Análisis de Dabiq, revista del Daesh (II)

Seguimos con el análisis de los números 12 y 13 de la revista del Daesh, cuya primera parte puedes encontrar aquí.

Después de un nuevo anuncio de vídeos desagradables, continua el número 12 de la revista. El siguiente artículo es una pieza breve originalmente publicada en Sawt-al-jihad, la que fuera revista de Al Qaeda en la península Arábiga hace una década: (más información sobre la revista en este enlace) El artículo en sí no dice gran cosa salvo que es fundamental para los objetivos de toda organización militar el obedecer las órdenes del líder y respetar la jerarquía, que es esencial una disciplina fuerte y demás consignas. Sin embargo, lo que llama muchísimo la atención es la foto escogida para encabezar este artículo. Muestra a un grupo de jóvenes multiculturales sonrientes, felices y en alegre camaradería mientras agitan fusiles. Si obviamos las armas y los uniformes, parece sacada de la web de alguna universidad u organización juvenil occidental.

Dabiq 12 p 9
Felices y multiculturales militantes de Daesh, encabezando un artículo en el que se enfatiza la necesidad de acatar órdenes sin protestar. Fuente: Dabiq 12, p.9.

Continúa el número 12 con otro artículo dedicado al mayor enemigo del Daesh, Al Qaeda, aunque en este caso se centra en sus aliados en Siria, el llamado “Ejército Sirio Libre” y otros. Es la última entrega de un amplio reportaje dedicado a criticar a los distintos aliados de Al-Nusra en la guerra civil siria. Aparte de las habituales críticas (apóstatas, nacionalistas, pecadores, etc), reproducen una extensa declaración del ELS y otras facciones, la mayoría de ellas islamistas (“Harakat Nūr ad-Dīn Zinkī,” el frente Shāmiyyah,” “Faylaq ash-Shām,” “Jaysh al-Mujāhidīn,” “Al-Ittihād al-Islāmī li Ajnād ash-Shām,” y “Ahrār ash-Shām”), publicada el 18 de septiembre de 2015 y titulada “Los cinco principios de la revolución siria”. En ella, hablan de transición política y constituciones,  se acogen a los principios de la convención de Génova, reclaman democracia, parlamentarismo y  el cumplimiento resoluciones de la ONU, lo cual para Daesh es un ejemplo suficiente de que el ELS está lleno de traidores, apóstatas y gente que no es de fiar. Les indigna especialmente que la declaración se preocupe por los chiíes de Siria, ya que estos chiíes no son “compatriotas”, como sí lo son “antiguos cristianos americanos que se han convertido a la verdadera religión y han venido a luchar a Siria”. También les indigna que se reclame un juicio para Al Assad cuando para Daesh la necesidad de matarle es tan imperiosa (por socialista pan-árabe, por chií y por sus “crímenes”) que la sola idea de un juicio resulta ofensiva.

Prosiguen citando documentos y declaraciones de los “enemigos” (resulta interesante que citen las fuentes primarias), rechazan las teorías conspirativas que culpan a Al Assad de la creación de Daesh, y una vez más, aseguran que solo en las tierras del Daesh se cumple la Sharía, y que pobre de aquel musulmán que ose luchar contra ellos y sustituir “las leyes de Dios” por “las leyes del hombre”. Este argumento no es muy original, pues el tema de la diferencia entre leyes de Dios y leyes humanas es central en toda la teoría sobre el Estado Islámico que se desarrolló en el siglo XX, desde Mawdudi hasta Jomeini, pero ya hablaremos de ello con más detalle en otro momento.  El artículo finaliza llamando a todos los guerreros e integrantes de las otras facciones salafistas a abandonar su coalición de apóstatas, o al menos a negarse a combatir a Daesh y centrarse en el verdadero enemigo, el régimen de Al Assad, el nacionalismo, la falsa democracia, etcétera.

dabiq 13 p 10
Daesh no ve con mucha simpatía a la República Islámica de Irán ni a su líder supremo, el ayatollah Jamenei. Fuente: Dabiq 13, p. 10.

El número 13 dedica un extenso artículo a la historia de los chiíes, en concreto a los Safávidas, dinastía que gobernó en lo que hoy es Irán entre 1501 y 1722 de la era cristiana.  Según Daesh, los Safávidas son los culpables de que el chiísmo persista hoy en día y de que la cultura y religión persas hayan continuado vivas. Este tema me resulta particularmente interesante. Creo que tengo un conocimiento más o menos detallado de la historia de dicha dinastía, dado que estudié historia de Irán y el que fuera mi tutor en el Master de Estudios Islámicos, Andrew J. Newman, es uno de los académicos especialistas en los Safávidas más aclamados y respetados (no hay muchos, todo hay que decirlo). Además, en la percepción que los propios iraníes tienen de la historia de su país, los Safávidas son un asunto controvertido. Para muchos representan una época de gloria y esplendor sin precedentes, pero para otros, como Ali Shariati, significaron el principio del fin de la pureza del chiísmo como religión redentora, además de unos sátrapas absolutistas. La cuestión aquí es, ¿por qué Daesh le dedica un artículo? ¿Qué busca demostrar?

El artículo empieza retratando a Ismail, fundador de la dinastía, no solo como un hereje de la peor categoría (Sufí y chií), sino también como un gobernante cruel y sádico que masacró a millares de sunníes, quemando sus libros y textos sagrados y sumiendo a la antaño iluminada Persia en una época de oscuridad y terror. Ismail tuvo que importar clérigos de Líbano, siendo el más famoso Ali Al-Karaki. Aquí he de decir que, soprprendentemente, Daesh ha hecho muy bien sus deberes de documentación histórica, ya que en efecto Ismail llevó a Karaki a Irán para tener un clérigo leal y afecto que emitiese fatwas legitimadoras; también citan la obra de Tomé Pires, embajador portugués a China que pasó por Persia. Posteriormente, se centran en los aspectos más negativos de la época Safávida (desde el punto de vista salafista): la celebración de rituales de lamento y martirio por la muerte de los distintos Imames, y el entendimiento entre los gobernantes persas y las potencias “cruzadas”: Portugal, Gran Bretaña y Francia.

 Una vez más se despachan contra toda la genealogía safávida, a la que llaman alcohólica, adicta al opio, sodomita, débil y sanguinaria, entre otras lindezas. No sin aprovechar para meterse con los otomanos, “adoradores de tumbas”, que alcanzaron un acuerdo con los safávidas para que los chiíes pudiesen peregrinar a la Meca, el mismo tipo de acuerdo respetan los saudíes y que, para Daesh, es otro de los motivos por los que merecen primero la muerte, y después el infierno. Entre los safávidas y el Irán actual, aseguran, existe una continuidad histórica, demostrada por el hecho de que los jomeinistas de hoy día citen a los safávidas como propagadores de la religión y hombres santos, aunque en realidad fueran idólatras y casi adoradores de Satán.

Y aquí está la madre del cordero: Según Daesh, el legado cultural de los safávidas, “podrido y lleno de esputo”, no es otro que un odio atroz hacia la gente de la Sunna, hacia los sunníes. Por eso, concluyen, todos los gobiernos, partidos y organizaciones chiíes, además de ser adoradores de tumbas, profesan un profundo rencor, no hacia los “judíos o los cruzados”, sino hacia los representantes de la verdadera religión, los sunníes. “Al igual que el Imperio romano nunca cayó, sino que adoptó distintos nombres”, finalizan, “los safávidas iraníes, y su objetivo declarado de exterminar a los sunníes, nunca han dejado de existir”.

Guau.

La historia siempre se ha utilizado para justificar planteamientos morales políticos e ideológicos del presente, eso no es nuevo. Aun así, es muy llamativo ver cómo Daesh, que se ha propuesto exterminar a los chiíes de la faz de la tierra, culpa a los propios chiíes de iniciar esa retórica exterminadora, cuando no es ni mucho menos cierto. Los safávidas trataron de instrumentalizar la religión, como han hecho tantos gobernantes, de eso no cabe duda. Pero en ningún momento plantearon genocidar a los sunníes. En la época persistía en el país una importante comunidad de sunníes, al igual que había judíos y armenios. A los que machacaron sin piedad, y se ha seguido machacando hasta la actualidad, es a los Bahais. Volviendo al último siglo, aunque la Revolución Islámica fuera fundamentalmente chií, y sus ganadores perteneciesen al estamento clerical, Jomeini y sus colaboradores soñaron durante un tiempo con extender la revolución y crear una especie de movimiento Islámico mundial. Su retórica no fue la de la confrontación, sino la de tender puentes y el entendimiento… postura lógica dado que los chiíes son apenas un 10% de los musulmanes del mundo, e Irán estaba bastante aislado internacionalmente tras el 79.

shah abbas mosque
Cúpula de la mezquita de Shah Abbas en Isfahán, mandada construir por el shah homónimo en 1611. Fuente: Fernando Mobu, Panoramio.

¿Qué podemos concluir de los artículos analizados hoy?

En primer lugar, que Daesh se autoproclama único representante legítimo de los musulmanes sunníes. En segundo lugar, que intenta captar nuevos miembros, demostrando que el resto de las facciones islamistas violentas (yihadistas) en Siria son hipócritas y no defienden el “verdadero” mensaje del islam. En tercer lugar, que es un movimiento totalitario, ya que plantea el exterminio de todos los que no se ajusten a su credo, ya sean nacionalistas, demócratas, chiíes o cristianos. En cuarto lugar, que internacionalmente se trata de un movimiento intransigente que rechaza llegar a ningún tipo de entendimiento con sus “enemigos”, que considera a la ONU y demás “instituciones cruzadas” y que plantea una especie de guerra global contra el mal.

Más o menos lo mismo que con los artículos anteriores. Seguiremos informando y contrinuaremos con el análisis de la revista, aun así.

Continuará…

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Análisis de Dabiq, revista del Daesh (I)

Nota: El autor de este texto no apoya ni justifica el terrorismo y hace uso de “material yihadista” con propósitos únicamente informativos. Parece obvio, pero hay que especificarlo por si acaso, viendo como está el panorama últimamente…

 Como prometido, aquí llega la reseña de los dos últimos números de Dabiq, la revista del Daesh. Los números en inglés se pueden encontrar gratuitamente en la página web del Clarion Project. La portada del 12, publicada 5 días después de los ataques de París, habla por sí sola.

Dabiq 12 cover
Portada de la versión inglesa del número 12 de Dabiq, revista del Daesh.

El número 13 es brutal también. Está dedicado a los chiíes, llamados despectivamente “Rafidah”. El subtítulo es “De Ibn Saba al Dajjal”. El Dajjal es algo así como el Anticristo, e Ibn Saba (que no se sabe muy bien si existió) es un personaje legendario recordado por decir que Alí (el 4º califa, el yerno de Mahoma, una de las figuras más importantes del chiísmo), tenía atributos divinos. Según algunos salafistas, fue el propagador inicial del chiísmo, aunque los ulemas chiíes y la Academia occidental lo niegan.

Lo primero que llama la atención es la maquetación de la revista. Es muy profesional. El inglés es muy bueno. Las fotografías están muy bien escogidas, retratando a los del Daesh como tíos buenos, felices y y multiculturales; y a los malos (el resto de los contendientes en la guerra civil siria, gobernantes extranjeros) como gente muy mala. También es llamativo el número de artículos. El número 12 está formado por 16 artículos y un editorial, en un total de 66 páginas. El 13 solo tiene 10 artículos, y el correspondiente editorial. Hay mucho texto, notas a pie de página y fotos, el estilo que intenta imitar es el de revista seria, al estilo del Spiegel o el Economist.

Lo segundo que llama la atención es que están muy locos.

El editorial del número 12 comienza fardando de ataques terroristas. Los ataques de París y el avión ruso que derribaron son, dicen, la consecuencia directa de las acciones de las potencias contra el Daesh. Tras la decisión de Putin de involucrarse directamente en la guerra de Siria (30 de septiembre de 2015), cambiaron el objetivo de la bomba (que ya estaba preparada) y en tan solo un mes consiguieron tirar el avión. Por aquí en España no se habló mucho del tema, pero 224 personas muertas son una burrada. Los atentados de París, continúan, son también una represalia por la intervención francesa en Siria. “La pesadilla en Francia solo acaba de empezar”, dice un pie de foto.

El editorial sigue llamando a todos los musulmanes a la lucha, diciendo que matarán a todos los infieles y destruirán los falsos ídolos del nacionalismo, la democracia, y demás desviaciones pecaminosas. No obstante, los occidentales tienen la solución a todo esto delante de sus narices: Darse cuenta de que el “califato” está aquí para quedarse y dejarles en paz, aunque se propongan matarnos a todos.

Continúan, una vez más, llamando a la lucha a todos los “musulmanes del mundo”, sin importar su edad o formación. Alaban a varios chavales de 15 y 16 años que mataron a soldados a cuchilladas en Australia, Palestina y Jordania. Insisten una vez más que es mejor que los nuevos adeptos vayan a Siria, pero que si no pueden pues que atenten en sus países de origen. Y finalizan afirmando una vez más que son los mejores y que ganarán.

 [Insértese expresión de asombro malsonante]

El editorial del número 13 está dedicado al atentado en San Bernardino, California. Alaba a la pareja de terroristas, diciendo una vez más que para todos los que no pueden emigrar a Siria, los ataques en su país nativo son los mejores. Ensalzan especialmente a la mujer, que decidió hacer la yihad aunque no fuera obligatoria para ella, y juzgan como muy acertada la decisión de la pareja de atentar aun teniendo una hijita, dado que la habían dejado en buenas manos.

Los editoriales de ambos números van seguidos de anuncios de material audiovisual propio, un documental y un top 10 de videos chungos.

Buscando el primero del top 10 de videos chungos me he topado con lo que parece ser un blog “oficial” del Daesh. Parece una fuente interesante porque tiene información detallada sobre las supuestas acciones del Daesh, entre otras cosas se jactan de haber atacado China recientemente. No os recomiendo ver los videos porque son horribles. Esta gente está muy perturbada, y son ultraviolentos. Es como las pelis de Hollywood pero en la vida real. Las mismas escenas sangre de acción desenfrenada y sangre que vemos en Kingsmen, pero de verdad. Un tiroteo sin motivo a un coche que pasaba, ejecuciones, población local aterrorizada, QUÉ MIEDO. QUÉ ASCO. Está claro que estos tíos son tan malos como nos dicen en la prensa. Ellos quieren hacerse odiar, e inspirar terror. Esto ya lo sabíamos (nos lo llevan diciendo los medios de comunicación de forma machacona desde hace más de un año), pero ha sido interesante (y desagradable) comprobarlo de primera mano.

Siguen ambos ejemplares con artículos dedicados a sus diversos enemigos.

¿Quién es el enemigo número 1 de Daesh?

Al Qaeda.

dabiq - allies al qaeda
Nótese el uso de la imagen y los colores para mostrar que los de Al Qaeda son muuuy malos. Dabiq 12, p.5.

Según Daesh, Al Qaeda colabora con los regímenes pecadores del Golfo, con Arabia Saudí, con EEUU, con los nacionalistas y traidores Talibán en Afganistán y Jorasán, con los Hijos de Hadramut en Yemen. En el primer artículo del número 12 se centran en analizar el comportamiento de Al Qaeda en Yemen. Yemen está ahora mismo inmerso en una guerra civil entre distintas facciones, siendo la principal el gobierno y los rebeldes Houthis, chiíes zaidíes que controlan el norte del país. No soy un experto en asuntos yemeníes así que no me pronunciaré detalladamente sobre la materia. Sé que el conflicto se reactivó un poco después de 2011, cuando hubo una oleada de protestas en las principales ciudades del país que culminó con la dimisión del presidente Saleh, que llevaba más de 3 décadas en el poder. A partir de ahí perdí el hilo, así que no me considero una fuente informada y fiable. En la prensa especializada, aún así,  se está criticando duramente a Arabia Saudí por sus campañas de bombardeo en apoyo al gobierno, que están resultando en una elevada cantidad de víctimas civiles. Esto, no obstante, no le importa a Daesh.

 La principal crítica que hacen del comportamiento de Al Qaeda en Yemen es que cuando la organización de al-Zawahiri conquistó la ciudad de Al Mukalla (en la región de Hadramut, una de las más ricas del país), en lugar de gobernar la ciudad con puño de hierro, decidieron compartir la gestión de la ciudad con una alianza local de líderes tribales, tecnócratas, consejos ciudadanos y demás. Según Daesh, la mayoría de los integrantes del consejo ciudadano de Al Mukalla son apóstatas reconocidos y reincidentes, nacionalistas y pecadores, y por tanto colaborar con ellos es lo peor que se puede hacer. De acuerdo con Daesh, al Qaeda debería haber impuesto la Shariah y no actuar como tonto útil en el conflicto entre las fuerzas gubernamentales y los rebeldes. Lo interesante de este artículo es que Daesh no ve la guerra de Yemén como un conflicto resultante de las tensiones sectarias y religiosas, sino como una lucha por el poder entre distintas facciones de pecadores.

Dabiq 13 kill kufr
“Mata a los líderes del pecado”. Dabiq, 13, p.6.

¿Quién es el enemigo número 2 de Daesh?

Arabia Saudí.

En el número 13, el primer artículo se titula “MATA A LOS LÍDERES KUFR” (Es decir, infieles o pecadores). Empieza criticando duramente al régimen Saudí, al que califica de idólatra (taghut). Condena las ejecuciones de Abu Yandal al Azdi (un activista web ligado a Al Qaeda) y otros cuya principal ofensa, dicen, había sido predicar el verdadero islam de forma pacífica. Insiste en la condición idólatra de los Saudíes al asegurar que sus líderes bailan, festejan, y hacen pactos con los “cruzados”. Los ulema a sueldo de los saudíes (wahabíes) son cómplices de esto, y ellos lo saben mientras tratan de justificar doctrinalmente un régimen monárquico y corrupto. Usando las propias palabras de Ibn Wahab, culpan a estos clérigos colaboracionistas de apartar a los jóvenes del camino de la yihad y de sustituir la religión por un orgullo nacionalista vano e idólatra. Continúa el artículo en un tono similar, citando clérigos concretos y el tipo de acciones que justificaban. También aprovechan para criticar a al-Zawahiri (sucesor de Osama Bin Laden al frente de Al Qaeda), al que acusan de distraer la atención, culpando al enemigo externo (los judíos de Israel, los EEUU) en lugar del régimen saudí corrupto y pecador. Al contrario, el principal responsable del derramamiento de sangre musulmana, según Daesh, son los falsos musulmanes, especialmente los líderes de Arabia Saudí y sus clérigos a sueldo. Es imprescindible, fundamental y urgente acabar con todos ellos, “matarlos a todos”, para evitar que sigan esparciendo una imagen falsa del islam que antepone unos ficticios “intereses nacionales” al verdadero mensaje de Allah.

dabiq 12 anuncio
Anuncio de un documental. Llama la atención la calidad de la imagen, que parece sacada de una revista seria con recursos económicos. Fuente, Dabiq 12, p. 4.

De los editoriales y los primeros artículos de cada revista se pueden extraer varias conclusiones interesantes. En primer lugar, que para Daesh los principales enemigos no son necesariamente los gobiernos occidentales, sino otras organizaciones yihadistas y gobiernos de países musulmanes que les disputan el monopolio de la interpretación de los textos sagrados y el uso de los símbolos islámicos con intencionalidad política. Arabia Saudí, que los no-informados suelen citar como un país que financia activamente al Daesh, es duramente criticado por la organización, que plantea la necesidad imperiosa de matar a sus líderes e ideólogos. Al Qaeda, organización terrorista que suele ser comparada a Daesh, también recibe su buena dosis de críticas, y se le acusa de apostasía, idolatría y desviación de las enseñanzas del Corán. Podemos ver, por tanto, que Daesh trata de encontrar su hueco entre el público más radical, y que trata de desbancar a sus rivales ideológicos. La crítica y las amenazas a Occidente, por el contrario, son secundarias. Aunque Daesh se proponga acabar con los ídolos de la democracia y el nacionalismo, aseguran que respetarán a los “cruzados” en cuanto estos les dejen en paz. Por supuesto se trata de una herramienta retórica, pero resulta sin duda ilustrativo. La segunda conclusión es que Daesh está integrado por verdaderos psicópatas, para los que la violencia no es un medio mediante el cual conseguir fines políticos, sino un fin redentor en sí mismo. Derrama la sangre de los infieles e irás al cielo, parecen decir. Más adelante veremos las implicaciones escatológicas del nombre de la revista, y el tono milenarista de ciertos artículos y proclamaciones. De momento, creo que lo expuesto es ilustrativo del tipo de organización que Daesh es.

Una vez más, las fuentes confirman que Daesh no puede estar financiado por el gobierno Saudí ya que se les acusa de apóstatas y se amenaza a sus ideólogos. Arabia Saudí tiene un extenso historial de corrupción y violaciones de los derechos humanos, pero acusarles de financiar a Daesh es faltar a los hechos, y por tanto debo insistir en que es una mentira, que por mucho que repitamos no se convertirá en verdad.

Continuará…

Siete breves puntualizaciones sobre el islamismo

Llevo un tiempo largo sin publicar. El trabajo, las vacaciones de Semana Santa y otros proyectos personales (solicitar becas varias) me han mantenido ocupado. La necesidad de acabar de una vez por todas el especial sobre Irán me quitaba además las ganas de escribir. He decidido aplazarlo y escribir sobre otros temas, ya que me estaba quedando un blog demasiado centrado en Irán y el chiismo. Terminaré el especial en un futuro no muy lejano, pero hoy trataré de otros temas, mucho más acuciantes.

La semana pasada Daesh (el mal llamado Estado Islámico) proclamó la autoría de los atentados de Bruselas, y de nuevo los periodistas y juntaletras españoles, europeos y americanos se han lanzado a soltar barbaridades sin fundamento. Dado que no tengo tiempo para analizar ni rebatir cada uno de los disparates que se dicen, he decidido por el contrario diseccionar la ideología del Daesh a través de sus propias fuentes primarias, es decir, la revista Dabiq, que se publica en inglés. De momento han editado 13 números bastante voluminosos, y he de decir que he quedado muy sorprendido por la calidad de la edición, el impecable inglés académico que utilizan, y el material gráfico utilizado.

Antes de publicar el análisis, me gustaría hacer siete puntualizaciones de carácter general:

  1. – El “islamismo” y el llamado “terrorismo islamista” no son la misma cosa. Por usar una analogía, aunque los Baader-Meinhof y las Brigadas Rojas se autoproclamasen marxista-leninistas, no todas las personas y grupos que profesan dicha ideología apoyan la violencia ni forman comandos paramilitares. De igual modo, no todos los nacionalistas vascos son terroristas en potencia ni pro-etarras. Esto parece evidente, pero a una gran mayoría de periodistas indocumentados se les escapa. Por eso, cuando en Egipto hay un golpe de Estado militar contra el gobierno democráticamente elegido, la prensa española apenas alza la voz. Al fin y al cabo, el gobierno de Morsi era el gobierno de los Hermanos Musulmanes, y todo el mundo sabe que los HHMM son islamistas y por tanto, peligrosos (los HHMM egipcios serán muchas cosas y no todas ellas buenas, pero no son terroristas).
  2.  – “Islamismo” es, en sí mismo, un término bastante amplio y ambiguo. Mucho más ambiguos e inexactos son los términos “Fundamentalismo” e “islam radical”, en los que se clasifica a un sinfín de personas y organizaciones de ideologías diametralmente opuestas. A mí me gusta emplear “islamismo” como sinónimo de “islam político”, es decir, el intento de emplear símbolos, imágenes y textos pertenecientes a la religión islámica para elaborar o justificar planteamientos políticos diversos. En sí esta definición no aclara gran cosa, ya que podemos considerar islamistas a grupos tan dispares como los Hermanos Musulmanes, ‘Amal, Hezbollah, el AKP de Erdogán y muchísimos otros. Puede haber movimientos islamistas pacíficos o violentos, estatistas o pro-libre mercado, democráticos o totalitarios, pro-occidentales o anti-occidentales… Sed extremadamente escépticos cuando leáis generalizaciones banales sobre los “islamistas”.
  3.  – El islamismo, ya sea pacífico o violento, es por lo general un fenómeno moderno (es decir, del siglo XX). En el mundo sunní, el desprestigio del estamento religioso tradicional, asociado a menudo con el poder político (lo que podríamos llamar “islam oficial”), hizo que numerosos intelectuales sin formación religiosa formal se lanzasen a la interpretación de los textos islámicos en búsqueda de respuestas y alternativas políticas. Es decir, el islamismo representa a menudo una ruptura con la exégesis islámica tradicional, aunque haya clérigos que den su apoyo a organizaciones islamistas. Hassan al Bana, fundador de los Hermanos Musulmanes, era profesor de escuela, en un modelo educativo inspirado en el occidental. Sayyid Qutb, padre intelectual del islamismo violento, era también profesor, y pasó un año de su vida en EEUU. Ali Shariati no era teólogo, sino sociólogo educado en París. Osama Bin Laden estudió en universidades occidentales. En definitiva, los principales teóricos y agentes del islamismo no son clérigos a la manera tradicional, sino “intrusos”. Cuando Osama Bin Laden emitía fatuas, no tenía ninguna legitimidad desde un punto de vista tradicional. Por tanto, los seguidores del islamismo, especialmente del islamismo violento, serán personas descontentas con el islam oficial o tradicional, no necesariamente personas habituales en las mezquitas y madrazas.

    Dabiq 10
    Propaganda de Daesh. Fuente: Dabiq nº 10, p.35.
  4. – Lo que la prensa española denomina “yihadismo” no existe. Es decir, no hay una ideología que podamos denominar “yihadismo”, ni unos principios teóricos y prácticos del “yihadismo”. (Aunque podría considerarse que “Piedras en el Camino” de Qutb es una especie de manual práctico para “yihadistas”). Lo que hay son movimientos POLÍTICOS de inspiración islamista que consideran que la violencia es una forma legítima de conseguir sus objetivos. Dado que estos movimientos no controlan un Estado, recurren a estrategias terroristas, es decir, se mueven en la clandestinidad y tratan de hacer el mayor daño posible en sus ataques. Según la ideología de cada uno, considerarán adecuado atentar indiscriminadamente contra objetivos civiles, centrar sus ataques en miembros de una confesión religiosa determinada, o atacar exclusivamente objetivos político-militares. En lugar de “yihadismo”, voy a emplear el término “islamismo militante violento”, o “islamismo violento” y solo voy a emplearlo con grupos terroristas. El AKP de Erdogán es sin duda violento (o al menos su represión a los opositores no se ajusta a los límites de lo aceptable y decoroso en Occidente), pero dado que está en el poder no recurre al terrorismo. La referencia a la yihad por parte de los grupos terroristas es tan solo una forma de legitimar la violencia.
  5. – El islamismo militante violento está aún más dividido que la izquierda europea. Y está división no obedece únicamente a criterios confesionales (ejemplo típico que utiliza la prensa: Hezbollah chií frente a Al Qaeda suní), sino también a objetivos políticos, estrategias, personalismos, rencores internos, perspectivas geopolíticas, y por supuesto interpretaciones teológicas. Una buena página divulgativa sobre el tema (en inglés) es Jihadica, que hoy se encuentra caída. A menudo, los grupos islamistas violentos emplean más tiempo y energías en difamar a sus competidores ideológicos que a sus enemigos jurados (EEUU o Israel, por ejemplo), ya que se disputan entre sí seguidores, influencia y poder. En el caso de Siria, el mayor conflicto se da entre Daesh (el mal llamado Estado Islámico) y el Frente al-Nusra, sección local de Al-Qaeda. Daesh surgió como una escisión de Al-Qaeda en Irak hace casi una década. Hoy día, Daesh critica que Al-Qaeda mantenga una alianza táctica con el Ejército Sirio Libre (apoyado por EEUU); y Al-Qaeda, además de no aceptar la legitimidad del califato autoproclamado por Daesh, discute la brutalidad de sus acciones contra las minorías religiosas.
  6. – Llamar Estado Islámico al Daesh es concederles una enorme victoria ideológica. En primer lugar, es considerarles un Estado, algo que no son, aunque intenten recaudar impuestos y funcionar como tal. En segundo lugar, es reconocerlos como el único Estado Islámico, distinción que también se otorgan las Repúblicas Islámicas de Irán y Pakistán, entre otros (por extrapolar de forma simplona y cutre, sería como si llamáramos a Francia La República Democrática, a pesar de que haya otras repúblicas democráticas). En tercer lugar, es conceder legitimidad a la proclamación del Califato que hicieron hace dos años, algo bastante dudoso. Llamar ISIS al Daesh, por otro lado, es aún más estúpido si cabe. ISIS es el acrónimo inglés para “Estado Islámico de Irak y Siria”. Escribir ISIS es como escribir USA o UK en lugar de Estados Unidos y Reino Unido, o aún peor, como escribir USSR en lugar de URSS, DNA en vez de ADN o NATO en vez de OTAN. Es absurdo. Si se les quiere llamar “Estado Islámico de Irak y Siria”, lo propio sería emplear el acrónimo EIIS.
  7. – Entre la gente bienpensante hay cierta tendencia a decir que el islamismo violento no representa al verdadero islam. Es una afirmación cargada de buenas intenciones, pero en mi opinión, vacía de contenido. No hay un verdadero islam, al igual que no hay un verdadero cristianismo. Las religiones, mejor dicho, los textos y tradiciones religiosas, pueden ser interpretados de múltiples e infinitas formas. Ninguna de ellas es más adecuada o correcta que las otras. Las Cruzadas fueron un fenómeno cristiano, a pesar de que el mensaje de Cristo es por lo general pacífico y no-violento. El culto a los santos y vírgenes en el mundo católico puede parecer algo absolutamente pagano a ojos de un protestante o un observador ajeno, pero los que lo practican afirmarán sin dudarlo que son verdaderos cristianos. De igual modo, los Talibán se consideran un movimiento legítimamente religioso, aunque numerosos clérigos y asociaciones religiosas de Pakistán, otros países vecinos y el resto del mundo hayan “demostrado” con referencia a los textos sagrados del islam que sus acciones les hacen merecedores del fuego eterno. Por supuesto, la mayoría de musulmanes no apoyan ni la violencia ni el terrorismo, y la mayoría de víctimas de estos grupos son otros musulmanes. Ni Daesh ni Al Qaeda son especialmente populares entre los musulmanes. Pero intentar aplicar criterios de pureza es un ejercicio intelectual sin sentido, sobre todo si no somos musulmanes. No creo que los observadores externos estemos capacitados para discernir qué es islam y qué no lo es. Y no creo que sea una distinción necesaria. El islamismo en todas sus variantes es más bien un fenómeno político que religioso.

Intentar comprender las motivaciones e ideología de los terroristas no es lo mismo que justificarlos, ni mucho menos. Pero para combatir a un enemigo hay que conocerlo bien, y no limitarse a bombardear tierras lejanas y desconfiar sistemáticamente de los que profesan cierta religión o tienen un color de piel determinado. La prohibición de consultar material “yihadista” que se plantea instaurar en España es contraproducente, y dificultará mucho las labores de investigación de los que nos dedicamos al tema. En la revista del Daesh se insiste en la necesidad de “conocer al enemigo”. Aquí parece que se nos ha olvidado esa premisa básica, y día tras día oímos la opinión de “todólogos” y “expertos” que no saben distinguir entre Hamás y Al Qaeda.

He escrito esto de forma rápida, y quizá haya pasado por alto asuntos que un “expertillo” en la materia como yo considera evidentes o ya sabidos.  Para cualquier duda, sugerencia o queja, recurrid a los comentarios. Contestaré encantado.