que, en la percepción de las participantes, se han vuelto remotas o irrelevantes (…)

No todos los países de Oriente Medio son dictaduras opresivas, ni en todos las mujeres se encuentran brutalmente subyugadas. Y aún así, incluso en países como Arabia Saudí, las mujeres nunca dejan de tener capacidad de pensar y actuar dentro de los límites que establezcan sus sociedades. Existen numerosas organizaciones femeninas y feministas, como Musawah, que trata de elaborar una nueva lectura del islam más igualitaria. La mayoría de las organizaciones que conocemos en Occidente son de corte laico, como RAWA (de Afganistán), pero también hay círculos de mujeres islamistas e incluso salafistas. . Como explican la autora del cómic de Qahera y Saba Mahmood, las mujeres musulmanas no necesitan ser salvadas ni recibir lecciones de moral de las feministas occidentales.

Resumen y conclusiones

Las zonas rurales y las clases medias tradicionales se refugiaron en el tradicionalismo. Las élites y las clases medias dependientes de ellas adoptaron el modernismo laico. Los intelectuales, activistas y disidentes que trataban de cambiar sus sociedades y expulsar a los colonizadores iniciaron una nueva corriente, lo que se ha denominado modernismo islámico.

Este modernismo islámico no es sino un mosaico de ideas, interpretaciones y mensajes políticos que solo tienen en común el rechazo a la influencia europea y el orgullo de pertenecer a una civilización milenaria. A nivel teológico, se caracteriza por cierto rechazo a la jurisprudencia tradicional, un elogio de la interpretación personal de los textos (iytihad) y , a veces, cierta fascinación por las tradiciones sufíes. Más allá de eso, los autores y organizaciones modernistas se mueven desde la heterodoxia y el anti-clericalismo  hasta la interpretación literal de las escrituras y un mal entendido rigorismo. El salafismo, de algún modo, podría enmarcarse dentro de los movimientos modernistas, dado que rechaza gran parte de la tradición intelectual islámica, aunque el quetismo político predominante entre los salafis y su obsesión con el pasado me hace dudar.

Y es que el modernismo islámico tiene, desde sus orígenes, una marcada vertiente política. La mayoría de partidos y organizaciones islamistas, en efecto, surgen de esta corriente de pensamiento. El más conocido grupo modernista, los Hermanos Musulmanes, son claramente un producto moderno.  No solo por sus estrategias de movilización de masas, que han llevado a autores como Sami Naïr a considerarlo una forma de fascismo,[10] sino porque sus figuras fundadoras fueron maestros no ligados al clero, y sus planteamientos intelectuales y teóricos son fruto de los siglos XIX y XX.

La “re-islamización” de los 70-80 estuvo protagonizada por autores, partidos y movimientos modernistas islámicos de todo tipo. La mayoría eran muy conservadores, otros fueron demócratas y liberales (como el Movimiento de Liberación de Irán), y unos pocos incluso llegaron a autodenominarse “marxistas islámicos” (como los Muyahidines de Irán). El auge del velo debe entenderse en ese contexto, y no necesariamente en el de una sociedad retrasada anclada en la Edad Media, como muchos periodistas y medios sugieren. El velo, de hecho, era algo propio de las élites cuyas mujeres no necesitaban trabajar (las campesinas del siglo XVII, por ejemplo, no llevaban velo).

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En resumen, ¿qué es el modernismo islámico? Se trata de una corriente alternativa, a medio camino entre el tradicionalismo apolítico y el laicismo occidentalizante de las élites. Sus promotores no suelen pertenecer al estamento religioso, sino que son a menudo profesores, ingenieros, y asalariados de clase media, aunque pueden tener lazos familiares con los ulema o haber recibido una educación religiosa. Sus temas y posiciones son muy diversos, pero por lo general los modernistas apelan a la comunidad islámica internacional, rechazan el quietismo de los ulema y la occidentalización de las élites, y tratan de convertir el islam en una ideología política anti-imperialista. Anti-imperialista quiere decir opuesto a los EEUU y y la “occidentalización” y, en su momento, a la URSS.

3449793502Estudiantes iraníes en la embajada americana de Tehrán, 4 de noviembre de 2011. Reuters.

Se me ha quedado un artículo un poco largo, pero el tema era complejo y hecho lo que he podido. Espero que hayáis disfrutado de la lectura.


Bibliografía divulgativa básica

Abdelkefi, Mohamed:  Los árabes, ¿por qué?, Madrid, Edición al-Kitab, 1991.

Allawi, Ali A.: The crisis of Islamic Civilization, Londres, 2009, Yale University Press.

Ansary, Tamim: Un destino desbaratado. La historia universal vista por el islam, Barcelona, RBA, 2009.

Geertz, Clifford:  Observando el islam: el desarrollo religioso en Marruecos e Indonesia, Barcelona, Paidós, 1994.

Kassir, Samir:  De la desgracia de ser árabe, Córdoba, Ed. Almuzara, 2006.

Lacoste, Yves: El nacimiento del tercer mundo: Ibn Jaldún, Barcelona, Península, 1971.

Mir Hosseini,  Zeba:   Islam and Gender: The Religious Debate in Contemporary Iran, Nueva Jersey, Princeton,  1999.

-: “Islam y feminismo: la apertura de un nuevo diálogo” en Boletín ECOS nº 14 – marzo-mayo 2011, Fundación FUHEM

Naïr, Sami: ¿Por qué se rebelan?, Madrid, Clave Intelectual, 2013.

Said, Edward W.:  Orientalismo, Barcelona, Mondadori Random House, 2002.

Zubaida, Sami: Beyond Islam. A new understanding of the Middle East, Londres, I.B. Tauris, 2011.

Zubaida, Sami:  “Islam, religion and ideology” en Open Democracy, http://www.opendemocracy.net/conflict-terrorism/islam_religion_ideology_4346.jsp


Referencias

 [1]     Sami Zubaida, op. cit., pp. 139-141.

[2]     Mohamed Abdelkefi, op. cit., p. 46.

[3]     Ali A. Allawi, op. cit, p. 220-221.

[4]     Citado en Mohamed Abdelkefi, op. cit., p.49.

[5]     Tamim Ansary, op. cit., p. 309.

[6]     Tamim Ansary, op. cit. p. 351.

[7]     Sami Zubaida, op. cit. p. 197.

[8]     Ali A. Allawi, op. cit., p. 77-79.

[9]     Sami Zubaida, op. cit., p. 107.

[10]   Sami Naïr, op. cit.,

Análisis de Dabiq, revista del Daesh (III)

Tras un paroncito, continúo con el análisis de la revista del Daesh. Para ser sincero, el tono apocalíptico y machacón de la revista resulta un poco agotador, pero me propuse acabar con esto, así que allá voy.

Quizá lo que más me interesa de esta publicación es cómo algunos de los conceptos desarrollados por Sayyid Qutb han permeado e influyen en el pensamiento del grupo. Es muy posible que los lectores de este blog desconozcan la figura de Qutb, y por tanto no entiendan esta comparación. Uno de los próximos artículos tratará en detalle de este señor, del que he llegado a publicar un breve artículo académico.

Para contextualizar, me limitaré a señalar que Qutb (Egipto, 1906-1966) es una de las grandes figuras del pensamiento islamista moderno. Profesor de escuela, se unió a los Hermanos Musulmanes de Hassan al Banna. Se volvió islamista tras una estancia en Colorado, EEUU en 1948-49, donde contempló horrorizado la sordidez y decadencia (a sus ojos) de Occidente. Fue encarcelado y torturado por Nasser, y murió ejecutado tras ser acusado de conspirar contra el presidente. Sus escritos en prisión son mucho más radicales que sus primeras obras como Justicia Social en el Islam. Su última obra, Hitos (Milestones en inglés) es considerada la biblia del pensamiento islamista violento. Sus ideas se podrían resumir en que el verdadero islam ya no existe, y que los nuevos musulmanes auténticos deben establecerse como una comunidad aparte y luchar contra las leyes humanas (en oposición a las divinas), el pecado y las fuerzas del mal.

Qutb
Sayyid Qutb entre rejas. Fotografía clásica, no recuerdo la fuente.

El número 12 de Dabiq prosigue con un artículo de dos páginas ensalzando la grandeza del Daesh, asegurando que Dios está de su lado y que ganarán. Lo típico, vamos. Se encuadra dentro de la sección “desde las páginas de la Historia”, y se centra en la fundación de Daesh. La palabra que más se repite y que da título al artículo es Baqiyah, que significa algo así como resistente o resiliente (un neologismo muy de moda últimamente). Se refieren a la fecha de establecimiento de Daesh (Ramadán de 1427 AH; septiembre de 2006 EC) como el momento más memorable para los muyahidín desde el 11 de septiembre de 2001, ya que ese día se estableció al fin un verdadero estado basado en la yihad y el tawhid (monoteísmo) y liderado por un (supuesto) miembro de los Quraysh, la tribu de Mahoma. El artículo recuerda al primer emir del Daesh, Abu Omar Al-Qurashi al-Baghdadi, muerto en 2010 en un bombardeo americano, y muestra una foto muy desagradable con su cara desfigurada. El artículo se resumiría en que Daesh afirma que han sobrevivido casi una década el acoso de las tribus beduinas aliadas a la OTAN, al ejército iraquí, a los bombardeos “cruzados”, a los sirios, a las facciones yihadistas enemigas, y que hoy día son más grandes y poderosos que nunca porque Dios les apoya y les ha guiado durante todos estos años. Nada que no supiéramos ya.

El número 13, tras el texto hablando de los Safávidas, continúa con más anuncios de videos propagandísticos y una “selección de operaciones militares conducidas por el Estado Islámico”, en las que han “aterrorizado, masacrado y humillado a los enemigos de Alá”. Antes del análisis de las operaciones militares en sí, recuerdan que todos los grupos islamistas que luchan contra ellos y que se atreven a denominar “yihad” a su guerra contra Daesh son unos apóstatas, unos herejes y unos infieles y que Daesh no hará distinción entre ellos y los que son abiertamente idólatras, politeístas o ateos. (¡Otra vez las similaridades con Qutb!) No quiero detenerme en las operaciones militares en sí porque ya son noticia del pasado y son muy macabras. Para sintetizar diré que Daesh proclama que sus zonas de actuación son, además de Siria e Irak, Bengala (Bangladesh), Yemen, Túnez, África Occidental (Nigeria), Egipto, Adén, Indonesia, Jorasán (Afganistán) y Libia. Muchísimos frentes, infinitos enemigos y, por supuesto, todo éxitos. Lo esperable de una publicación propagandística.

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Felices guerreros del Daesh. Dabiq 13, p. 18.

Sigamos con el número 12. Llegamos ahora a una parte muy interesante de la revista. Se trata de la sección femenina, escrita por mujeres y para mujeres. Los colores son cálidos y encabeza el artículo una foto con bellas florecitas. Nada de cadáveres mutilados o escombros. El artículo trata de la poligamia, y comienza de una forma que evoca a Qutb, asegurando que el verdadero islam ha desaparecido y las leyes justas y buenas que trajo han sido sustituidas por costumbres pecaminosas y perniciosas importadas de Europa, que han fragmentado y devorado a la Ummah (comunidad de creyentes) como si de un cáncer se tratase. Tras la introducción, presenta algunos de los versos coránicos correspondientes a la poliginia [An Nisa: 3], que vienen a decir que es permisible casarse con uno, dos, tres y hasta cuatro mujeres, siempre que las condiciones económicas y afectivas lo permitan.

La autora recuerda que la poliginia no fue introducida por el Islam, sino que está presente en la Shariah (ley sagradas) de aquellos que vinieron antes que los musulmanes, refiriéndose a los judíos.  Umm Sumayyah (la autora) no entiende bien por qué judíos y cristianos se indignan respecto a la poliginia en el Islam, cuando en sus propios libros sagrados se especifica que profetas como David tuvieron numerosas mujeres [Samuel 2:5:13 y Samuel 1:25:42-44], o que Salomón tuvo 700 esposas y 300 concubinas [Reyes 11:13], y que hasta que aparecieron las leyes del Islam no había límite en el número de esposas. Después del Corán sigue sin quedar fijo el número de concubinas, que viene a ser ilimitado (a la autora esto le parece muy bien).

A partir de aquí Sayyid Qutb y Umm Sumayyah divergen completamente. Mientras que para Qutb la poliginia no es deseable y pertenece a un estado previo de la evolución humana, para la escritora de Dabiq la legislación coránica está llena de sabiduría. Al fin y al cabo, el número de mujeres excede al de hombres (siendo la mortalidad masculina superior debido a las guerras y el duro trabajo físico) y además los hombres jóvenes suelen preferir casarse con vírgenes y no les gustan las viudas ni las divorciadas. Si no hubiera poligamia, ¿quién cuidaría de estas mujeres?, se pregunta Umm Sumayyah. Además, continúa, hay mujeres que son infértiles, y la poliginia les protege de divorcios que las puedan dejar desamparadas, ya que el marido puede casarse otra vez para asegurar su descendencia. Por último, en ocasiones (menstruación, parto y postparto) las mujeres no pueden cumplir con los derechos del marido, de modo que, asegura la autora, tener múltiples esposas previene al esposo de caer en conductas sospechosas y pecaminosas. Y si aun así esto no nos convence, la poliginia está decretada por el mismísimo mensajero de Dios de modo que, aunque no tuviera ninguna ventaja evidente, deberíamos acatarlo por ser palabra divina.

dabiq 12 p 19.jpgLa “sección de chicas”, con colores cálidos y fotografías agradables. Dabiq 12, p.19.

 A continuación, la autora se dirige no a las mujeres impías e infieles, sino a las “buscadoras de conocimiento”, las reclutas del Daesh. Asegura que muchas de ellas, inspiradas por la propaganda de los ateos y cruzados, han llegado a afirmar que la “poliginia oprime a las mujeres”. Que algunas mujeres, inspiradas por Satán, han llegado a confesar que están dispuestas a acatar todos y cada uno de los preceptos legales y religiosos, salvo la poliginia. Durante un par de párrafos se lamenta y despacha contra estas y otras mujeres de todas las tierras islámicas, y más o menos viene a decir que no vale con someterse a todas las normas del islam salvo esta, que sumisión y obediencia significa acatar todas las leyes, nos parezcan buenas o malas, justas o injustas. Que los celos son pecado, y que si estas mujeres han emigrado (hecho la hégira, a los del Daesh les gusta usar el término religioso asociado a Mahoma con todos aquellos que se unen a su grupo) hasta Siria para establecer la sharia y el reino de Dios en la tierra, hay que establecer toda la sharia y no solo las leyes que nos gusten. Que las mujeres de Mahoma no se quejaron, y que no por tener varias esposas el profeta dejo de amarlas y cumplir con sus deberes matrimoniales.

Aconseja a las mujeres cuyo marido practica la poliginia no prestar atención a las voces internas, a los celos, a las palabras insidiosas de cualquier humano o yinn (genio, diablillo) que inciten los celos y la desconfianza. La yihad más grande es la yihad interna, la mayor lucha es la que se hace contra el egoísmo y los bajos sentimientos. Alá las acompaña a todas y el cielo aguarda a las que son pacientes y sufren en silencio. No hay que escuchar a las otras mujeres, que tienen la mente envenenada por las telenovelas y films de los pecadores. Por último, recuerda a las mujeres que el marido no tiene por qué consultarlas o tratar de agradarlas si se casa por segunda vez, y que si así lo hace es por un puro acto de generosidad.

Finalmente, se dirige a los hombres con múltiples mujeres o que tienen esa intención, y les pide que sean pacientes y misericordiosos con sus primeras esposas, que es normal que sientan celos y se enfaden. Que si son arrogantes se las recuerde que viven en un estado islámico y que la ley permite al marido casarse hasta en cuatro ocasiones, y que si siguen estando enfadadas que las ignoren hasta que se les pase el disgusto. Que el infierno les espera si por casarse de nuevo desatienden o maltratan a cualquiera de sus anteriores esposas. Que es el deber de todo hombre proteger a las viudas y los huérfanos, y que pasado el periodo que marca la decencia, deben proponer matrimonio a las mujeres de los compañeros caídos en combate para que ni ellas ni sus hijos queden desamparadas. Alabado sea Dios, Amén.

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Un militante del Daesh, “los mejores mártires”. En la foto a página completa porta lo que parece ser un cinturón de explosivos. Dabiq 13, p. 21

El número 13, mientras tanto, sigue con un par de artículitos de apenas una página dedicados a los mártires (Suhada). Citando unos cuantos hadizes, aseguran que el mejor mártir es el que muere defendiendo la verdad contra un líder tiránico; o el que lucha contra el Dajjal (Anticristo) refutando sus mentiras, advirtiendo a otros de su mal y siendo matado por él; o el que lucha en primera línea de combate siendo su sangre derramada. Por último, afirman, un tercio del ejército islámico morirá en la batalla de Dabiq contra el Anticristo, y esos serán los mejores mártires de todos.

La batalla de Dabiq. Conviene detenerse en esto: Según Daesh, cerca de Dabiq (un pueblo en el norte de Siria) tendrá lugar una batalla épica que antecederá el apocalipsis. En ella, los ejércitos musulmanes derrotaran con mucho esfuerzo y sacrificio las fuerzas del mal y una era de paz, prosperidad y shariah comenzará. Por eso la revista de la organización se llama así. En varios videos se recrean en esta idea y retan a sus enemigos a luchar contra ellos en esta localización. Dios está de su lado y ganarán. No sé si de verdad se creen esto o es un ardid propagandístico, pero a lo largo de toda la revista se puede percibir este tono escatológico. Daesh se presenta como la única organización verdaderamente islámica en el mundo, que está cumpliendo una misión profética.

Tras el artículo “para chicas”, el número 12 tiene un artículo muy breve en el que se ensalza, una vez más, la obediencia, citando tres hadices. El que abandona la Jama’a (el grupo) entra en la yahiliyah (ignorancia), y de ahí al infierno. Quizá lo más llamativo de este breve texto es la imagen y la maquetación, pero a mí también me sorprende el uso del término yahiliyyah (que aperece en el título) en el resto de la revista, muy parecido a la forma en la que lo emplea Qutb.

Dabiq 12 23.jpgSi ignoramos el texto, parece un anuncio de joyería o de piezas de motor. Dabiq 12, p. 23.

Como decía al principio, me gusta y me parece interesante comparar al Daesh con Qutb, porque el egipcio planteaba ideas de algún modo similares: los auténticos musulmanes han desaparecido de la faz de la Tierra. Los que quieran llegar a serlo deberán cortar lazos con sus comunidades y, al igual que hizo Mahoma, deberán emigrar a algún lugar apartado donde construirán una auténtica comunidad islámica. Los ignorantes, los yahilis, tratarán de destruirlos, y por eso los verdaderos creyentes deben armarse y luchar. Yahiliyya, término que anteriormente se utilizaba para designar la era de la ignorancia previa a la aparición del islam, se convierte en el pensamiento de Qutb en un sinónimo de infidelidad y pecado. Dado que no quedan verdaderos creyentes, Dios ha abandonado a los musulmanes y por eso los últimos siglos de la civilización islámica se han caracterizado por la decadencia y el estancamiento. Daesh adopta muchas de estas ideas: la migración, la consideración de que solo ellos son auténticos musulmanes, el uso de yahili como sinónimo de pecador. Sin embargo, difieren con el profesor egipcio en su visión de la poligamia y la posición de las mujeres en la sociedad, y además dan a la visión de Qutb una nueva vuelta de tuerca y adoptan una perspectiva apocalíptica y escatológica inédita.

Llevamos aproximadamente la mitad del contenido de la revista. Continuaré destripando los números 12 y 13 hasta el final, pero entre medias iré publicando artículos de otros temas, que el análisis de la revista no es especialmente excitante.