Luces y sombras del Qatar contemporáneo (y III)

Último artículo de la serie. Aquí puedes encontrar el primero y el segundo. Hoy hablaremos de las últimas cuatro puntos débiles de Qatar: los derechos de los inmigrantes, la ausencia de libertad de prensa, el giro intervencionista en la política exterior, y algunos problemas de imagen relacionados con el Mundial de fútbol de 2022.

5 debilidades de Qatar

2 – Derechos de los inmigrantes

Solo el 20% de los habitantes de Qatar poseen la nacionalidad, y aquellos que trabajan lo suelen hacer en el sector público. El resto de la población se compone de inmigrantes o “trabajadores invitados” de una amplia variedad de nacionalidades, convirtiendo a Qatar en uno de los países del mundo con mayor porcentaje de población extranjera. El status social de los migrantes está determinado por su lugar de origen y ocupación: los trabajadores cualificados occidentales están mejor vistos que los obreros de la construcción de la India.

La mayoría de los inmigrantes vinenen del sur de Asia, especialmente de India y Nepal, y de las Filipinas. Según un estudio de Ganesh Seshan, el migrante promedio en el año 2007 era un varón de 30 años con educación secundaria empleado en el sector de la construcción y viviendo en un campamento de trabajadores. Este migrante medio se las apañaba para enviar a casa (habitualmente a sus padres) más del 40% de sus ingresos, ahorrando lo que podía del resto para construir una casa en su país natal y dar una edicación a sus hijos. Las mujeres extranjeras están menos pagadas en comparación con los hombres, y son menos capaces de enviar dinero a casa o de ahorrar.

458cb9d2-8c5a-4e69-964f-8391d612a6e6-2060x1236Trabajadores inmigrantes en Qatar al final de su jornadalaboral. Pete Patisson

Independientemente de su lugar de origen o estrato social, los trabajadores extranjeros en Qatar son altamente dependientes de su empleador o “sponsor”, que debe autorizarles a cambiar de trabajos si desean hacerlo antes de que termine su contrato laboral. Además, estos “trabajadores huéspedes” deben obtener un permiso de salida de sus jefes antes de que puedan salir del país, lo que les hace vulnerables a los caprichos de sus empleadores, como ha denunciado Human Rights Watch.

Los contratos laborales tienen por lo general una duración de entre uno y tres años, aunque algunas empresas no especifican el tiempo. Una nueva ley aprobada en 2015 estableció que en caso de que no se fijase un periodo de trabajo en el contrato los trabajadores deberán permanecer 5 años con su empleador. Se espera que los migrantes vuelvan a sus países una vez expire su contrato, pero algunas empresas están valiéndose de la ley para retener a sus trabajadores en condiciones de explotación. Algunos empleadores llegan a confiscar los pasaportes de sus trabajadores, una práctica ilegal que no es siempre perseguida por las autoridades.

Qatar se vio obligado a aprobar una nueva ley sobre los trabajadores extranjeros cuando la prensa occidental comenzó a criticar la situación. Desde 2013, el diario The Guardian ha publicado una serie de noticias en las que se denuncia el maltrato y la explotación que sufren los trabajadores nepalíes y su alarmante tasa de fallecimientos en accidentes laborales. Otros medios como la BBC se han hecho eco de las quejas, y varias ONGs como Amnistía Internacional han realizado informes especiales sobre el tema.

La nueva ley, sin embargo, no ha cumplido las expectativas de las organizaciones en defensa de los Derechos Humanos, que siguen criticando las políticas laborales de Qatar. Amnistía ha publicado un duro informe (en español) en el que analiza los defectos de la ley y exige al gobierno de Qatar que:

Procedan a abolir el permiso de salida para que los empleadores no tengan autoridad alguna para interferir arbitrariamente en la libertad de circulación de los trabajadores y trabajadoras migrantes; apliquen una prohibición inequívoca de la confiscación de pasaportes y exijan que todos los empleadores proporcionen a cada trabajador un espacio seguro y que pueda cerrarse con llave para guardar individualmente su pasaporte; y garanticen que los trabajadores pueden cambiar de empleo sin necesidad del permiso de su empleador actual”.

Si el bloqueo de Qatar se alarga mucho y afecta su economía, es de esperar que se produzca un descenso en el número de trabajadores que buscan oportunidades en la península, pudiendo producirse una escasez dramática de mano de obra cinco años antes del Mundial de fútbol.

3- Censura de la prensa

El gobierno de Qatar comenzó una campaña para defender, al menos de boquilla, la libertad de expresión, estableciendo en 2008 del Doha Center for Media Freedom (DCMF), una organización con el objetivo de trabajar a favor de “la libertad de prensa y el periodismo de calidad en Qatar, Oriente Medio y el mundo” mediante la protección de periodistas amenazados en todo el globo.

No obstante, algunos de sus colaboradores han sido muy críticos con el Centro. Un antiguo trabajador, Ole Chavannes, dimitió y se quejó sobre el rechazo del Centro a ayudar a periodistas enfrentándose a cárcel y torturas. Según cuenta en una carta abierta, el DCMF es solo una fachada, “… un juego político en el que Qatar puede mostrar al mundo que está apoyando una iniciativa progresista, a la vez que mantiene [al DCMF] lo suficientemente pequeño como para impedir que produzca ningún cambio significativo”.

Robert Mènard, el primer director del DCMF, dimitió tras llevar menos de un año en el puesto. Su segundo director, Jan Keulen, fue despedido a finales de 2013. En una entrevista concedida más o menos un año antes de que fuera rescindido, Keulen era sorprendentemente franco y directo sobre la ausencia de una prensa libre en Qatar y la auto-censura que existe entre los periodistas que trabajan en Qatar, especialmente porque muchos ellos no son qataríes y temen que sus permisos de trabajo puedan ser revocados.

doha
Skyline de Doha. Collegiate Model UN

Aunque la censura fue oficialmente abolida en 1995, Al Jazeera se abstiene de criticar abiertamente a la dinastía al-Zani. Al fin y al cabo, la cadena debe su existencia a su apoyo y además es una de las principales herramientas de su política exterior, como algunos de los críticos de la cadena han señalado, especialmente tras de la Primavera Árabe de 2011. Por ejemplo, la cobertura de la Hermandad Musulmana en Egipto por parte de la cadena ha sido percibida por el gobierno de al-Sisi como una interferencia directa en sus asuntos domésticos. Este año (2017), las autoridades egipcias han arrestado a un periodista de Al Jazeera, que ha publicado una serie de artículos denunciando el asunto.

Además de Al Jazeera, Qatar cuenta con varios periódicos locales, algunos de ellos en inglés. Uno de los medios más críticos con el régimen, Doha News, ha sido bloqueado en Qatar. Doha News contiene el tipo de noticias que no aparecerían en Al Jazeera, aunque la mayoría de su contenido parece inofensivo.

La mayoría de los medios qataríes son propiedad de la familia real. Freedom House califica el país como “No libre” en lo que respecta a la libertad de prensa, y condena las restricciones que afrontan los medios locales, así como las detenciones de periodistas británicos y alemanes que estaban cubriendo historias sobre los trabajadores inmigrantes.

4 – Giro intervencionista en la política exterior

La política exterior de Qatar ha cambiado significativamente desde la Primavera Árabe (2011) y la coronación de Tamim al-Zani (2013). Se ha vuelto más intervencionista, apoyando a diversas facciones en conflicto en lugar de buscar un compromiso a base de petrodólares como acostumbraban a hacer. Un análisis del Al Jazeera Center for Studies (que podría ser considerado el “think-tank” oficial del régimen qatarí) afirma que Qatar ha pasado del soft power al smart power, o lo que es lo mismo, “de la diplomacia de la mediación a la diplomacia de la influencia”. Esto quiere decir, entre otras cosas, que Qatar ha promovido el diálogo con los Hermanos Musulmanes porque, aunque estén ilegalizados en muchos países árabes, siguen siendo un actor muy influyente en la política de la región.

El apoyo de Qatar a redes de activismo salafista y organizaciones ligadas a la Hermandad Musulmana se ha vuelto más prominente en los últimos años, una tendencia que ha causado preocupación entre la prensa especializada occidental, y que ha acabado desencadenando un conflicto diplomático con otros países del Consejo de Cooperación del Golfo. Qatar ha sido el único país que ha alojado a representantes de los Taliban afganos.

hamas-qatar_horo-2-e1496928935609-635x357Mahmud Abbas (izquierda); El que fuera emir hasta 2013, Hamad al-Zani (centro); y Jaled Mashaal, antiguo líder de Hamás, el 6 de febrero de 2012. Foto: Osama Faisal (AP)

En Siria, Qatar ha respaldado a milicias islamistas como Ahrar al-Sham, así como a otras facciones militares. Las autoridades también han hecho la vista gorda ante las donaciones privadas al frente al-Nusra (hoy día rebautizada como Jabhat Fateh al-Sham), la filial de al-Qaeda en Siria. Esta política ha probado ser ineficaz, no solo porque los distintos agentes que Qatar ha apoyado en Siria han sido incapaces de unirse en un frente común, sino también porque ha permitido que se extienda la corrupción.

A pesar de que el apoyo de Qatar al islamismo es, según diversos funcionarios estatales, pragmático más que ideológico, tendremos que esperar y ver si su apuesta acaba pagando sus dividendos o por el contrario se convierte en una amenaza peligrosa para la legitimidad del régimen. Al fin y al cabo, muchos islamistas y salafistas no reconocen a las monarquías como una forma de gobiernos islámico.

Por último, es necesario destacar que Qatar ha seguido una actitud de apaciguamiento frente al régimen iraní, dado que comparten un gran yacimiento submarino de gas natural. Esto también ha enfurecido a algunos de sus socios del CCG, que perciben a Irán como una serie amenaza para sus intereses.

Por lo pronto, el viraje de Qatar hacia un mayor intervencionismo ha acabado desembocando en la crisis diplomática presente. La Turquía de Erdogan, que también apoya a los Hermanos Musulmanes, ha prometido su apoyo militar a Qatar en caso de conflicto. No quiero aventurar lo que puede pasar (soy historiador, no adivino), pero seguramente el verano de 2017 sea interesante.

5 – Problemas con el Mundial de fútbol

La organización del Mundial de 2022, que se esperaba que mejorase la imagen de Qatar a nivel mundial, ha hecho surgir controversias y problemas que pueden minar la reputación internacional del emirato. En primer lugar, hay serias acusaciones de corrupción al respecto de la designación de Qatar como sede. En 2014, varios medios británicos aseguraron que Qatar había sobornado a Jack Warner (ex-vicepresidente de la FIFA) y a algunos otros agentes de la organización con el objetivo de asegurarse la celebración del torneo. Sean ciertas o no estas acusaciones, la imagen de Qatar se vio seriamente dañada.

La elección de Qatar como sede del Mundial también ha sido también criticada por varios miembros de la comunidad LGBT. La homosexualidad es ilegal en Qatar, y los aficionados al fútbol gays pueden verse impedidos a visitar el país durante el torneo. Las autoridades del país han afirmado que los potenciales visitantes homosexuales no deben sentirse asustados mientras no hagan muestras públicas de afecto. Los representantes de la FIFA, por otro lado, se limitaron a aconsejar que los aficionados homosexuales “deben abstenerse de cualquier actividad sexual” durante la competición. Las leyes qataríes son muy severas con los homosexuales locales, que pueden sufrir pena de muerte si son musulmanes o hasta siete años en prisión. Los homosexuales extranjeros pueden ser encarcelados y deportados.

Por último, hay varios problemas menores de imagen relacionados con las fechas del torneo, que pueden afectar las competiciones europeas, ya que se propone disputar el campeomato en invierno para evitar las altas temperaturas del verano en el golfo.

Para concluir

Aparte de todo esto, Qatar se enfrenta a varias dificultades con el bloqueo. En primer lugar, es dependiente de las exportaciones de alimentos de Arabia Saudí. Turquía e Irán les van a asistir en una especie de versión moderna del puente aéreo de Berlín, pero no es una situación sostenible a largo plazo. Los supermercados se han quedado vacíos.

En segundo lugar, como ya he mencionado, si la economía se resiente, la mano de obra inmigrante tratará de volver a casa. Qatar Airlines está tocada de muerte si se alarga la situación, y peligra seriamente la construcción de las infraestructuras del Mundial, el proyecto estrella de los al-Zani.

Por último, si Trump retira a los americanos de la base de al-Udeid, dejaría el terreno despejado a una intervención por parte del CGC, dado que el ejército de Qatar es minúsculo. Qatar intentará hacer equilibrios diplomáticos, pero será difícil que Turquía e Irán colaboren estrechamente. Quedamos a la espera de lo que pueda pasar.

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